domingo, 26 de diciembre de 2010

Victoria Aldunate Morales. "Ser feminista es rebelarse a lo establecido para ser feliz”


Carmen Julia F. Heredia Cavero / Puño y Letra
El feminismo es antes que nada una propuesta ética y política de mujeres para toda la humanidad, es también una propuesta revolucionaria porque plantea un cambio radical social.

Victoria Aldunate, confiesa que se vino a vivir a nuestro país "por amor", por otro lado afirma que le interesa y admira el "proceso de cambio boliviano". Ella es integrante de una colectiva feminista autónoma de Chile llamada "Memoria Feminista", y actualmente forma parte de una propuesta teórica y activista definida como "feminismo comunitario", concebido y compuesto por Julieta Paredes y otras mujeres de Bolivia.
 tiene trayectoria de trabajo "con mujeres que viven violencia" -como las define, ya que no acepta llamarles "víctimas"-, por ello, dio una muestra de su enfoque de lo que denomina Violencia Estructural contra las Mujeres

C.J.: Victoria se habla mucho sobre "violencia doméstica o violencia intra familiar" hacia las mujeres, pero poco sobre esa violencia estructural hacia nosotras. ¿Puedes hablarnos un poco de esto?

La Violencia estructural contra las Mujeres es una forma de control y dominio patriarcal, no es la excepción, si no la regla de un sistema que desvaloriza a las mujeres y a todo lo femenino. La Violencia estructural tiene que ver con que No Existe Ninguna Mujer Que No Viva Violencia. La que cree que no la ha vivido es que no ha aprendido a ver, es que está tan desconectada de su cuerpo que no logra identificar lo que siente y ha normalizado las burlas, la venta de lo que sea a costa del cuerpo de las mujeres, la subvaloración, el despojo de la tierra, el territorio, el dinero, de su propio trabajo doméstico que en el patriarcado no se cuenta como trabajo.

El trabajo doméstico impago de las mujeres subvenciona gran parte de la riqueza del mundo, pero en las cifras mundiales somos las más pobres de los pobres. De los 1.300 millones de pobres absolutos que reconoce la FAO, el 70 por ciento son mujeres, el resto sus wawas. Los hijos e hijas, se dice, heredarán la pobreza de sus madres. No es sólo la Violencia llamada doméstica, no es la "intrafamiliar" que sólo toma en cuenta a las mujeres en cuanto "esposas", "madres" o "hijas" y deja fuera a las mujeres en prostitución, a las lesbianas, a las luchadoras perseguidas y castigadas en su cuerpo de mujer con el abuso sexual, a las trabajadoras de las maquilas acosadas y burladas por los patrones y capataces, a las mujeres jóvenes que no son esposas ni madres de los hijos del agresor, si no una novia, por ejemplo, sin lazos familiares.... La Violencia estructural es simbólica cuando usa a las mujeres para vender una cerveza, es económica, es física, es sexual, en machista, de pareja o no. Se trata de una manera de ver y tratar a las mujeres por ser mujeres. La mitad de las mujeres que mueren por homicidio mueren por femicidio, es decir a manos de hombres que han sido sus parejas, sus proxenetas, sus amantes, sus novios, etc. Los hombres matan a las mujeres porque ellas no hacen lo que ellos creen que debe hacer una mujer. Y los hombres matan a los hombres también, muchos hombres mueren en riñas... El patriarcado es violento por definición, la Violencia es estructural, ejercida desde el Estado y muchas de las iglesias.

C.J.: ¿Cuál es la importancia de trabajar cuerpo, imagen, emoción y violencia?

La importancia, como yo lo veo, radica en que en la medida que las mujeres hacemos autoconciencia corporal comenzamos a conectarnos con nosotras mismas, y así mismos a reconocer nuestros límites, lo que no queremos, lo que no aceptamos, los que nos gusta y lo que no. De esa manera aprendemos a resistir el patriarcado y las más osadas a rebelarnos a él. Aprendemos a ver, a descubrir la violencia y crear y re-crear un mundo como queremos, como nos parece digno, respetuoso y amable. Eso se hace, desde donde yo trabajo, la gestalt y el feminismo, de muchas maneras, pero una de las que más me gustan son los talleres de autoconciencia que revisa los recursos emocionales y afectivos de cada una para fortalecernos y comenzar a decidir en vez de asumir un orden patriarcal de control y dominios sobre nuestros cuerpos y nuestra dignidad. Estos talleres a menudo facilitan ver aquello que antes no veíamos porque era parte de lo que nos enseñaron que era normal y nos agredía, sobre eso trabajo desde el feminismo.

C.J.H.C. A pocas/os nos resulta extraño el término feminismo y feministas, pero partamos de una definición

El feminismo es antes que nada una propuesta ética y política de mujeres para toda la humanidad, es también una propuesta revolucionaria porque plantea un cambio radical social. Es un movimiento social, activismos, también son elaboraciones teóricas y creaciones prácticas. El feminismo ha desarrollado otro paradigma sobre cuerpo, sexualidad, deseos, comunidades e individuas. Mantiene otro paradigma sobre el mundo entero porque no hay temas de mujeres o temas feministas, todos los temas del mundo son nuestros porque las mujeres somos la mitad de la Humanidad –la mitad de cada pueblo como dice Julieta Paredes**- y todo, desde la economía hasta el amor nos importa porque todo es parte de nuestra vida igual que de la vida de los hombres. En lo teórico tiene elaboraciones específicas como el concepto de Patriarcado, Femicidio o el enfoque de Género. Justamente conceptos como el Género han sido cooptados, o sea robados por el sistema patriarcal y neoliberal y en ese punto por ejemplo ha surgido la discusión sobre autonomía e institucionalidad en el feminismo...

C.J.: Desde hace años se habla de un quiebre interno entre feministas autónomas y las institucionales. ¿Puedes explicar las razones de esa bifurcación y las líneas ideológicas que las diferencian?

