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miércoles, 24 de julio de 2013

Chomsky: Culpable en Guatemala


NOAM CHOMSKY
Hay países que ascienden a un nivel superior al de la disculpa ociosa sin acción. Guatemala, pese a sus persistentes esfuerzos, ha llevado a cabo el acto sin precedente de llevar a juicio a un exjefe de Estado por sus crímenes, algo que pudiéramos recordar en el décimo aniversario de la invasión estadounidense de Irak.

El Día de la Madre en Estados Unidos, el 12 de mayo, el diario The Boston Globe publicó una fotografía de una joven mujer con su infante durmiendo en sus brazos.
La mujer, de origen indígena maya, había cruzado la frontera estadounidense siete veces estando embarazada, solo para ser capturada y devuelta por la frontera en seis de esos intentos. Enfrentó valerosamente muchos kilómetros, soportando días de calor abrasador y noches gélidas, sin agua o refugio, entre hombres armados recorriendo los alrededores.
La última vez que ella cruzó, con siete meses de embarazo, fue rescatada por activistas de solidaridad con la inmigración que le ayudaron a encontrar su camino hasta Boston.
La mayoría de quienes cruzan la frontera estadounidense viene de Centroamérica. Muchos dicen que preferirían estar en casa, si no hubiera sido destruida la posibilidad de una supervivencia aceptable. Mayas como esta joven madre siguen huyendo de los destrozos del embate genocida sobre la población indígena de las montañas guatemaltecas hace 30 años.
El principal perpetrador, general Francisco Ríos Montt, el exdictador que gobernó Guatemala durante dos de los años más sangrientos de la guerra civil del país a lo largo de décadas, fue hallado culpable en una corte guatemalteca de genocidio y crímenes contra la humanidad, el 10 de mayo.
Después, 10 días más tarde, el caso fue anulado bajo circunstancias sospechosas. No está en claro si el juicio continuará.
Las fuerzas de Ríos Montt mataron a miles de guatemaltecos, en su mayoría mayas, tan solo en el año de 1982.
Al finalizar ese sangriento año, el presidente Reagan le aseguró a la nación que el asesino fue “un hombre de gran integridad personal y compromiso”, quien estaba recibiendo una “acusación injusta de organizaciones de los derechos humanos” y quien “quiere mejorar la calidad de vida de todos los guatemaltecos y promover la justicia social”. Por lo tanto, continuó el presidente, “mi administración hará todo lo que pueda por apoyar sus progresistas esfuerzos”.
Amplia evidencia de los “progresistas esfuerzos” de Ríos Montt estuvo disponible para Washington, no solo de organizaciones de los derechos, sino también de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.
Sin embargo, la verdad no era bienvenida. Interfería con los objetivos fijados por el equipo de seguridad nacional de Reagan en 1981. Como informó el periodista Robert Parry, trabajando a partir de un documento que descubrió en la Biblioteca Reagan, el objetivo del equipo era suministrarle ayuda militar al régimen de derecha en Guatemala, a fin de exterminar no solo “guerrilleros marxistas” sino también sus “mecanismos de apoyo civil”; lo cual significa, en efecto, genocidio.
La tarea se llevó a cabo con dedicación. Reagan envió equipo “no letal” a los asesinos, incluidos helicópteros Bell, que fueron armados de inmediato y enviados en sus misiones de muerte y destrucción.
Sin embargo, el método más efectivo era emplear una red de Estados clientes para que se hicieran cargo de la tarea, incluidos Taiwán y Corea del Sur, aún bajo dictaduras apoyadas por EU, así como Sudáfrica durante el apartheid y las dictaduras argentina y chilena.
A la vanguardia estaba Israel, que se convirtió en el principal proveedor de armas de Guatemala. Suministró instructores para los asesinos y participó en operaciones de contrainsurgencia.
Vale la pena volver a exponer los antecedentes. En 1954, un golpe de Estado dirigido por la CIA puso fin a un intervalo democrático en Guatemala – “los años de primavera”, como se conoce allá – y restableció a una salvaje élite en el poder.
En los 90, organizaciones internacionales que condujeron averiguaciones sobre los combates informaron que, desde 1954, aproximadamente 200.000 personas habían sido asesinadas en Guatemala, de las cuales el 80 por ciento era de indígenas. Los asesinos fueron, en su mayoría, fuerzas de seguridad guatemaltecas y paramilitares estrechamente vinculados.
