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jueves, 21 de abril de 2016

Ancestras Mayas Protectoras del Agua







Kaqapaloja’
Agua Roja del Mar o Agua que cae de lo Alto
Chomija’
Agua Copiosa o Agua Hermosa
Tz’ununija’
 Colibrí de Agua
Kak’ixaja’
 Guacamaya de Agua

Estos maravillosos nombres vinculados al agua, dichos en idioma K’iche’,  
nombran a nuestras ancestras, las primeras cuatro mujeres,
que junto a los primeros cuatro hombres,
dieron origen a los Pueblos Grandes y a los Pueblos Pequeños
que poblaron las cuatro esquinas del universo Maya.

El Popol Wuj, libro universal y sagrado de la gente Maya,  
nos recuerda que el maíz y el agua están unidos en el origen mismo de la vida,
como también lo están la tierra, el cielo, el aire y el fuego.
No se puede alterar, sin consecuencias, el equilibrio del orden cósmico,
porque acabar con el agua, significa ponerle fin a la vida.

Por milenios, nuestras ancestras Kaqapaloja’, Chomija’, Tz’ununija’, Kak’ixaja’
que simbolizan el corazón de los ríos, mares, lagos, lluvias, cascadas, arroyos
han corrido y danzado libremente con el curso de la vida,
pero ahora están siendo apresadas, estancadas y envenenadas en nombre del progreso.

La avaricia, la miseria y la violencia de poderosos empresarios y gobiernos,
es igual a la de los primeros colonizadores; no desean entender el ciclo de la vida;
se dejan encandilar por el brillo del oro para no ver el fondo de la destrucción que ocasionan.  

Por eso, invocamos ahora a nuestras ancestras, las protectoras milenarias del agua,
que habitan en cada una de las mujeres contemporáneas,
quienes han dado su vida por defender el agua, el territorio, la vida.
Saludamos a nuestras ancestras Kaqapaloja’, Chomija’, Tz’ununija’, Kak’ixaja’
que viven en  las mujeres y hombres, niñas y niños, ancianas y ancianos
que desde las cuatro esquinas de este universo y desde los cuatro pueblos que habitan el país
participan en la gran marcha y confluencia por la defensa del agua y de la vida.


 Aura Cumes con inspiración en Taller realizado con Puente de Paz, Ixcán Quiché Guatemala, 22 de abril del 2016.

jueves, 12 de marzo de 2015

8 de Marzo día internacional de las mujeres: Seguimos Soñando, Seguimos caminando , Seguimos Luchando:







Cada 8 de marzo en todas partes del mundo mujeres diversas salen a reinvindicar sus derechos, en Guatemala cientos de mujeres salieron nuevamente a la calle a nombrar sus luchas a gritar, cantar, caminar, con el objetivo de demandar sus derechos así como exigir el cese de la violencia contra la mujeres, la criminalización de las luchas, el cese al despojo del territorio y del cuerpo.

La lucha de las mujeres no es únicamente cada 8 de marzo o 25 de noviembre, si no todos los días, a pesar de que estas fechas emblemáticas han querido ser usadas y mercantilizadas por el mismo sistema que genera opresión sobre las mujeres, debemos recordar que las luchas de otras mujeres son quienes han forjado caminos para mostrar la desigualdad, el racismo, y otras opresiones.








En la calle, la vida cotidiana continuaba mientras las mujeres caminaban , pero desde cada puesto de trabajo, desde cada labor diaria, desde el paseo dominical otras mujeres se unen a la lucha por la vida, y es que diariamente las mujeres tienen que enfrentarse , al racismo, a la pobreza, al despojo, a la criminalización, al feminicidio y a la violencia estructural. 





A pesar de ello cada día hay mujeres en las calles nombrando sus propias vidas, siendo las protagonistas de su historia, cada día las mujeres ponen sus cuerpos para defender su territorio, trabajan, sueñan, cada día la lucha es constante y la resistencia se mantiene .