Sucede que conceptos como el Género han sido vaciados de su contenido político y esto ha sido posible gracias a "expertas" y "expertos" que han tomado estos conceptos y los han reciclado entregándolos a instituciones patriarcales. Ahora resulta que el Banco Mundial, responsable de la pobreza selectiva de las mujeres*** tiene enfoque de género, las empresas trasnacionales más explotadoras y depredadoras dicen que tienen enfoque de Género, y estados persecutores de los pueblos indígenas como el Estado Chileno tiene políticas de Género, etc. Se maquillan a costa de un concepto arrancado al feminismo, con la complicidad, muchas veces, de instituciones como algunas o­nG y algunos movimientos que no discriminan entre activismo y proyectos.

A partir de estas críticas -y otras- es que en Latinoamérica, el 96 en Cartagena de Chile, en el VII Encuentro feminista se explicita la corriente autónoma diciendo que institución no es feminismo. Hemos cuestionado las políticas llamadas de género y hemos revelado el contenido patriarcal de estas políticas que no hacen más que actuar como una especie de calmante sin cambiar la situación real de las mujeres. El feminismo autónomo es autónomo de toda institución, no somos "expertas", ni académicas, ni patronas de o­nG, independiente de que podamos trabajar remuneradamente en esos trabajos, pero nuestro activismo no es remunerado ni defiende intereses institucionales. Claramente el feminismo no puede aliarse con las derechas que son quienes defienden los intereses de los grupos de poder, los que ejercen el poder y el dominio sobre los y las explotadas, sobre los y las oprimidas....

El feminismo radical históricamente surge de las izquierdas, de mujeres que reconocen el patriarcado dentro de sus compañeros, pero no por ello reniegan de la revolución. Y en nuestro continente surge de mujeres perseguidas y denunciantes y ex presas políticas de dictaduras fascistas y neoliberales.

C.J.: Otra de las reflexiones que el feminismo realiza, es no dicotomizar la vida privada y la pública, aparte de explicarnos un poco esto, puedes decirnos ¿que ha aportado el feminismo en tu vida?

Respecto a no dividir lo público y privado, las feministas explicamos que lo personal es político, la violencia de pareja no es un "problema personal", es un problema político, cultural, público de una sociedad que permite la violencia contra las mujeres.

Creo que lo más importante que me ha aportado el feminismo en mi vida, es la libertad real de actuar y ser como siento y quiero. Cuando eliges ser feminista tienes que elegir entre los costos que significa no serlo y los costos que tiene ser feminista, porque todo tiene sus desafíos -además de placer y alegría-. Los costos de No ser feminista tienen que ver con actuar bajo las reglas patriarcales y neoliberales de consumo, clasismo y arribismo, bajo esa tonta idea de "familia bien constituida" que no se sabe muy bien qué es porque en esas familias "bien constituidas" muchas veces se oculta maltrato, diversas situaciones que producen dolor a sus integrantes y hasta aburrimiento.

Y ser feminista significa rebelarse a todo eso para ser feliz respondiendo a las propias necesidades y deseos. Eso, claro, a muchos no les gusta y te hacen zancadillas, pero quienes de verdad te quieren están contentos y contentas de verte feliz, cercana, dispuesta también a seguir ideales y a jugarse por ellos. Ser feminista es una postura de vida que involucra todo lo que una hace, construye y siente, lo que una ama, lo que a una le gusta. No creo en un feminismo académico que teoriza por un lado y, en cambio, en la vida cotidiana asume el imaginario y la estética patriarcal, que por lo demás me parecen feos. Digo que no le regalo muñecas barbies a mi hija, ni llevo a mis niños a comer a los burger inn gringos.

El feminismo es práctica de vida, y yo soy feminista en mis relaciones afectivas, como madre, hija, pareja, amiga, como compañera de trabajo, como observadora del mundo también. Creo que ser feminista, es revelarse contra lo establecido, para ser feliz, lo establecido, son esas cosas que se supone debes hacer o tolerar aunque no quieras y las creas tontas, hipócritas o humillantes, aunque te hagan daño... Por ejemplo, tolerar chistes machistas que te denigran, servir a todo el mundo todo el tiempo, aunque estés cansada porque si no la familia de tu marido va hablar mal de ti, asumir un matrimonio que ya no te da alegría por callarle la boca al qué dirán.

C.J.: Desafortunadamente y por diversos motivos, dentro del imaginario colectivo el feminismo es concebido como una especie de revancha de mujeres contra hombres. ¿Puedes aclarar esta confusión?

Si, en muchas partes del mundo circula esta idea del feminismo como revancha de las mujeres contra los hombres, y esto indica falta de información. Así como el marxismo no es revancha de los empobrecidos contra los ricos si no otra propuesta, ni el indigenismo es revancha de los indígenas, el feminismo no es revancha de las mujeres. Lo que pasa es que a quienes están acostumbrados por siglos a tener el poder y no ser cuestionados seriamente cualquier denuncia o pronunciamiento les parece una "herejía", una amenaza grave. No soportan no seguir teniendo el toro por las astas y construyen esos mitos para desprestigiar cualquier pensamiento y acción que desafíe su poder y sus privilegios.

C.J.: Hablando de poder, y la denuncia que las feministas realizan de este y la despolitización del término "enfoque de género". ¿Puedes recobrar la dimensión e implicancia política de este término?

Es un concepto crítico que coloca al descubierto la correlación del poder entre los hombres y mujeres en la sociedad patriarcal. Es decir, revela que a unas se les adjudica un valor menor que a los otros, y que se les arranca el poder a las mujeres dándoles un lugar subalterno. También revela que eso no es natural si no una regla social patriarcal que tiene el objeto de tomar privilegios para los hombres.

C.J.: ¿Crees en el "empoderamiento" de las mujeres en la política o en la "igualdad de oportunidades"?

No, ninguna de las anteriores. Creo en el Poder de Poder Hacer, no en el Poder que a una supuestamente le entregaría un sistema, menos un sistema capitalista de estados patriarcales, con reglas machistas. No, no creo en la Condoleza Rice, en la Michele Bachelet, en la Cristina Krishner, menos en la Margareth Thatcher. Tener genitales femeninos no asegura una mirada ética y política que destruya el sistema patriarcal. Creo en el poder de hacer movimiento feminista, de hacer autoconciencia de mujeres, de de-construir el género, y eso se hace fuera de las instituciones patriarcales.