Las atrocidades fueron llevadas a cabo con vigoroso apoyo y participación de Estados Unidos. Entre los pretextos estándar de la Guerra Fría estuvo que Guatemala era una “cabeza de playa” rusa en América Latina.
Las verdaderas razones, ampliamente documentadas, también eran estándar: inquietud por los intereses de inversionistas estadounidenses y temor de que un experimento democrático que diera poder a la mayoría de campesinos severamente reprimida “pudiera ser un virus” que “propagaría el contagio”, en la razonada frase de Henry Kissinger, refiriéndose al Chile socialdemócrata de Salvador Allende.
El asesino ataque de Reagan sobre Centroamérica no se limitó a Guatemala, por supuesto. En la mayor parte de la región, las dependencias del terror fueron fuerzas de seguridad del gobierno que habían sido armadas y entrenadas por Washington.
Un país era diferente: Nicaragua. Tenía un ejército para defender a su población. Por lo tanto, Reagan tuvo que organizar fuerzas guerrilleras para librar la pelea.
En 1986, la Corte Mundial, en el caso Nicaragua vs. Estados Unidos, condenó a Estados Unidos por “uso indebido de la fuerza” en Nicaragua y ordenó el pago de compensaciones. La respuesta de Estados Unidos al decreto de la corte fue escalar la guerra por representación.
El Comando del Sur de EU ordenó a los guerrilleros que atacaran objetivos civiles prácticamente indefensos, para no “resolverlo a puñetazos” con el ejército nicaragüense, con base en el testimonio del general John Gavin del Comando Sur al Congreso en 1987.
Organizaciones por los derechos (las mismas que estuvieron haciendo acusaciones falsas del genocida Ríos Montt) habían condenado la guerra en Nicaragua desde el comienzo, pero protestaron con vehemencia por la táctica de “objetivo suave” del Comando del Sur.
El comentarista estadounidense Michael Kinsley reprendió a las organizaciones por los derechos por alejarse de las buenas formas. Explicó que una “política sensata” debe “pasar la prueba del análisis costo-beneficio”, evaluando “la cantidad de sangre y miseria que será invertida, y la probabilidad de que surja democracia por el otro extremo”.
Naturalmente, nosotros los estadounidenses tenemos el derecho a conducir el análisis; gracias, presuntamente, a nuestra nobleza inherente y registro estelar desde la época en que el continente fue despejado del azote de los nativos.
La naturaleza de la “democracia que surgirá” difícilmente era oscura. La describe con precisión el principal académico de “promoción de democracia”, Thomas Carothers, quien trabajó en proyectos de ese tipo en el Departamento de Estado durante la administración Reagan.
Carothers concluye, lamentablemente, que la influencia de EU fue inversamente proporcional al progreso democrático en América Latina, porque Washington solo toleró “formas de cambio democrático limitado, de arriba abajo, que no generaran el riesgo de alterar a las estructuras tradicionales de poder con las cuales Estados Unidos ha estado aliado desde hace largo tiempo atrás en sociedades bastante antidemocráticas”.
Desde entonces no ha habido cambio.
En 1999, el presidente Clinton ofreció disculpas por crímenes estadounidenses en Guatemala, pero no se emprendió acción alguna.
Hay países que ascienden a un nivel superior al de la disculpa ociosa sin acción. Guatemala, pese a sus persistentes esfuerzos, ha llevado a cabo el acto sin precedente de llevar a juicio a un exjefe de Estado por sus crímenes, algo que pudiéramos recordar en el décimo aniversario de la invasión estadounidense de Irak.
También, quizá, sin precedente es un artículo en el New York Times de Elisabeth Malkin, titulado “Juicio en carnicería de guerra civil guatemalteca excluye participación de EU”. Incluso el reconocimiento de los propios crímenes es muy raro.
De raras a inexistentes son las acciones que pudieran aliviar una parte de las horrendas consecuencias de los crímenes: por ejemplo, que Estados Unidos pagara las compensaciones a Nicaragua ordenadas por la Corte Mundial. La ausencia de ese tipo de acciones suministra una medida del abismo que nos separa de donde debería estar una sociedad civilizada.
El libro más reciente de Noam Chomsky es “Sistemas de poder: Conversaciones sobre insurrecciones democráticas globales y los nuevos desafíos al imperio de EU. Conversaciones con David Barsamian”. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Massachusetts.

