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martes, 28 de octubre de 2014

No al Estado de Prevención en la tierra de la Flores.


Por Cristina Chiquin 

Mujeres de las Doce Comunidades Maya Kaqchikel de San Juan Sacatepéquez, recorrieron hoy las calles de las ciudad Capital de Guatemala, para demandar que se finalice el Estado de Prevención impuesto por el Gobierno de Otto Pérez Molina , desde el 22 de septiembre del 2014.

Las mujeres denuncian el acoso sexual que han vivido de parte de los elementos de la policía Nacional Civil y soldados , el acoso sexual ha sido contra mujeres adultas y niñas. Por otro lado se denuncio como la presencia militar y policial ha generado miedo en las y los niños . 

Así como el abuso de autoridad que estos han tenido por otra parte se denuncia la intranquilidad que viven lo que no les ha permitido realizar sus actividades, así como las perdidas económicas y sociales en el cultivo y producción de flores.

"que se retiren los soldados y policías de nuestras comunidades porque por ello nostras no podemos salir a vender nuestras flores "

El estado de Prevención es realmente un estado de represión contra las 12 comunidades que luchan por su territorio. Hoy las mujeres portando flores luchan contra el militarismo y el control de la empresa Cementera y el Gobierno quien en lugar de velar por el pueblo , defiende los intereses de las empresas.

Las mujeres salieron temprano de San Juan Sacatepéquez para llegar a la ciudad y caminaron desde obelisco hasta el centro de la  capital en donde visitaron instancias como la Procuraduría de Derechos humanos , y denunciaron las violaciones de derechos humanos que se estan cometiendo por parte de las fuerzas de seguridad del Estado   en el estado de prevención.

las mujeres expresaron ante las diferentes instancias  las agresiones que han vivido así como  el hecho de como se sienten ante estos hechos que amenazan sus vidas, cuerpo y territorio.

"Nostras nos vemos muy preocupadas con toda la conflictividad que estamos viviendo en San Juan Sacatepéquez , nuestras denuncias ya están hechas pero no vemos respuestas ,  por lo que nos vemos obligadas de salir en estas calles a manifestar nuestro descontento porque ya nos cansamos de tanta represión de parte de las fuerza pública , de parte de los ejércitos que ellos no han llegado a cuidarnos , sino más bien a violentar nuestros derechos.

Vivir con acoso sexual , no es vivir, nosotras las mujeres somos víctimas de todas estas violaciones, acoso sexual, intimidaciones...nosotras tenemos miedo de dejar solas nuestras casas, nuestras hijas porque ellos no nos cuidan si no que acosan a nuestras hijas"

Es por eso que nosotras como mujeres denunciamos las agresiones de parte de la policía y el ejército. No queremos Estado de Prevención.

El Estado de Prevención fue  alargado por parte del Gobierno 15 días más , durante el primer mes de se han registrado mas de 1,000 denuncias de violaciones a los derechos humanos de parte de la fuerzas de seguridad contra la población entre estas  68 denuncias individuales  de acoso sexual   por parte de la policía y soldados en contra de mujeres ,  así como una denuncia colectiva por acoso sexual contra niñas y jóvenes en  la comunidad de San Antonio las Trojes la cual fue firmada por 915 personas, otras denuncias se hicieron en el Pilar II , Las Trojes,  y Santa Fe ocaña.
Lo que demuestra la amenaza constante que viven las mujeres contra sus cuerpos y vidas. Es así como niñas, ancianas , jóvenes y mujeres de diversas edades caminaron para demandar el cese a la violencia Estatal y la violencia de una empresa Cementera que a fuerza de querer instalarse no le importa la vida de las personas.

Entre las manos portaban flores   y  no armas y en sus ojos  dignidad, su voz es la voz de muchas mujeres más que en este momento están siendo violentadas ,  no solo se tuvieron que enfrentar  a poder salir de sus casas para poder denunciar lo que está sucediendo en sus comunidades , si no también ante la indiferencias de las instancias gubernamentales  que a pesar de las denuncias puestas quieren seguir ocultando lo que está sucediendo.

Durante este proceso la empresa y el gobierno como garante de sus intereses    a girado ordenes de captura contra líderes comunitarios  de las 12 comunidades,  y como en los años de la guerra ante la violencia ejercido  por parte del estado, se  observa el desplazamiento forzoso de los hombres de las comunidades  por el miedo a ser  detenidos ilegalmente.