Y la Igualdad de Oportunidades es una falacia muy neoliberal que quiere hacernos creer que una niña indígena y pobre por ejemplo, podría tener "igualdad de oportunidades" con un varón que nació en la ciudad en una familia rica. No, lo que se requiere es destruir las clases sociales y los géneros, destruir el racismo, el imperialismo de los países que se autodenominan "desarrollados", sólo entonces va a haber igualdad real, lo otro es colocar un parche a una herida que ya está gangrenada: el patriarcado neoliberal.
ACTIVISMO FEMINISTA:
Pueblo Mapuche y Proceso Boliviano
Esta activista es también parte de organizaciones mapuche en Chile como la Coordinadora de Organizaciones Mapuche Autónoma (COOAMS), y en varias ocasiones ha pedido que no comparemos el proceso boliviano con el gobierno de Michele Bachelet. Según contó Victoria esta respuesta desconcierta a mucha gente, ya que se piensa que una feminista aplaudiría el gobierno de una mujer socialista.

C.J.:¿Cuáles son las críticas que haces al gobierno de Bachelet, que es tan admirado en el terreno internacional por ser el gobierno de una mujer?

Muchas, no me gusta nada su gobierno, ni de ninguno de los gobiernos de la llamada Concertación de Partidos Por la Democracia que es su coalición y ya lleva gobernando casi 19 años. Todos han sido neoliberales, han vendido medio país a las trasnacionales y criminalizan y persiguen a los movimientos sociales que se le oponen. Hoy especialmente a las organizaciones autónomas mapuche, que defienden su territorio.

En Chile hay cerca de 50 presos y presas políticas mapuche, las comunidades son allanadas por personal policial de civil, las mujeres son golpeadas, las wawas aterrorizadas, se ha asesinado jóvenes mapuche como Matías Catrileo, casi se dejó morir en huelga de hambre a la Chepa, presa política y líder mapuche, si no hubiese sido por la presión internacional, habría muerto. Nada de eso me gusta, y todo lo denuncio en mis reportajes, en mis escritos y en mi activismo.

C.J.: ¿Cómo ves el proceso boliviano?
Simpatizo mucho con el proceso de cambios boliviano, me parece, lejos, el proceso más revolucionario de América Latina, y una oportunidad verdadera de parir una nueva realidad no solo para los hombres del pueblo si no para las mujeres del pueblo. "Pueblo" no tiene porque ser masculino, el Pueblo también es sexuado, como dice Julieta, y las mujeres del pueblo tienen que tener reparación. El Patriarcado es un proceso y un sistema que viola los derechos de todas las mujeres de distintas formas, de acuerdo a los lugares sociales, raciales, sexuales que ellas ocupan.

Si las mujeres son del pueblo, son pobres, son indígenas, son más violentadas aún. En un proceso de cambios entonces, no sólo los empobrecidos, los indígenas, deben ser reparados, también las mujeres empobrecidas y las mujeres indígenas. Por ello me produce grandes esperanzas el marco conceptual del Plan de las Mujeres que conocí por el libro "Hilando Fino"**** de Julieta Paredes. Y prefería este Plan cuando se llamaba "De las Mujeres" porque eso es lo justo, no que se llame "De Igualdad de Oportunidades".

Espero que el cambio semántico no cambiará los contendidos, y sobre todo imagino que la fuerza para que ese Plan se lleve a cabo como lo necesitan las mujeres en Bolivia, depende en primer lugar de las mujeres organizadas, de ninguna institución, si no de la fuerza de la razón y la organización de las mujeres.

* Comunicadora, terapeuta y activista feminista autónoma de nacionalidad Chilena, actualmente reside en La Paz. Fue invitada a nuestra ciudad por la Asamblea Feminista de Sucre. Aquí participó del Encuentro de Estudios Bolivianos y dio varios talleres.

* Los escritos, artículos, reportajes, entrevistas de la entrevistada pueden encontrarse en kaos en la red www. kaosenlared. net/colaboradores/victoriaaldunatemorales ) sección Chile, en La Haine
www. lahaine. org/ index. php?blog=3&cat=114 ) sección autores, en De Igual a Igual
(www. deigualaigual. net/ es/ opinion/86-puntadas) Columnas, entre otras páginas web de contrainformación)
**Julieta Paredes de Mujeres Creando Comunidad, reconocida feminista boliviana.
*** de los 1.300 millones de pobres absolutos como les llama la o­nU, el 70% son mujeres y el resto sus hijos y sus hijas.
**** "Hilando Fino", la propuesta del Feminismo Comunitario de Julieta Paredes.



Fuente: Insurrectas  y Punto. 

viernes, 24 de diciembre de 2010

Escribir en femenina


Patricia Karina Vergara Sánchez  
Pues, me acuerdo que unas chavas, de esas feministonas, de las que andan con huaraches y tienen pelos en los sobacos y que hasta algo de miedo me daban por raras, fueron a la secundaria en que yo estudiaba y pegaron un cartelito que anunciaba una conferencia que se llamaba “literatura femenina o literatura ñora”. Miré y miré el dichoso letrerito y no entendí de qué se trataba.
Pero, fascinada por algo desconocido que me llamaba, asistí y, quede peor de confusa que antes. Hablaban de cómo mucho de lo escrito por algunos hombres y mujeres, dirigido al público femenino era algo así como un lava cocos, no siempre de forma intencional, pero que funcionaba bastante bien para perpetuar la idea de “feminidad”  que implicaba renuncia, sacrificio, de abnegación y, ellas, dejaban abierta la pregunta acerca de la posibilidad de escribir cosas distintas de las mujeres y dirigidas a las mujeres.

Yo me asusté, y mucho. Criticaban a grandes autores y decían que lo que escribían reproducía modelos de sujeción. ¿Cómo se atrevían?

Llegué corriendo a contarle a mi maestro de literatura lo que había escuchado. Tenía mucho que preguntarle, si él conocía acaso esa “otra” literatura no precisamente de lo femenino, pero sí escrita por mujeres, que no forzosamente tendría que llamar a la musa o a la puta, y en donde a las protagonistas no les tocara un trágico destino si transgredían. Bueno, no pregunté exactamente con esas palabras, porque todavía no las conocía, pero sí era la idea.