lunes, 4 de febrero de 2013

Resolución de Audiencia de ofrecimiento de Prueba en Caso de Genocidio

Prensa comunitaria y Mujeres ixchel

Los días 31 de enero y 1 de febrero del 2013, fueron realizadas las audiencias de ofrecimiento de Prueba en el Caso de Genocidio y deberes contra la humanidad en contra de Efraín Ríos Montt y Mauricio Rodríguez Sánchez. 

En donde se presentaron las pruebas de cargo y descargo que fueron entregadas por la defensa de los sindicados y la fiscalía del Ministerio Público así como los abogados querellantes adhesivos que representan a las familias victimas de genocidio. 

El día 4 de febrero se llevo acabó la audiencia en la que se dio la resolución del Juez Miguel Ángel Gálvez, del Tribunal B de Mayor Riesgo, quien acepto las pruebas entregadas por la Fiscalía del Ministerio publico que incluye documentos de planes y operaciones militares, testigos, entre otros y dio sin lugar las objeciones puestas por la defensa a las pruebas presentadas por la Fiscalía. 

Por otro lado el juez rechazo a los peritos y peritajes propuestos por la defensa por impertinentes y por estar fuera de momento procesal. 

De esta manera la defensa argumento estar en desventaja y que se sentían indefensos frente a la resolución del juez y cuestiono dicha decisión, “Queremos un juicio no un linchamiento político” expresaron, por lo que presentaron un recurso de reposición. 

La defensa buscó nuevamente con este recurso atrasar el proceso, los abogados querellantes y la fiscalía argumentaron que esté recurso no aplicaba dentro de la presente audiencia. Por lo que se le solicito al juez que no diera a lugar dicho recurso ya que los abogados de la defensa tuvieron que presentar sus peritos y sus pruebas anteriormente y no lo hicieron. 

“Cuando uno hace el trabajo de defensa el trabajo es defender a una persona entonces los abogados de la defensa han pasado varios meses únicamente tratando de retrasar este proceso penal, sin embargo no han hecho absolutamente nada, efectivamente para defender a su cliente, entonces por ello no se han respetado en cuanto a los medios de investigación que en su oportunidad tuvieron que haber planteado, pero se dedicaron a retrasar el proceso 

De esta manera uno de los abogados querellantes explicó porque tendría que quedar fuera este recurso de reposición ya que se plantea como estrategia de la defensa únicamente para retrasar los procesos. 

Posterior a ello el Juez dio su resolución frente a las intervenciones de ambas partes y explicó la legalidad de sus direcciones rechazando el recurso de reposición, ya que sí se rechazaron los peritajes que solicitaba la defensa fue porque estaban fuera del momento procesal. 

De esta manera el Juez Miguel Ángel Gálvez, explicó como la defensa trata de retrasar el proceso con argumentos que están fuera del momento procesal establecido. 

Es así como se resolvió que el Tribunal de Sentencia encargado del Juicio de delito de genocidio y deberes contra la humanidad en contra Efraín Ríos Montt y Mauricio Rodríguez Sánchez, será el Tribunal A de Mayor Riesgo, precedido por la jueza Yasmín Barrios y será este tribunal quien defina la fecha de inicio del debate oral y público. 

De esta manera concluyó la audiencia que dejó en espera a las familias victimas y abogados querellantes adhesivos para poder empezar el debate en el cual se espera tener como resultado la justicia por la masacre de 1,771 campesinos en los años 1982 y 1983 en el área Ixil.