"Yo soy una mujer que me ha dolido bastante lo que ha vivido mi comunidad yo soy madre de familia,  tengo 7 hijos y  esto ha causado mucho temor a mis hijos   los soldados  y policías ,  intimidando a nuestros hijos pidiendo el nombre de nuestros esposos...por eso tenemos temor de que nuestros esposos sean capturados, ellos no tienen delitos , por eso nosotras hemos salido como mujeres a manifestar nuestro dolor"

 En San Juan Sacatepéquez las flores siguen brotando a pesar de  la represión , a pesar de la criminalización de la protesta social que es un derecho humano,   hoy un estado de Prevención pretende arrebatar la vida de las mujeres, la vida de las familias que luchan por el agua, por las flores, por la vida.
"somos mujeres de las 12 comunidades...por eso pido que se haga justicia, porque estamos así por la empresa porque se ha metido en nuestra comunidad...la mayor culpa que tenemos es defender la madre tierra...Soy una mujer trabajadora que va a cultivar, perdimos las flores porque  mi esposo no salió a fumigar por miedo....perdimos nuestra cosecha, por eso ven mujeres  aquí con flores en la mano porque eso es lo que cultivamos en nuestro territorio...nos han dicho que somos terroristas , pero no , el arma que nostras tenemos es el azadón, es el machete  y la piocha para cultivar nuestras flores para cultivar lo que comemos por eso  queremos que se haga justicia , quisiera llegar ahora a mi casa  y  ya no ver a los soldados  y  los policías...este es el dolor de mi alma"
A pesar de las intimidaciones, del acoso, de la criminalización contra su comunidad y contra ellas las mujeres caminaron, denunciaron, y se pidió que se retirara la militarización de su territorio   y el cese  de la violencia contra las comunidades y por ende el cese al Estado de Prevención.



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martes, 7 de diciembre de 2010

Treinta años después de su desaparición La lucha por esclarecer el secuestro de Alaíde Foppa.



 Julio Solórzano Foppa
Treinta años después de su desaparición La lucha por esclarecer el secuestro de Alaíde Foppa.   El pasado 24 de noviembre de 2010 la familia Solórzano Foppa con el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) y con el acompañamiento de numerosas organizaciones presentamos  ante el Ministerio Público y la Suprema Corte de Justicia de Guatemala un juicio por desaparición forzada contra quienes resulten responsables del secuestro y desaparición de Alaíde Foppa en la Ciudad de Guatemala, sucedido el 19 de diciembre de 1980, hace casi 30 años. Con ella fue también desaparecido el chofer Leocadio Ajtún Chiroy de quien tampoco se supo nada. Yo soy el hijo mayor de Alaíde Foppa, resultado de una breve relación con el entonces presidente Juan José Arévalo. Alaíde Foppa se casó en México en 1945 con Alfonso Solórzano, yo nací en México y crecí en el seno de la familia Solórzano Foppa junto con mis hermanos Mario, Laura, Silvia y Juan Pablo.  Alfonso Solórzano fue un luchador guatemalteco que perteneció al PGT, participó en los gobiernos de Arévalo y Arbenz,  se fue al exilio a México en 1954 tras la caída de Arbenz y la familia se fue con él.La obra de Alaíde Foppa fue tan diversa y rica como los ámbitos en los que se movía.
Mis hermanos Mario, Silvia y Juan Pablo se incorporaron a la lucha revolucionaria en Guatemala.  Juan Pablo murió en Nebaj en junio de 1980 y Mario murió en la Ciudad de Guatemala en junio de 1981, solo Silvia sobrevivió.  Alfonso Solórzano murió atropellado en la Ciudad de México en agosto de 1980 y con la desaparición de Alaíde en diciembre de ese año, de 7 miembros que integrábamos la familia Solórzano Foppa quedamos 3.  Más adelante, cuando empecé a trabajar con otros familiares de víctimas en Guatemala me resultó evidente que eran miles las familias que habían sido mermadas por la guerra y la represión y que nuestro caso no era lamentablemente, ni una excepción, ni el de mayor número de víctimas.  
El secuestro y desaparición de Alaíde Foppa generó una reacción de dolor e indignación en todo el mundo; artistas e intelectuales de los Estados Unidos, América Latina y Europa manifestaron su repudio y presionaron para que sus gobiernos protestaran ante el gobierno de Guatemala por aquel crimen atroz. Mi hermana Laura fue a Nueva York a denunciar ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU la desaparición de nuestra madre. Yo viajé a París y me presenté ante el Senado de Francia acompañado por la viuda de Paul Eluard y por el escritor argentino Julio Cortázar, quien pronunció un elocuente y emocional llamado por la vida y la libertad de Alaíde Foppa.  El entonces secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda, formó una comisión para viajar a Guatemala que estuvo integrada por Jorge Carpizo, Leopoldo Zea, Juan José Bremer, el periodista Gastón García Cantú y Socorro Díaz, entonces Directora del periódico El Día.  Esa comisión nunca viajaría a Guatemala porque aún antes de partir, fue amenazada de muerte.
La impunidad es un cáncer que invade nuestros países y que además de que prohíja la repetición, invade el espíritu de cada uno de nosotros y nos instala en un permanente estado de frustración.  Jamás olvidaré el día 16 de octubre de 1998, en que el dictador chileno Augusto Pinochet fue detenido en Londres por una orden del juez español Baltasar Garzón.  Fue un acontecimiento histórico que abrió una esperanza de justicia en muchos como yo, resignados ya a no tener justicia jamás.  Para la familia Solórzano Foppa ha llegado la hora de exigir justicia aquí, en Guatemala.  Ciertamente, hay muchos que han venido dando esta batalla antes que nosotros y esperamos que muchos más se incorporen.  Sin justicia no habrá paz en Guatemala.  Debemos sumar nuestras fuerzas en una lucha sin tregua contra la impunidad.