El maestro, a quien yo admiraba, barba recortada, oloroso a loción costosa y de voz profunda, me miró con condescendencia y sentenció: “No hay literatura femenina o masculina, sólo hay literatura buena o mala, buen arte o mal arte y punto”. Yo, guardé silencio ante su sabiduría.

Pasé muchos años bajo su tutela ¿O es que todos los maestros que me tocaron eran clones unos de otros? Durante ese tiempo, no recuerdo haber leído escritoras, es más, creo que ni sabía que existían. Yo soñaba con ser escritor.

Sin embargo, había algo, algo que se movía; algo imperceptible ahí, dentro de mí.  Entonces, pasaba que yo me enamoraba de María la rebelde personaja de Agustín Yáñez, en Al filo del agua y la acompañaba una y otra vez, maravillada por su escapatoria a revolucionaria y leía a Mario Puzzo en La Mamma, cuando hace concluir un pensamiento de su protagonista, respecto a que los hombres de su alrededor no se sentirían tan fascinados por el dolor y la violencia, por el desprecio a la vida, si pudiesen haber entendido lo que significaba convertir el cuerpo, cada año y sin poderlo evitar, en una caverna hinchada y sangrante que da paso al nacimiento de los hijos. También, me gustaba asustarme cuando B. Traven, en La Carreta, ponía a una malvada lesbiana que quería sentar a la jovencita en sus piernas, con fines perversos. Releía, una y otra vez, los pasajes que me hablaban, a veces muy entre líneas, de ese algo íntimo que, yo intuía, tenía que ver conmigo.

Aún así, había un sentimiento de soledad, de inapetencia, de que era insuficiente. No sabía qué faltaba.

Y yo escribía y reescribía en ese neutro que mis maestros decían era universal, inclusivo, plural, objetivo. Del gran arte, aseguraban.

Pero, no podía evitar observar la forma en que a mis compañeros se les llamaba colegas, la forma en que a mis compañeros se les daba el espaldarazo. Había una diferencia que yo creía sutil, en el trato, en la atención a sus textos, en el impulso.

Sin embargo, de verdad, no entendía yo de qué se trataba, no comprendía a qué se debía el contraste, aun cuando yo era muchas veces la única mujer en los talleres literarios del, en ese entonces alejado, suburbio donde vivía. Era aquella la época en que me sentía orgullosa si me decían que en mi texto no se notaba que lo había escrito una mujer.

Hasta que un día, ocurrió lo inevitable, en la biblioteca encontré una novela escrita por una autora. Ni siquiera puedo recordar cuál fue. Sólo sé que fue un golpe en la cabeza, Sólo sé que comencé a buscar con ansiedad. Entre las primeras, fueron las que estaban más a la mano: Rosario Castellanos, Gabriela Mistral, Sor Juana,  Isabel Allende, Oriana Fallaci, Virginia Wolf, biógrafas, novelistas, poetas y luego otras, llegué a las feministas:   Dejé de ser huérfana.

Bebí sedienta a todas las escritoras que estuvieron a mi alcance: Casi no dormí una temporada, tenía que recuperar los años perdidos, encontrarlas, encontrarme. Saber que se podía escribir de la consistencia exacta de la salsa para la carne, dentro de una novela exitosa, pero también, en otra obra, hablar de lo que duele hasta hacer morder la almohada, sin fingir falsa grandeza moral, o, en otra, cuestionar con humor la forma en que se desgasta la vida cada día. La palabra no desigual, pero sí distinta. A otra tinta, de mujer.

Por supuesto, cuando volví a mis antiguos senderos, ya no era la misma. Ni siquiera podía, aunque lo intentara, escribir en ese neutro. Para mí, ya era engañoso, no era ni plural, ni incluyente, más bien hablaba al mundo y del mundo en masculino.

Comencé a escribir con la conciencia de ser, entender y escribir desde este cuerpo sexuado, de lo que desde el exterior se ha apostado sobre él y, al mismo tiempo, desde lo que yo he elegido en forma conciente. Desde lo poco o mucho que resulta desde esta contradicción constante. Partir del principio fundamental: Esta soy yo y no éste o ésta que tú decretas.

Mis maestros me hicieron saber que lo que yo estaba haciendo era muy inconveniente, porque ni siquiera era literatura femenina, de esa que se vende muy bien, por ejemplo en revistas del corazón o en best-Sellers de heroínas fantásticas, de mujeres extraordinarias, locas que se convierten en reinas legendarias o reinas que se vuelven locas señaladas, o de cómo ser una gran mujer. No, yo no escribía literatura femenina. Yo escribía en femenino, y eso era, es: imperdonable.

Me eché a perder. Me había puesto ya las gafas violeta y, hasta ahora no he deseado, aunque duela a veces, quitarlas de mis ojos.

Me hicieron saber que escribir en femenino es grave de muchas formas. Es grave porque “hace sentir excluidos a los varones”; porque no es vendible, no atrae a numerosos lectores, ni a las grandes casas editoriales “ahora que la industria editorial está en crisis”; también, porque, según reclaman, sólo explora a la mitad del mundo, “No se ocupa de lo que a todos nos hace humanos”; Porque resulta ridículo, más cuando se me ocurre quitar o escribir la letra A al final de algunas palabras, sobre todo cuando reivindica, “está modificando y atentando contra el idioma”; además, porque escribir así es “impúdico”, porque es “soberbio”, porque “está pasado de moda”. Creo que, también, porque les hacía sentir un poco incómodos.

(Para ser justa, debo decir, que cuando me fui de este lugarcito en Estado de México donde habitaba, soñando encontrar otros aires, no hubo respuestas muy diferentes).

En fin, ahora yo soy de esas, de las feministonas, de los huaraches en los pies, de los pelos en los sobacos,  de las raras. Me hicieron saber que haber hecho crecer está voz, es un camino desafortunado y me costó algunas lágrimas reconocer que tenían razón. Dolió resignarme, me costó trabajo que me quedara claro el que, entre las principales razones, a causa de esta voz, voz inconveniente, que no es vendible ni se vende, que no se adueña de lo universal, si no que se ocupa sólo de esta parte que me toca del mundo, de lo que me hace humana, ridícula, impúdica, soberbia, pasada de moda, incómoda: Nunca seré la escritora, mucho menos el escritor, que América latina y el mundo esperaban.