Defensa de Sindicados

Juez Miguel Ángel Gálvez
Mujeres Ixiles al terminar audiencia.

martes, 29 de enero de 2013

A JUICIO POR GENOCIDIO-FOTOREPORTAJE


Cristina Chiquin 

El día 28 de enero el juez Primero B de Mayor Riesgo, Miguel Ángel Gálvez, dicto el Auto de Apertura de Juicio contra José Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez Sànchez, por los delitos de Genocidio y deberes contra la humanidad. Dando como fecha para la primera Audiencia de ofrecimiento de prueba al Juicio el día 31 de enero del 2013. 

El Juez argumento que existen suficientes pruebas de la responsabilidad de los acusados en las violaciones y asesinatos de 1.771 indígenas ixiles estuvieron a cargo de las fuerzas armadas del ejército entre los años de 1982 y 1983.


Mujeres ixiles escuchan la audiencia el día 22 de enero en el momento en que se presentaban los cargos contra Efrain Rios Montt

El 31 de enero dará inicio la Audiencia para la presentación de Pruebas para la Apertura de Jucio contra Efraín Ríos Montt por los delitos de Genocidio y deberes contra la Humanidad en Guatemala.

Zury Ríos junto a su padre Efraín Ríos Montt en receso en audiencia 22 de enero.

José Mauricio Rodríguez Sanchez quien fungió como jefe de la inteligencia militar G2 en el periodo de 1982 y 1983 . el cuál va a Juicio por los delitos de Genocidio y deberes contra la humanidad.

El cansancio del camino para no olvidar , para tener en la memoria que el castigo y el juicio tienen que llegar a los responsables de miles muertes , miles de desapariciones , miles de violaciones sexuales contra todo un pueblo .

Mujeres asistentes a la audiencia observan a Efraín Ríos Montt y a su Hija Zury Ríos previo a iniciar la audiencia en donde se presentaran los cargos y las implicaciones que tuvo en las masacres contra el pueblo Ixil.

A las afueras de la Torre de Tribunales se hacia una invocación maya en memoria de las victimas y en búsqueda de Justicia.

Miles de mujeres fueron asesinadas, torturadas, desparecidas. miles de mujeres fueron victimas de violencia sexual de esclavitud. pero ellas miran firmes porque son la resistencia de sus cuerpos, son vida, son lucha.

Los claveles rojos símbolos de la resistencia y la sangre del pueblo.



Ni el olvido , Ni el Perdón Juicio y Castigo

Son ellas quienes han dado su voz, su vida para llegar a ver en sus ojos el fruto de su lucha.

Emoción al escuchar el Auto de Apertura de Juicio contra Efraín Ríos Montt por Genocidio y deberes contra la humanidad. 28 de enero del 2013



 Miles de rostros
ojos que miran en el tiempo 
manos que escarban la tierra
memorias vivas que gritan 

El olvido no llega 
a sus nombres 
el silencio se rompe 

por que hoy les siguen asesinando
hoy siguen desapareciendo 
hoy les quieren seguir callando.

miles de ojos que miran
miles de bocas que gritan 
no pasara el olvido 
no pasara el silencio 
no pasara el dolor 

porque la resistencia de la sangre
en nuestro cuerpo romperá
la injusticia de esta Guerra permanente.









martes, 22 de enero de 2013

Foto Reportaje-Apertura a Juicio en el caso de Genocidio-Guatemala

 Cristina Chiquin

"Desde el día de ayer se dio seguimiento al caso contra los militares Efraín Rios Montt quien fungio como presidente de facto, José Mauricio Rodríguez Sanchez jefe de la inteligencia militar G2 y Hector Mario López Fuentes del Estado Mayor Presidencial  en el año de  1982 y que hoy estan siendo procesados" (Prensa Comunitaria)

El día 22 de enero se presentaron los cargos contra Efraín Rios Montt  y José Mauricio Rodríguez Sanchez , por los delitos  de Genocidio y deberes contra la humanidad en la región ixil, en los años de  de 1982 y 1983. Con esta Audiencia se espera ir a la apertura de Juicio.