No pueden detener la sangre que corre por el cuerpo, no pueden detener la vida, no pueden silenciar la voz, no pueden romper la piel, no pueden encarcelar la dignidad, ni inmovilizar el agua , el fuego , el aire que brota de la fuerza de las mujeres.












martes, 22 de febrero de 2011

Su vida, un movimiento artístico





Su pasión por las artes le llegó por la oratoria, cobró fuerza con el teatro y se enraizó con la poesía.
por Ángel Elías Foto: Hugo Navarro
Maya Cu Choc (1968) es una poeta y gestora cultural con raíces q’eqchíes que ha hecho de su vida un movimiento artístico. Es conocida por su participación en casi todas las ramas del arte, pero principalmente dentro de la literatura, gracias a sus tres publicaciones: Los Novísimos (colectiva), 1996; La Rueda, 2002; y Recorrido, 2005. Sin embargo, confiesa que una de sus pasiones es el teatro. Maya Cu es una artista comprometida y, con la sencillez que la caracteriza, nos muestra cómo la existencia se conjuga perfectamente con el oficio poético. Además es defensora incansable de los derechos humanos, lo que la convierte en una caja de agradables sorpresas. En la siguiente entrevista conoceremos un poco más acerca de su vida y obra.

¿Cómo se inició en la literatura?
Comencé a los 12 años. Siempre me gustó la poesía. Desde pequeña leí autores guatemaltecos, fundamentalmente los de la época criolla.

¿Cómo llegó a la poesía?
También a los 12 años di mi primer discurso con tinte social en escuela. Estudié los básicos en el Instituto Enrique Gómez Carrillo. Allí fue la primera vez que participé como oradora, aunque no tenía muy claro qué era oratoria. Mi papá hizo mi primer discurso. Pero no fue expuesto porque las maestras temían, dada la situación política del país —era la década de 1980—. La poesía entró a mi vida por medio de los concursos de oratoria y luego por declamación. Me gustaba saltar al escenario.

¿Qué la motivó a seguir experimentando en el arte?

El teatro. Ingresé a un proyecto de arte en la Escuela de Música de Proyección Folclórica Latinoamericana (Emprofola). Allí participé en todos los talleres que tenían marimba y canto. Emprofola no ofrecía cursos de teatro, por lo que decidí buscar en otro lado. Durante ese tiempo, el maestro Rolando Cáceres llegó al instituto donde estudiaba y lanzó una invitación para integrarnos a su grupo de teatro llamado Maíz y Jade. Montaba una obra llamada Dioses y héroes del Popol Vuh, la cual me llamó la atención. Participé con el personaje de Ixkik. El maestro siempre promovió teatro para estudiantes hecho por estudiantes. Ese fue mi despertar al arte profesionalmente. A los años salí de esta compañía y empecé a experimentar teatro popular. Más tarde ingresé en la Universidad de San Carlos de Guatemala, y a los dos años de estar ahí, una amiga me invitó al Paraninfo Universitario, donde entré en un taller de canto.

¿Y en la escritura?

SEn 1993 ya tenía escritos mis primeros poemas y los compartía con los amigos. Pero también tuve la suerte de encontrarme con un anuncio que publicitaba un taller de poesía. Junté todos mis textos y se los di a quien dirigía el taller, al maestro Marco Antonio el Bolo Flores —Premio Nacional de Literatura guatemalteca—. Allí dejé mis pasiones anteriores en segundo plano y me quedé con la poesía.

¿Qué tiene la poesía que la hizo dejar todo lo demás?


Aunque en aquel primer taller mi trabajo poético fue destrozado, fue ahí donde encontré mi voz. Poco a poco fui dejando el discurso social que tanto me había acompañado y alcancé la madurez que buscaba dentro del arte. Recuerdo que Marco Antonio nos ponía a criticar nuestra obra entre todos y él parecía divertirse con esos enfrentamientos.

¿Cómo surgió Los Novísimos?

En 1995, Marco Antonio nos propuso a Emilio Solano, Alfonso Porres, Juan Carlos Lemus, Fernando Ramos y a mí que participáramos en una publicación. El libro salió gracias al Ministerio de Cultura y Deportes y su recién iniciada editorial, dirigida en aquel entonces por Juan Fernando Cifuentes. Fue publicado en julio de 1996.

¿A partir de este aparecen sus posteriores publicaciones?