Pero, me queda esta mirada insistente que se enoja, que se indigna, que se alegra, que se conmueve, que me provoca a gritar muy fuerte a los vientos y, lo cierto, es que no he encontrado nada más ruidoso que estas letras necias, encantadas de salir y andar rodando.

Fuente: Insurrectas y Punto

jueves, 23 de diciembre de 2010

Las mujeres de la Navidad al Día de Reyes


Guadalupe López García
Quizá por ser fin de año o por intentar descansar después de dar una y tres batallas durante el año, no he encontrado estudios desde el feminismo del papel que juegan las mujeres en esta temporada, la que aprovechamos para enviar nuestros parabienes a todas y todos nuestros cuates, familiares, etc.

Me quiero referir a mujeres de clase media y urbana, a las que está destinada la publicidad; ya que debo reconocer que la hegemonía de la cultura de masas pretende que todas y todos seamos como las estrellas del canal (Dos, por supuesto), sin hablar de las realidades de las mujeres indígenas, migrantes, lesbianas u otras identidades.

En los buscadores de páginas web traté de localizar algo que me remitiera al tema: intenté con “las mujeres y la navidad”, luego: “cómo celebran las mujeres la navidad” o “análisis feminista de la navidad” y después: “celebrar la navidad con perspectiva de género”. Pero nada me sirvió. Había mucho de la historia de la Navidad, de cómo se celebra en varias partes del mundo, de qué regalar, qué cocinar, cómo decorar mi casa, confeccionar prendas de vestir ad hoc, las manualidades que tanto nos gustan, cómo celebrar en familia.

Me rindo, pensé. ¡Un momento! Recapacité. ¿Qué todas esas actividades no las siguen haciendo las mujeres mayoritariamente? ¿Acaso en los números especiales de las revistas como Kena o Vanidades salen hombres cocinando o decorando la casa? ¿Quiénes, si no las mujeres, son las que se encargan de envolver los regalos, de hacer los moños para los árboles, de coser, cortar, pegar con silicón la lentejuela, bordar el mantel, etc? ¡Uf!

No quiere decir que los hombres “de la casa” no participen en los rituales. Ellos van por el árbol que montan arriba de un taxi o su carro. Pegan los adornos de las fachadas, van por el vino, la sidra o el ron, llevan a los y las hijas a pasear; planean a dónde ir de vacaciones… Llega el 24 y “ayudan a preparar todo”, sacan el pavo o la pierna del horno y reciben a los invitados o invitadas.

En la colonia donde vivo, la Navidad empieza a finales de noviembre, con los rezos a la virgen de Guadalupe, cuya figura está en cada esquina que anteriormente utilizaban como basurero. Son mujeres, niñas y niños el público mayoritario. Luego vienen las posadas. A preparar los antojitos, tal vez tamales, hojaldras con mole, hot dogs o tostadas. Las mujeres se aprestan a atender un ejército de vecinas y vecinos. Afortunadamente algunos hombres la hacen de meseros.

Y luego, a celebrar en familia, aunque todo el año se esté peleando o nunca se vean sus integrantes. ¿Quiénes son las últimas que se sientan a la mesa? Bueno, las chavas de hoy ya no asumen ese papel tan resignadamente; pero está la abuela, la madre, la tía, la cuñada y la anfitriona. ¿Quiénes rezan las letanías?

Las mujeres que laboran fuera de casa con un salario medio (o con medio salario),
toman vacaciones esta temporada. “Para estar con la familia”, “es una época de amor y paz”, “debemos reflexionar”. Frases hechas. Ellas aprovechan para el quehacer a fondo, el que no se puede hacer con mucha frecuencia; para vaciar los roperos, tirar las cacerolas viejas, renovar vajilla, cambiar decoración de casa, pintar o simplemente lavar la ropa de la semana. No debo ser injusta. También aprovechan para darse manita de gato, cortarse el cabello, ponerse “luces”, “extensiones” o uñas de gel.

Bueno, también muchas se van de vacaciones y para ello tienen que preparar las maletas de la prole, comprar lo que falta. Bronceador si se van a la playa; bufanda si deciden ir a Toluca o preparar los tacos de guisado si nos vamos a Xochimilco.

Después Año Nuevo y la misma cantaleta. Llega el Día de Reyes: muñequitas para las niñas, carritos para los hombres (por favor, remitirse a mi texto “¿A qué jugabas cuando eras niña?”). Ya se fue la Navidad. De regreso al trabajo o a los quehaceres cotidianos. Y a prepararnos, pues viene el Día de la Candelaria y hay que llevar al niño Dios a vestir, a comprarle o confeccionarse su ropa.

Me gustaría cerrar este texto con un “Feliz Navidad y Próximo Año Nuevo" Pero mejor cierro con un deseo para todas y para mí, algo que he anhelado desde hace mucho tiempo: tres días para mí solita. Quieran los y las pastoras que esta Navidad sea diferente, lo necesitamos y lo merecemos.


Fuente: Mujeres Net

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡Arriba las manos, esto es la Navidad!



Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión

El trineo de la mercancía navideña tirado por jaurías de publicistas.