En la audiencia pudimos observar como mujeres y hombres del área Ixil se hicieron presente con la vista puesta en la justicia. 


Zury Rios observa la audiencia en donde es Juzgado su padre, El General Efrain Rios Montt



Efraín Rios Montt





Durante el receso

Abogados de la Defensa


José Mauricio Rodríguez Sanchez
Presentacion de acusación por parte del MP


Presentacion de acusación por parte del MP



Informaciones de: Prensa Comuitaria.

jueves, 21 de junio de 2012

Los y Las desaparecidas, están en todas partes

jueves, 30 de junio de 2011

No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos


Substrato Colectivo

No sabes como tengo llagada la memoria, Al despertarme en las penumbras de la realidad, de dibujar con ansiedad el rostro de tu nombre, desde que apagaron la luz y me dijeron, que al salir de la universidad nunca volviste a casa, que llevabas una playera de John Lennon, que al terminar la manifestación ya no te encontraron, y que te vieron por ultima vez con la falda azul, esa la que mas te gustaba Pero créeme te acaricio sin tocarte, te veo sin mirarte, te hablo sin alzar mi voz, te sigo amando, te estoy buscando

Porque el tiempo se cristalizo desde El 78 o El 80 o quizás del 82 al 84, y los meses se fusionaron, enero es mayo y diciembre es un octubre rojo, y las fechas juegan en las regresiones, 15 no es 15 sino 6 y 6 se fue con marzo y marzo con 80 Porque desde entonces me llamo Raúl, Wendy, Claudia, Paco, Vladimir,
Rosa, Miguel, Si porque mis padres son Luz Haydee, Oliverio, Rogelia, Edwin, Mirta,
Rosario, Irma, Felipe, porque somos hijos de fantasmas vivos, de personas que se volvieron invisibles, de los que se encuentran en el limbo de la fosa común de los recuerdos, de los que se fueron a ningún
lugar.

Nadie sabia que existíamos, solo los garrotes policiales que tocaban a la puerta, y así aprendimos a cambiarnos constantemente, de pieza de alquiler en pieza de alquiler, aprendimos a pronunciar un idioma
extraño en un país extraño, aprendimos a deletrear el alfabeto del exilio, a reconocer las llamadas anónimas, a compartir las rondas infantiles con el espectro de una panel blanca y a no ser reconocidos
por una patria puta y conservadora 
Nos tragamos las lagrimas en la caja de música que alberga los grises momentos del arrebato, del dolor, de este desamparo y no terminan esas pesadillas camuflageadas de metralletas y galil y estrechar prendas y
fotografías hasta hundirlas en el alma y deshacernos con su olor.

Pero nos desprendieron las falanges del reencuentro y patearon las costillas de la esperanza y nos empujaron a las cavidades profundas de las despedidas forzadas, agujeros en este espacio lento que se marcha
con su gesto de conjuntos vacíos indescifrables, y en ese momento es cuando salimos corriendo al desencuentro con la ausencia

Por eso emprendimos esta manifestación eterna en su búsqueda constante, enarbolando las banderas utópicas de vida, de no renunciar a sus luchas, a romper con los esquemas establecidos, a creer en la
igualdad y en el proletariado.

Por eso gritamos con voces de panfleteras urbanas los nombres de nuestros seres queridos para ajusticiar la amnesia del ejercito genocida y traidor, que nosotros no olvidamos, que existimos y que orgullosamente somos: los hijos de los rebeldes, de los poetas proscritos, de los insurgentes pintores y escultores de
transformaciones políticas, Somos los hijos clandestinos de este maldito sistema, somos los hijos
e hijas de los desaparecidos y desaparecidas

A Ellos In Memorian
Mario Raúl Urizar
1999
HIJOS Guatemala
no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos
H.I.J.O.S. Guatemala*
visítenos en:  *http://hijosguate.blogspot.com/*

miércoles, 29 de diciembre de 2010

ENTRE SILENCIOS Y OLVIDOS: EMERGEN LAS MEMORIAS DE LAS MUJERES GUATEMALTECAS


Ana Silvia Monzón(2)
 
Recuperar, elaborar y difundir la memoria tiene un sentido vital y político que ha impulsado a las mujeres a superar el silencio y el olvido de las distintas memorias que hasta ahora conforman las culturas patriarcales y que, generalmente, relegan el espacio para la expresión de esa memoria.