Alaíde ayer y hoy

“Viento de primavera. Antología poética. Así se titula el poemario de Alaíde Foppa (1945 – 1979) publicado por Editorial Cultura en 2006.

POR MARGARITA CARRERA
Un libro que debería tener varias ediciones y no quedarse solo en una. Porque se trata de una obra maestra, con un excelente prólogo de la poeta, crítica y ensayista Luz Méndez de la Vega. Al referirse Carolina Escobar Sarti a Alaíde en su artículo “La desaparecida” (Prensa Libre, 25 de noviembre de 2010), me hizo entrar en la zona del recuerdo. Fui de inmediato a retomar su último poemario Viento de primavera. Antología poética. Dentro del libro tenía un recorte de elPeriódico en la sección “Cultura y más”. Toda un página en donde aparecen fotografías de ella sola y con sus cinco hijos cuando eran pequeños. Ella, guapa y sonriente. Fotografías que quisiéramos rescatar. La fecha de la valiosa publicación: miércoles 22 de noviembre de 2006.
El motivo de la página sobre Alaíde es la entrega de su libro: “Hoy el Ministerio de Cultura y Deportes presentará Toda la poesía, una antología poética de Alaíde Foppa. El libro incluye a manera de prólogo un valioso ensayo sobre la vida y obra de Alaíde escrito por Luz Méndez de la Vega: Alaíde Foppa: realidad y poesía. “La poesía de Alaíde Foppa es ‘limpia y clara como ella misma’, dijo alguna vez Elena Poniatowska, que se confesaba admiradora de la poeta. ‘Nadie comprende cómo Alaíde se da tiempo para abarcar tanto: la crítica de arte, el feminismo, la poesía, la docencia, la traducción y la vida académica. Es mujer de gracia y de dulzura, es feroz consigo misma’ ”, agregó.
Alaíde Foppa es una de las poetas más recordadas de Guatemala. Desapareció en 1980 cuando una camioneta de la G2 le interceptó el paso. Nunca más se supo de ella. A raíz de su muerte, su madre, Julia Falla, decidió dar a conocer toda la poesía que su hija había escrito. Le solicitó ayuda a Luz Méndez de la Vega, que fue amiga y alumna de Alaíde.
De esa iniciativa nació Poesía una compilación de todos los poemas que había publicado Alaíde Foppa. Ahora el Ministerio de Cultura y Deportes revive la antología en una nueva edición que presentó el 22 de noviembre de 2006, en el Centro Cultural de la Embajada de México, a las 18.30 horas. “Lo hicimos como un homenaje a Alaíde; contribuyó Jorge Luis Arriola”, dice Méndez de la Vega. “Queríamos que estuviera toda su obra poética y además la traducción que ella hizo de los poemas de Miguel Ángel Buonarroti. Porque yo considero que una traducción de verso clásico es igual de difícil y tiene el mismo mérito que un verso original, y ella como traductora era estupenda”.
Se casó con el guatemalteco Alfonso Solórzano, autor del Código de Trabajo de Guatemala, con quien tuvo cinco hijos. En 1954, con la caída de Árbenz hubo de exiliarse en México. Ahí fundó la revista Fem, una publicación que llegó a cobrar gran importancia en el medio. Yo era su amiga, y cuando venía a Guatemala la visitaba en casa de Luz Méndez. Cuando llegué a México, en 1970, me hizo un almuerzo en su casa. Allí conocí a Tito Monterroso. Su recuerdo no se borra de mi mente. La siento aún viva, con esa belleza interna y externa que nunca perdió. Cuando regresé de una estancia por cuatro meses en España, caminaba por la sexta cuando me recibí el duro golpe: en un periódico resaltaba en primera plana la noticia: Alaíde había desaparecido. Todo se me nubló y se apoderó de mí no una simple tristeza, sino una honda depresión.