Sin la publicidad, sin la complicidad de los gobernantes, sin la complacencia de los mandos clericales… el cometido mercantil de los festejos navideños naufragaría en las tiendas departamentales. Los mass media han secuestrado, en alianza con sinnúmero de socios, la "Navidad". Antes, durante y después del que se conoce como día del aniversario natalicio de Jesucristo, una vorágine mercantil se apodera del mundo y lo inunda con mal gusto, juguetería basura y música cursi al servicio de un episodio de expansión comercial cuya capacidad de penetración ha rebasado todo el límite. Y se lo promueve como logro moral del capitalismo.
Se trata de un ultraje navideño con juguetes, arbolitos, esferas, luces, moños y excesos de todo tipo. La "industria publicitaria" cumple su tarea ideológica, camuflada de cristiana, entrañable e inofensiva. Reino terrenal de sistema avasallante de producción publicitaria en éxtasis capitalista de objetos incontables y en plena crisis de sobreproducción. Nos inunda la publicidad, juega con nuestros sueños, planifica estrategias de ventas con bases materiales concretas y complejas, se hace de nuestras palabras y penetra nuestros campos imaginarios, nuestros deseos, nuestros apetitos, nuestras ambiciones… alienación que desgarra toda relación con la vida real para garantizar la usurpación del salario a cambio de baratijas de ocasión. "Noche de paz y noche de amor"… dicen.
Asalto ideológico penetrante que nos exige autodefensas para ayudarnos a desconfiar del oropel publicitario, interpretar correctamente las exageraciones y las ambigüedades, desnudar las trampas de la lengua burguesa. Aunque la tengamos metida en casa, la guerra ideológica emprendida por los mass media para hacernos compradores compulsivos de cualquier basura, debe ser combatida sistemáticamente y con los bolsillos del salario perfectamente cerrados.
13 ideas para cambiarle la suerte al salario de los trabajadores amenazado por los buitres de la publicidad navideña:
  1. Celebrar sin fanatismo. (celebréis lo que celebréis) No hay dios padre ni dios hijo que se ponga contento con llenarle los bolsillos a esos mercachifles dueños de la payasada mercantil que nos saquea los salarios.
  2. No legitimemos las ideas y creencias del patrón ni de la clase a que él pertenece. No legitimemos los intereses de una clase dominante ni sus ritos ni su modo de vendérnoslos.
  3. No nos dejemos extorsionar: los modos en que la burguesía celebra sus "fiestas navideñas" no tiene por qué ser imitada. No se es "débil", "feo", "perdedor", "pobre" o "tonto" si uno decide hacer con su dinero celebraciones totalmente distintas a las del burgués ostentoso.
  4. Nada de lo que se anuncia la publicidad debe ser comprado si no corresponde a necesidades concretas de los trabajadores. Nada debe ser comprado bajo chantaje, vergüenza o imposición alguna. Se puede discutir abiertamente la compra de artículos o regalos para celebrar, analizarlo con amigos y compañeros de trabajo, comparar precios y hacer compras colectivas. Eso ayuda a no enfrentar en soledad las argucias de la publicidad para engañar y saquear el dinero de los trabajadores.
  5. No comprar llevado por la idea de ser envidiado por todos. No permitir que manipulen nuestros deseos, instintos, antojos, afectos y cariños. Ningún juguete suplanta la relación personal, ningún objeto sustituye la solidaridad y el amor. Ni un solo peso a los manipuladores especialistas en propinar al pueblo golpes bajos para obligarlo a gastar en fetiches perversos.
  6. La publicidad mercantil es la ideología de la burguesía, es el púlpito del capitalismo, no le creamos un ápice. No gastar en Navidad, más allá de lo racionalmente indispensable, no nos hace pecadores, insignificantes ni estúpidos. No dejemos que nos acomplejen.
  7. Es mentira que con regalos se fortalece el afecto. De padres a hijos o de padres entre sí. Los hombres (trabajadores, obreros y campesinos) no dejarán de ser hermanos porque no gasten su salario en complacer a los publicistas. Que por su parte no son hermanos más que del dinero.
  8. Es mentira que en la Navidad de los burgueses todos somos "hermanos", "hijos de Dios"… etc. En estas festividades la lucha de clases persiste y ningún comerciante dejará sus riquezas para beneficiar a los trabajadores, a quienes, por el contrario, esquilma y engaña ayudado por publicistas. Ni un centavo para ellos.
  9. No hace falta emborracharse ni embrutecerse para ser felices. Tampoco se es feliz por gastar mucho dinero. Todavía hay muchos momentos de felicidad que son gratis. Cosa de ingeniárnoslas.
  10. No dejarse "estimular" con las payasadas que inventan los publicistas empeñados en emocionarnos, sensibilizarnos, cachondearnos para que paguemos cualquier precio por cualquier basura.
  11. Ninguna publicidad logrará garantizar "mayor poder sexual", "mágia", "seducción"… los trabajadores no deben conceder ninguna credibilidad a quienes ofrecen paraísos imaginarios ni ilusiones mediocres. Todo lo que buscan es quedarse con el producto del trabajo, saquear lo que le queda al trabajador después de que el patrón ya ha esquilmado los salarios.
  12. Cuestionemos y sancionemos socialmente la publicidad burguesa produciendo interpretaciones críticas y disidentes sobre sus dispositivos ideológicos y sus fines contra la clase trabajadora.
  13. El salario de los trabajadores debe ser defendido por los trabajadores. Especialmente contra la publicidad burguesa.
El dinero o la vida (o las dos cosas):
La publicidad en épocas navideñas expresa también la urgencia mercantil de las empresas. Les urge vendernos todo y para eso no importa qué clase de canallada (con música sacra o escenas glamorosas) halla que inventar. Los patrones afilan sus colmillos con ayuda de publicistas para vendernos su ideología y su mercadería. El producto del trabajo convertido en un botín acorralado con artefactos, engañifas, tentaciones generalmente innecesarias, inútiles e inservibles.
Quieren nuestro dinero a como de lugar y quieren que lo entreguemos felices de la vida. Ese es su cinismo que mueve a risa por la ironía que se agudiza cuando se habla de "fraternidad entre hermanos" pero a la hora de quedarse con la mejor parte, la burguesía cierra las puertas de sus casas para que los pobres no entren a robar los juguetes caros de los niños ricos. Quieren vendernos cenas, viajes, cuentas bancarias, relojes, juguetes, bebidas… la ideología dominante desarrolla todo para intervenir en la conciencia de aquellos a los que somete y emplea el discurso publicitario navideño esencialmente para satisfacer la ansiedad de los patrones y sus "nichos de mercado".
El capitalismo con su publicidad actualiza perversiones mercantiles contra el proletariado a quien aplica un tratamiento diversificado entre la seducción y el desprecio, a lo largo del año, claro, pero muy especialmente en navidad. La clase trabajadora es acribillada desde los medios de publicidad para engordar los ingresos que la burguesía secuestra impunemente con cualquier pretexto. Ocurre una guerra abierta inter-burguesa, batalla entre empresas, caracterizada por la virulencia manipuladora de mensajes elaborados por especialistas de la canallada mercenaria.
La clase trabajadora sufre los estragos de esa guerra porque es la enemiga de clase, la fuerza que produce la riqueza y la fuerza a la que el capitalismo devasta saqueándole el producto de su trabajo hasta la ignominia. Navidad es un pretexto más donde las paradojas de agudizan porque la hipocresía burguesa es infinita, celebran el nacimiento de Cristo mintiendo y robando a diestra y siniestra. Hay que recordar aquello de la aguja y el camello y aquello de los mercaderes en el templo.
El discurso dominante se explicita en los valores de las compras. Los trabajadores son víctima de una marejada discursiva que los somete al adoctrinamiento mercantil, manipulación psicológica, violencia simbólica destinada a amaestrarlos ante los caprichos del mercado. La publicidad medra los deseos, pero también los fabrica para "negociarlos" continuamente en su escalada permanente para la apropiación del mundo.
Es preciso multiplicar las luchas contra al modelo hegemónico de publicidad y la transformación radical de la cultura, degenerada en manos del capitalismo. Lucha contra el régimen de propiedad de las herramientas de producción en comunicación y contra las relaciones de producción dominantes .Lucha contra la alienación y la manipulación, lucha contra el discurso nazi-fascista incubado en la publicidad burguesa.
Lucha por una corriente Internacional de la Comunicación hacia el Socialismo y Por una Corriente Internacional de la Filosofía hacia el Socialismo