¿Existe una memoria específica de las mujeres? ¿por qué y cómo hacer memoria de las mujeres? ¿a quiénes incluye? ¿podemos construir historia con esa memoria? Estas interrogantes guian las reflexiones que hoy comparto.

Si nos atenemos a la definición primaria de qué es la memoria el diccionario nos dice que es la “facultad síquica por medio de la cual se retiene y se recuerda el pasado”, esa facultad se expresa tanto individual como colectivamente pero, como plantean las categorías del feminismo, esta condición de retener, traer al presente y hacer permanente el recuerdo está, indudablemente, determinada por relaciones de poder que dictan quién recuerda, qué recuerda y qué se registra de esos recuerdos. Y entonces tiene sentido la pregunta ¿se permite recordar a las mujeres? ¿se ha dado valor a los recuerdos de las mujeres?

Las evidencias nos muestran que no, que lo que se ha reconocido como la historia, la memoria no ha hecho más que perpetuar un orden en el que las realizaciones de los hombres como género y particularmente de un grupo étnico y de una clase social, adscripción religiosa o política, así como los espacios que ellos ocupan son los que definen lo trascendente, lo que marca los períodos históricos, los personajes importantes, en fin los que dan forma al pasado y referencia identitaria a las personas y los pueblos. La historia y la memoria se han elaborado en clave masculina.

Para las mujeres este orden ha reservado el espacio doméstico, invisibilizado y desvalorizado. La memoria dominante nos ignora y ni siquiera tenemos pasado, como escribió una vez la escritora Carolina Vásquez Araya no tenemos nombre propio, desconocemos nuestra historia y con ello nuestra identidad, que ha sido designada desde los lugares de poder.

Pero vivimos en un tiempo en el que la memoria está en el centro de las reivindicaciones, para recuperar identidad, para dar fuerza a los discursos, para reclamar espacios, para vislumbrar utopías. Develar el pasado con otros referentes, indagar con nuevas miradas, iluminar los espacios antes ocultos. Interpretar esos hallazgos y dotarlos de significado para más y más mujeres ha sido el aporte de muchas teóricas, filósofas, políticas, artistas, mujeres anónimas quienes transgrediendo la norma patriarcal de callar y obedecer han preservado la memoria, han burlado la tutela y nos han legado gestos, rituales, símbolos, escritos, creaciones artísticas y sobre todo, la palabra. Una palabra que, al menos en el idioma español, está sesgada, niega y descalifica lo femenino pero que, ahora resignificada, es un instrumento poderoso para nombrar a las ancestras, reconocer a las mujeres de hoy y construir espacios de autoridad para los saberes y haceres de las mujeres.

Hoy muchas mujeres nos asumimos herederas de las Evas satanizadas que comieron del fruto del árbol del conocimiento rebelándose contra la prohibición de nombrar lo femenino en primera persona, de diosas como Ixchel patrona del parto y de la luna, inventora del arte de tejer y que, además, es una de las pocas deidades del panteón maya, o de Malintzin-Malinche, sospechosa de traición, signo del mestizaje. Nuestro presente se está elaborando con esos legados que hacen despertar las conciencias lo cual, como escribió Adrianne Rich, es estimulante pero a la vez “también puede ser confuso, desorientador y doloroso” costo que, sin embargo, muchas mujeres están dispuestas a pagar.

Un breve recorrido histórico que destaca los nombres de mujeres fundamentales en la historia del feminismo, surgido en Europa hace casi tres siglos al calor de las promesas de la modernidad y la ilustración, constituye el sustrato del feminismo que llegó a las tierras americanas. Efectivamente, las ideas de libertad, fraternidad e igualdad traspasaron fronteras y llegaron si bien con algún retraso a las élites criollas de nuestros países. El siglo XIX –con la excepción previa de Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XVII- empieza a registrar en América Latina nombres de las primeras mujeres que tuvieron acceso a las letras. En Guatemala entre las más conocidas: Dolores Bedoya y Pepita García Granados que, por excepcionales, han sido registradas aunque de manera marginal en la historia.