Alaíde Foppa





De madre guatemalteca y padre argentino, nació en Barcelona en 1914.
Vivió algunos años en Argentina y pasó la adolescencia en Italia. Casada con ciudadano guatemalteco adoptó la ciudadanía guatemalteca.
Por razones pólíticas debió exiliarse en México por algunos años. Sus indiscutibles méritos intelectuales le permitieron ocupar la cátedra de Literatura Italiana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México.Asimismo, fue fundadora de la cátedra de Sociología de dicha Universidad y catedrática en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

En 1980 regresó de su exilio. Al poco tiempo de llegar fue secuestrada y desaparecida por el gobierno del dictador Romeo Lucas García. Sus restos nunca fueron hallados. De su obra poética merecen destacarse: «La Sin Ventura», «Los dedos de mi mano», «Aunque es de noche», «Guirnalda de Primavera», «Elogio de mi cuerpo», «Las palabras y el tiempo

  
En diciembre de 1980 desapareció la escritora y nunca más se supo de ella.
Por Ingrid Roldán Martínez

Hacía frío el 19 de diciembre de 1980. El día anterior el clima había estado a nueve grados centígrados, según el reporte del Insivumeh, y prevían que ese día llegaría a siete. El lunes 22 de diciembre, el titular del diario El Gráfico daba la noticia del desaparecimiento de la escritora Alaíde Foppa y su chofer, Leocadio Axtún, ocurrido el viernes anterior, el 19 de diciembre.
Según el reporte de prensa, ambos habían sido interceptados “a eso de las 11.30” en una calle de la zona 10. Nunca más se supo de ellos. De eso hace 25 años.
Intelectuales de México, Estados Unidos y Francia pidieron que aparecieran con vida. No hubo respuesta. Eran tiempos de Lucas García y Donaldo Álvarez Ruiz.
El martes 23 de diciembre, en la página 3, el mismo diario publicó una nota donde el Gobierno condenaba el secuestro de la escritora y “manifiesta su preocupación” por este hecho. Atribuyó el secuestro a “grupos extremistas que operan en la clandestinidad”.
En los días posteriores los periódicos siguieron publicando información relacionada con el caso hasta que otras noticias ocuparon la primera plana.
Hondas raíces en Guatemala
“Yo conocí a Alaíde en la Facultad de Humanidades más o menos en el año 54, 55”, cuenta Luz Méndez de la Vega. La describe como una mujer morena, delgada, de gran belleza, con un porte elegante que también se reflejaba en el suave movimiento de sus manos, muy alegre, siempre tenía una sonrisa. “Alaíde además se vestía con mucha discreción, con vestidos finos”, agrega la escritora, quien durante muchos años, cada diciembre, organizaba alguna conferencia o recital para recordar a su amiga.
María Alaíde Foppa Falla había nacido en 1914 en Barcelona, ciudad a la que sus padres viajaron poco tiempo después de casarse en Guatemala. Vivieron allí hasta que decidieron viajar a Argentina, país en el que el señor Foppa, nacido en Italia, se había nacionalizado.
Después, la familia se trasladó a Italia, donde la pequeña Alaíde estudió. Hizo la escuela secundaria en Florencia. Estudió el bachillerato en un internado en Bélgica y después de vuelta a Italia, donde terminó los estudios universitarios. Escribió sus primeros poemas en italiano. Su primer libro, “Poesías”, fue publicado en España.
A mediados de la década de los años 40 vino a Guatemala. Aquí tuvo su encuentro con la realidad latinoamericana, según lo dijo en una entrevista con Carmen Lugo (que se publicó en el Excélsior de México, en 1981, después de su desaparición).