Mujeres: ¿culpables del machismo?


Por Guadalupe López García
O sea, si mi hijo sale un machín, será mi culpa y mi marido –su papá, con el que todavía vivo- nada tendrá que ver. Bajo esa lógica, si “sale” homosexual -como si la opción sexual fuera un fenómeno o una enfermedad-, drogadicto, vago, deshonesto, corrupto, narcotraficante o pendejo, también será mi culpa y mi marido tampoco nada tendrá que ver.

Entonces, las mujeres tenemos la culpa de todos los males de la sociedad, del comportamiento humano, de la educación y la formación de valores. Hemos creado sociedades y culturas enteras machistas y por lo tanto misóginas, sexistas y todo lo demás.

La explicación es sencilla: somos las que educamos a los hijos, siempre estamos con ellos y ellas. Nosotras mismas les decimos que no hagan quehacer, les lavamos, les planchamos, les servimos de comer. También somos culpables de la abnegación de las mujeres porque a ellas las ponemos a cocinar, a atender a sus hermanos y a aguantarse los futuros golpes que les lleguen a propinar sus novios o parejas.

¿Y dónde carajo están los hombres? Se argumenta que ellos no pueden hacerse cargo de la crianza, mucho menos de la educación de las y los hijos puesto que sus horarios son “tiempo completo”; están ocupados todo el día, tienen que mantener a la familia. He escuchado de muchos de ellos: “¿qué no saben que lo estoy haciendo por ellos, por mi familia?”

Entonces, ¿qué pasa con las obreras que tienen que salir de madrugada y llegar muy noche del trabajo, las burócratas, las funcionarias con un alto cargo y las representantes populares, las empresarias, las científicas o las campesinas, con horarios laborales de casi 10 horas diarias y con o sin una pareja masculina de tiempo fijo?

De hecho tienen que recurrir a otras mujeres para hacerse cargo de las y los hijos: las abuelas, las tías, las comadres, las suegras, las “nanas” o las guarderías. Entonces, si no somos las mamás, las otras mujeres son culpables.

Si queremos dejarles la responsabilidad de las y los hijos a los hombres como que tampoco se acepta. La figura del hombre cargando al/la hijo/a en el canguro, dejarlas/os en la escuela o ir a la junta escolar ya gana terreno, pero sigue siendo duramente criticada. Ahora que lo veo mejor, parece que la crítica viene de otras mujeres hacia esa mujer que no hace esas actividades, pues son a ella a quien corresponden y si tiene otras cosas que hacer, se debe dar tiempo, organizarse o levantarse más temprano.

Por otro lado, si la presencia de las mujeres (estar dentro de la casa, criar a los hijos) educa; la ausencia de los hombres (cuando trabajan y es el único proveedor) también educa, pues se les enseña que ellos no deben estar en casa, no deben hacer quehacer, no deben lavar pañales, pero como que esto no se entiende.

Debido a que la frase con que titulo esta columna -dicha por hombres y por mujeres- se repite constantemente, mi tolerancia sobre el tema ha disminuido y si trato de explicar que las mujeres no somos culpables del machismo, sino que es un problema más complejo, como que comprueban conmigo la tesis de que las feministas somos irracionales e iracundas. Le busque por donde le busque, la culpa sigue siendo de las mujeres. ¡Me lleva!

No entiendo. ¿Cómo está eso que desde el feminismo combatimos algo que nosotras mismas hemos creado? Lo que me preocupa es que una mentira de tanto que se repite se hace verdad. También me inquieta que aquellos hombres que han logrado rebasar la imagen del “macho ”, se resignen y no les quede otra que volver a ese papel que a lo mejor y ya no les gusta.


las convoco a combatir esa frase –y muchas otras- que nos han repetido una y otra vez, y que nos ha hecho mucho daño, antes de que se convierta en una realidad. Luchemos por una vida libre de mitotes y mentiras.

Fuente :  Mujeres Net. 

martes, 21 de diciembre de 2010

Mujer irredenta

 Gioconda Belli



Hay quienes piensan
que he celebrado en exceso
los misterios del cuerpo
la piel y su aroma de fruta.

¡Calla, mujer! – me ordenan –
No nos aburras más con tu lujuria
Vete a la habitación
Desnúdate
Haz lo que quieras
Pero calla
No lo pregones a los cuatro vientos.

Una mujer es frágil, leve, maternal;
en sus ojos los velos del pudor
la erigen en eterna vestal de todas las virtudes.
Una mujer que goza es un mar agitado
donde sólo es posible el naufragio.

Cállate. No hables más de vientres y humedades.
Era quizás aceptable que lo hicieras en la juventud.
Después de todo, en esa época, siempre hay lugar para el desenfreno.
Pero ahora, cállate.

Ya pronto tendrás nietos. Ya no te sientan las pasiones.
No bien pierde la carne su solidez
debes doblar el alma
ir a la Iglesia
tejer escarpines
y apagar la mirada con el forzado decoro de la menopausia.