Hacia la segunda mitad de ese siglo los esfuerzos se hicieron colectivos, surgió el primer períodico redactado por mujeres “La Voz de la Mujer” en 1885 y dos años más tarde “El Ideal” que si bien tuvieron escasa difusión son testimonio del interés de las mujeres por expresarse más allá de las cuatro paredes de sus hogares. Sin olvidar, por supuesto, que miles de mujeres indígenas y ladinas pobres estaban excluidas de cualquier espacio que no fuera el trabajo servil tanto en la casa patronal como en sus hogares.

Este despertar de las mujeres guatemaltecas ha sido documentado, entre otras historiadoras, por Marta Elena Casaus quien nos revela cómo se fue gestando un movimiento de mujeres –de élite, de la capital o lo más de Quetzaltenango- quienes desde la segunda mitad del siglo XIX hasta los años cuarenta del siglo XX escribían, opinaban, empezaban a reclamar el voto femenino3. Desde otros espacios las trabajadoras también se expresaron, organizaron una primera huelga en 1925 y se incorporaron –si bien en minoría- a algunos de los sindicatos de la época.

La llegada del siglo XX marca también un hito en la memoria-historia de las mujeres: es el momento en el que las mujeres iniciaron su ingreso a la universidad4, como plantea Clara Meneses (1985:11) posiblemente en 1902, Berta Strecker “al tener el título de Bachiller fue la primera mujer que se inscribió en la Facultad de Medicina, dejando esos estudios porque los estudiantes le hacían una guerra fría, teniendo como único propósito el egoísmo, que una mujer se pusiera al nivel científico de ellos; a ese respecto dijeron en un periódico que: “la miel no se había hecho para el pico del zope”, descalificando el hecho de que una mujer pretendiera realizar estudios universitarios.

Tal era el conservadurismo y la resistencia masculina que fue hasta 1919 cuando Olimpia Altuve ingresó formalmente a la universidad siendo la primera mujer graduada en el área de química y farmacia. Más de veinte años después, en 1942, se graduó la primera mujer médica Dra. María Isabel Escobar. En 19265 y 1943 se graduaron las primeras abogadas de que se tenga noticia: Luz Castillo Díaz Ordaz vda. de Villagrán y Graciela Quan, quienes no pudieron ejercer su profesión ya que, como no se reconocía la ciudadanía a las mujeres, no gozaban de derechos cívico-políticos, no tenían “fe pública”.

Cabe destacar, por otro lado, que debido el racismo y la discriminación económica que configuran a la sociedad guatemalteca, las mujeres indígenas hicieron su ingreso a las aulas universitarias mucho más tarde. Fue hasta los años setenta, que se graduó la primera mujer indígena como médica: Dra. Flora Otzoy, y en mil novecientos ochenta la primera garífuna, Dra. Claudina Ellington.

Desde entonces la matrícula femenina en las universidades no ha dejado de aumentar hasta constituir mayoría en algunas profesiones. Sin embargo, lo femenino y las mujeres continúan invisibilizados, en la cotidianidad universitaria no se incorpora el pensamiento, el lenguaje, los aportes de las mujeres. Esas instituciones continúan reproduciendo la cultura patriarcal, el racismo y el clasismo. Y eso se traduce objetivamente en la inexistencia de espacios autorizados para investigar, enseñar o aprender acerca de las mujeres: no existen, salvo una que otra excepción, cursos de feminismo o de historia de las mujeres, ni bibliografía suficiente y adecuada o asignación de recursos para investigar. Lo del olvido se eleva a categoría de política institucional. Se sigue negando estatus científico a paradigmas como el feminismo o la cultura maya a las que se acusa de parciales, se sigue manteniendo la idea de que lo universal
-masculino por supuesto- es lo único válido.