Nunca pensé en publicar sola, pero asistí a una presentación del libro de poemas de Francisco Morales Santos, quien me reconoció cuando me autografiaba un ejemplar. Me invitó a publicar con Editorial Cultura, de donde ya era el director. En esos años viajé a Estados Unidos a un encuentro poético, donde todos llevaron sus publicaciones, menos yo. Regresé a Guatemala, busqué a Morales Santos, quien me contó que saldrían mis poemas, y en mayo del 2002 apareció La Rueda, edición que se agotó dos años después. En el 2005 surgió Recorrido, mi segundo libro, el cual fue una publicación personal, casi familiar. Lo hice en la editorial donde trabajé; mi sobrino y un amigo suyo lo diagramaron, y la portada la hizo mi hija.

En este segundo libro aparecen mis trabajos ya publicados y los inéditos como Proyecto sangre y Alrededor de la casa. También aparezco en publicaciones francesas y canadienses.

¿Quién es Maya Cu dentro de su literatura?

Mi trabajo poético fue considerado por los reseñadores como solitario, doloroso y melancólico. Probablemente tengan razón. En este momento mi mundo ha cambiado y mi discurso está en una nueva búsqueda.

Qué dice del silencio en su obra estos últimos años?

No ha habido tal silencio. Me mantengo entre la defensa de derechos humanos y colaboraciones en libros, realizando radiodifusión y lecturas poéticas. He tenido la suerte de hacer lo que me gusta. 

Fuente: Revista D .. PRENSA LIBRE . 

martes, 30 de noviembre de 2010

En este Día del/la Periodista


Ana Silvia Monzón
Expreso mi reconocimiento y admiración a las "señoras de la palabra y de las letras" que desde los medios de comunicación: la radio, la prensa escrita, la televisión, la "red", han abierto caminos en el ejercicio del periodismo y la comunicación. A riesgo de omisiones involuntarias, y a modo de brevísimo recuento inicio con María Josefa Granados (inicios del siglo XIX), VIcenta Laparra y Jesús Laparra (quienes junto a otras fundaron los primeros periódicos escritos por mujeres en el siglo XIX), Luz Valle, Gloria Menéndez Mina (editoras de revistas en los años 30 y 40, siglo XX), Luz Mendez De la Vega, Margarita Carrera, Ana María Rodas, Violeta Alfaro de Carpio, Victoria Martínez Moraga, Irma Flaquer, Alaíde Foppa, Atala Valenzuela, Carolina Escobar Sarti, Dina Fernández, Iliana ALamilla, Carolina Vásquez Araya, Iduvina Hernández, Anaitté Galeoti, Olga Villalta, Irma Alicia Velásquez, Laura Asturias, Ana Cofiño, Anabella Giracca, Marielos Monzón, Carol Zardetto, Marta Altolaguirre, Ana Inés Carpio....A las mujeres rurales, indígenas y mestizas que con dificultades multiplicadas también han hecho de la palabra el medio para enunciar, denunciar y anunciar.
A los esfuerzos colectivos desde La Voz de la Mujer y El Ideal, en el siglo XIX, hasta los contemporáneos: Cerigua, Voces de Mujeres, La Cuerda, Mujeres y Universidad, Hablan las Mujeres, Mujeres Abriendo Caminos, Mujeres en Frecuencia.
Día del y la periodista: un día para la reflexión
El derecho a la libertad de expresión ha sido negado históricamente desde los espacios de poder. Quienes se han arrogado el derecho de nombrar y  opinar, han descalificado las capacidades de otros y otras para ejercer ese derecho, el más básico de todos.
Para las mujeres y otros grupos sociales oprimidos, luchar por el derecho a la palabra tiene un sentido vital; sólo cuando podemos hablar en nombre propio, cuando podemos expresar nuestros deseos, nuestra mirada del mundo, nuestras demandas, nuestras propuestas… somos libres.
En Guatemala, la historia del periodismo crítico y ético, registra numerosos nombres de mujeres y hombres cuyas vidas fueron arrebatadas por oscuros poderes que, desde las sombras, han reprimido y censurado a quienes se atrevan a transgredir el mandato de callar.
Hoy celebramos los nombres de las pioneras que se atrevieron a hablar, a escribir, a las que abrieron caminos para que las voces de las mujeres se multipliquen en los medios. Recordamos a mujeres como Irma Flaquer y Alaíde Foppa, ambas desaparecidas en 1980. Su valentía y compromiso nos inspiran.

…la libertad de expresión es el derecho más sagrado que se conquistó con sangre en la revolución gloriosa del 20 de octubre…”

La que nunca calló
Irma Flaquer, 29/11/1960