Me instalo hoy a escribir
para los Sumos Sacerdotes de la decencia
para los que, agotados los sucesivos argumentos,
nos recetan a las mujeres la vejez prematura
la solitaria tristeza
el espanto precoz a las arrugas.
¡Ah! Señores; no saben ustedes
cuánta delicia esconden los cuerpos otoñales
cuánta humedad, cuánto humus
cuánto fulgor de oro oculta el follaje del bosque
donde la tierra fértil
se ha nutrido de tiempo
.


Continúa el repudio por el asesinato de Marisela Escobedo




Por Gladis Torres Ruiz
México, DF, 20 dic. 10 (CIMAC).- 
Para seguir exigiendo justicia por el asesinato de la activista Marisela Escobedo Ortíz, ocurrido el 16 de diciembre pasado, organizaciones de mujeres de Ciudad Juárez marcharán el próximo miércoles 22 del presente, con el rostro cubierto por velos blancos, y veladoras para simbolizar el riesgo que corren las personas que demandan y exigen justicia en la entidad.

En entrevista telefónica Imelda Marrufo Nava, Coordinadora de la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, informó que la convocatoria es para todas las organizaciones de la ciudad, mujeres, estudiantes y hombres solidarios para exigir un alto a la impunidad.

A la activista Marisela Escobedo Ortiz, quien buscaba justicia para su hija, Rubí Marisol, asesinada en 2008, le dispararon un tiro en la cabeza a las puertas del palacio de Gobierno donde se había instalado en un plantón, para reiterar su exigencia de cárcel para el  asesino confeso de su hija, Sergio Barraza Bocanegra, (liberado en abril de 2010).

Marrufo Nava, detalló que la manifestación partirá de la funeraria Perches ubicada en la avenida Adolfo López Mateos, donde el sábado pasado se le rindió un homenaje a Marisela. El recorrido con velas será rumbo a las oficinas de la Fiscalía Estatal, situadas en el eje vial Juan Gabriel, al poniente de la ciudad.

Caminaremos con velas encendidas, simbolizando el camino a la justicia, demanda constante que llevó Marisela durante las marchas que realizó a pie y en auto por toda la república.

De igual manera, agregó Marrufo Nava, solicitamos que las mujeres lleven túnicas y velos blancos que les cubran el rostro, como lo hemos venido haciendo desde el pasado sábado, simbolizando el riesgo en el que se encuentran las defensoras de Derechos Humanos en Ciudad Juárez.

“Si bien estamos en una ciudad donde priva la violencia, para las defensoras lo es más,  ya que nuestra labor nos coloca en una situación de mayor vulnerabilidad y queremos que toda la comunidad nacional e internacional nos brinde su apoyo”, enfatizó.

Respecto a los recientes acontecimientos violentos en contra de la familia de Marisela Escobedo, la activista señaló que entre las organizaciones de la sociedad civil existe una gran preocupación por lo que pueda suceder a la familia y están al tanto de lo que puedan necesitar para apoyarlos.

VIOLENCIA CONTRA MANIFESTANTES EN EL DF

Desde el asesinato de Marisela, los reclamos y manifestaciones no han cesado. En esta ciudad, el pasado viernes 17 de diciembre, unas 100 personas se dieron cita frente a la sede de la Secretaría de Gobernación (SG) sobre avenida Bucareli, con el propósito de manifestar su repudio y exigir a las autoridades federales y de  Chihuahua el esclarecimiento del caso.

La ex diputada federal Martha Tagle Martínez, lamentó que a los alrededores de la SG, se plantara un fuerte cerco de elementos de  la Policía Federal Preventiva para impedir el paso a las y los manifestantes que en su gran mayoría eran mujeres que acudieron al llamado realizado a través de las redes de internet”.

Martha Tagle, precisó que quienes han seguido las marchas de las mujeres saben que son pacíficas. Lo único que llevábamos eran flores y veladoras. Algunas mujeres fueron golpeadas y empujadas por los escudos antimotines.

“Lo único que buscábamos era ser escuchadas por la instancia encargada del tema, sin embargo ningún funcionario de la SG, salió para atendernos. Tampoco la titular de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres Laura Carrera Lugo, nos recibió ni hizo acto de presencia”.

“No nos atendieron y llama la atención la excusa que nos dieron. Estaban en el brindis de fin de año”.

“Por ello decidimos caminar, en una marcha improvisada hacia reforma, para llegar a unas de las oficinas de la Procuraduría General de la República, ya que en ella se encuentra otra instancia que trabaja contra la violencia hacia las mujeres la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas”.

En este punto, precisó Tagle Martínez, ya eran más las y los manifestantes, sin embargo, y a pesar que sólo teníamos previsto hacer un plantón de cinco minutos fuimos retiradas por la fuerza.

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, informó el fin de semana en un desplegado que con el asesinato de Marisela Escobedo, se reafirma la inexistencia de garantías de protección para las mujeres víctimas de violencia y las defensoras de derechos humanos en Chihuahua.

El observatorio, conformado por 46 organizaciones de 18 estados de la República, exigió un pronunciamiento público por parte del Gobernador de Chihuahua y el Ejecutivo Federal, además de que se instrumente el Sistema de Seguridad Pública para que realicen todas las acciones conducentes para ejecutar la orden de aprehensión de Sergio Rafael Barraza Bocanegra, asesino de Rubí Marisol Fraire Escobedo, hija de Marisela.

También se pronunció porque se realicen las investigaciones correspondientes para localizar y sancionar a los responsables intelectuales y materiales del asesinato de Marisela Escobedo Ortiz.

A su vez, el Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas se sumó a la protesta porque el asesinato de la activista se da dentro de un contexto de impunidad, corrupción y marcada inactividad por parte de las autoridades encargadas de procurar justicia.

Exigió al Gobierno Federal asumir la responsabilidad que su omisión ha provocado frente al feminicidio en el estado de Chihuahua lo que, ante el claro mensaje de impunidad, violencia y discriminación, se ha reproducido a lo largo del país.

El Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas, también exigió que se otorguen medidas de seguridad para las y los familiares de Marisela Escobedo Ortiz y para las activistas del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres de Chihuahua. 
Fuente: CIMAC