Pero esa visión trasciende los muros académicos, incluso los esfuerzos por documentar la memoria reciente que se hacen desde otros lugares –siempre cargados de poder- han olvidado a las mujeres y, en un gesto de reparación tardía las han “agregado”6. Asimismo los lugares públicos –como los museos por ejemplo- donde se guarda y exhiben objetos tangibles de la memoria ¿Y qué decir de otros recursos? Los periódicos, el cine, la fotografía, los libros, y ahora la red, todos reproducen esa ceguera de género y nos muestran épocas pasadas y acontecimientos presentes donde prevalece lo masculino y si se incluye a las mujeres es en calidad de objetos sexuales, compañeras complacientes o, en el otro extremo como mujeres superpoderosas, temibles: en fin mujeres inexistentes.

Pero las mujeres aún con recursos escasos, leyendo entre líneas, haciendo labor de “arqueología”, resistiendo los embates culturales patriarcales cuyos símbolos y significados se incrustan en la piel, estamos reivindicando nuestras memorias, en plural porque somos diversas. Y reclamamos este derecho universal y básico, que nos cubre a todas independientemente de quiénes seamos y de nuestros orígenes, que nos acompaña durante toda la vida y ojalá después de la muerte porque también reivindicamos ser recordadas. Merecemos tener historia. Que nuestras memorias sean convertidas en historia.

En este camino las francesas y anglosajonas, las españolas y en nuestro continente chilenas, mexicanas, argentinas nos han aportado luces, aprovechando que “la Escuela de los Annales (1929) consiguió ensanchar los campos de la historia, incorporando a ella las prácticas cotidianas, las conductas ordinarias y las mentalidades comunes, la historiografía francesa facilitó el desarrollo de una historia de la mujer, al hacer posible una transición de lo político a lo social, lo cotidiano y lo personal” (Correa y Ruiz, 2001).

En este proceso la teoría y la práctica feministas han sido fundamentales para redefinir y ampliar las nociones del significado histórico, para interrogar y revelar el pasado y el presente de las mujeres, para valorar otras fuentes. Incluso para cuestionar las periodizaciones históricas que hasta ahora han estado marcadas por las hazañas masculinas, guerreras la mayoría.

Asimismo un aporte vital de esta nueva forma de hacer historia ha sido restituir la dignidad a las mujeres, romper con la visión de víctimas, subordinadas y oprimidas que transmite sin ningún pudor la historia patriarcal.
Dejar de ser víctimas para constituirse en actoras sociales, como reivindica actualmente un grupo de mujeres que está indagando en clave femenina las causas y los efectos del conflicto armado interno en Guatemala7.

Entre los silencios y los olvidos, entre la memoria y la historia, las mujeres hoy estamos recordando lo vivido, la violencia en los cuerpos femeninos, la descalificación de los saberes, la condena al silencio, el recuento de “las querellas” y los agravios. Este momento es necesario para reclamar el “lugar que se nos ha arrebatado”, pero al mismo tiempo también para traer al presente las resistencias y los gestos transgresores de nuestras ancestras porque estamos honrando sus memorias, creando nuestras historias y re-creando la cultura.


Fuente: Ciudad De las Diosas.

Referencias bibliográficas
Carrillo, Lorena Sufridas hijas del pueblo: la huelga de las escogedoras de café de 1925 en Guatemala. Guatemala, CIRMA. En: Mesoamérica; Año 15; No. 27; junio 1994; pags. 157-173
Casaus Arzú, Marta Elena Las redes teosóficas de mujeres en Guatemala: la Sociedad Gabriela Mistral, 1920-1940. España, Universidad Autónoma de Madrid,2001. En: Revista Complutense de Historia de América, no. 27. pp. 219-255
Correa, María José, Ruiz, Olga 2001. Memoria de las mujeres: espacios e instancias de participación Prensa Feminista, Centros anticlericales Belén de Sárraga y Teatro Obrero. http://www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/19/correaruiz.html.
Meneses A. de Soto, Clara Biografía de Magdalena Spínola. Guatemala, Tipografía Nacional,1985.