“Llegué en vísperas de la Revolución democrática de 1944; viví en pocos meses ese estado de angustia y opresión que ahora se ha renovado y está cada vez peor. Fue la primera vez que sentí a la gente, el miedo, la angustia, la enorme injusticia social, la pobreza, la explotación del indio. Para mí fue impactante. Comprendí que de alguna manera yo tenía que participar en todo aquello”.
Estaba en Guatemala el 20 de octubre de 1944. Fue aquí donde conoció a Alfonso Solórzano, con quien se casó en México. Allá nació su primer hijo. Después, Solórzano fue designado cónsul en Francia, donde nacieron dos de sus hijos. Tiempo después volvieron a Guatemala. Solórzano trabajó en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social en los gobiernos de Jacobo Árbenz y Juan José Arévalo. Aquí nacieron sus últimos dos hijos.
El exilio
Al terminar la época revolucionaria, los Solórzano Foppa se exiliaron en México, donde residirían durante décadas. Alaíde venía frecuentemente a Guatemala y durante un tiempo vivió aquí.
“En casa se hacían reuniones de lo que fue la intelectualidad guatemalteca en el exilio y parte de la intelectualidad mexicana de esa época, un privilegio para nosotros”, cuenta Silvia Solórzano Foppa, hija de la escritora. Con frecuencia los visitaban escritores como Miguel Ángel Asturias, Mario Monteforte Toledo (que solía pasar la Navidad con ellos), Luis Cardoza y Aragón, Carlos Illescas, Otto Raúl González.
En México, Alaíde desarrollo una intensa actividad. Impartía clases en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Era crítica de arte, y desde esta posición apoyó y promovió a muchos artistas jóvenes. “Las paredes de mi casa tenían cuadros, pero no cualquier cuadro. Todo el ambiente familiar era de un gusto muy especial, con un nivel de cultura que ella intentaba que heredáramos”.
En 1975 fundó la revista FEM, primera publicación feminista en México que se sigue editando. Condujo el Foro de la Mujer en Radio Universidad y asistía a reuniones de las organizaciones de defensa de derechos humanos, como la Agrupación Internacional de Mujeres contra la Represión.
En la década de los 70, tres de sus hijos se involucraron en la guerrilla guatemalteca. En 1980 fallece Juan Pablo, el menor de ellos, y pocas semanas después, su esposo de muerte natural. Gilda Salinas, en el libro Alaíde Foppa /el eco de tu nombre, cuenta cómo el dolor de la muerte de sus seres queridos cambió a la poeta: “La tristeza se convirtió en rabia, rabia en cada una de sus células, en las neuronas, en los dedos que empuñaron la máquina de escribir, en las cuerdas bucales”.
Sus textos y sus programas de radio se volvieron más agresivos contra la situación en Guatemala. Se reunió en Nicaragua con los jefes guerrilleros. “Yo estoy convencida de que fue como la maduración de un proceso, de su vinculación a movimientos sociales que empezaron con las mujeres, y a partir de allí, también con los hijos”, afirma Solórzano Foppa.
Es probable que la última vez que Alaíde vino a Guatemala supiera que su vida peligraba. La noticia de su desaparición corrió rápidamente. Luz Méndez de la Vega se enteró por doña Julia Falla, la mamá de Alaíde. Nada pudieron hacer.
En 1999, Julio Solórzano Foppa, hijo mayor de la escritora, fue uno de los iniciadores, junto a la Fundación Rigoberto Menchú, del proceso que se sigue en España contra Donaldo Álvarez Ruiz y otros funcionarios por los delitos de tortura, genocidio y terrorismo de Estado. El caso de Alaíde Foppa se menciona en el tomo 3, capítulo tercero, de Rehmi.

Fuente: http://diariodelgallo.wordpress.com