miércoles, 12 de octubre de 2011

Mujeres indígenas y originarias y feminismos, descolonización de doble vía



Begoña Dorronsoro
por Revista Pueblos
Usando términos indígenas para un caminar parejo, en este caso en las relaciones entre mujeres feministas no indígenas y mujeres indígenas y originarias, a veces parece que los esfuerzos para el diálogo sólo se deben dar en una dirección, desde las mujeres indígenas a las no indígenas, lo que puede dar la impresión de que las feministas no indígenas estuvieran en posesión de la verdad absoluta, o de que las indígenas y originarias debieran pasar por unas etapas previas establecidas por las primeras y que sólo una vez superadas podrán ser aceptadas como iguales y llegar a diálogos comunes. Pareciera que en muchos casos estas relaciones se han dado, y aún se siguen dando de una forma desequilibrada, y con ciertas actitudes paternalistas (aunque mejor sería decir maternalistas) o cuando menos condescendientes. Afortunadamente, sí se dan encuentros y formas de establecer alianzas, para poder seguir avanzando en propuestas conjuntas y más a largo plazo, pero aún queda esfuerzo por ambas partes, sólo así se conseguirá un reconocimiento mutuo que permita avances.

Las relaciones entre las mujeres indígenas y originarias con los feminismos han sido y son muy diversas y complejas, como diversas y complejas son las propias mujeres indígenas y las teorías y corrientes feministas. Si como feminismo o feminismos entendemos movimientos sociales constituidos como tales, no se puede decir que exista un feminismo indígena articulado, aunque en distintos lugares y espacios sí se camina hacia ello. Existen en cambio mujeres indígenas que se autodeclaran como feministas. Existen mujeres indígenas que no se declaran feministas para no ser señaladas como asimiladas por el sistema o ser acusadas de menos indígenas por sus comunidades, pero que en el fondo ejercen prácticas feministas. Existen mujeres indígenas que establecen alianzas con mujeres feministas pero que quieren considerarse exclusivamente como mujeres indígenas. Existen mujeres indígenas que no sólo no quieren ser denominadas como feministas sino que además no quieren saber nada de los feminismos ni de las feministas. Como vemos el espectro y la complejidad son muy amplios.
Las mujeres indígenas y no indígenas llevamos relacionándonos durante siglos y no se debe olvidar que muchas mujeres, incluso feministas, jugaron el rol de colonizadoras durante la conquista y el imperialismo (como recogen algunas historiadoras y antropólogas). Sólo sacando a la luz esos hechos se puede empezar el camino de deconstrucción que permita una aproximación más equitativa con las mujeres indígenas y que estas últimas se muestren receptivas a dicha aproximación. No podemos olvidar también esa parte de la historia, no sólo para no volver a repetirla, sino para entender las causas de muchos de los cuestionamientos y críticas de las mujeres indígenas con respecto a las no indígenas.
Otra parte del rechazo y oposición que tienen las mujeres indígenas y originarias hacia el feminismo se deriva del desconocimiento de lo que realmente es el pensamiento feminista y sus distintas corrientes. Es cierto que han tenido experiencias negativas con algunos feminismos y algunas feministas, pero si bien a nosotras se nos critica el verlas a ellas como algo homogéneo a pesar de su diversidad, las apreciaciones que muchas mujeres indígenas tienen sobre las mujeres no indígenas, occidentales y feministas, también pasa muchas veces por contemplarnos a todas iguales y homogéneas, lo que expresa a las claras que el desconocimiento de unas hacia las otras en ambos sentidos es aún muy grande.

Ajenas al feminismo
Muchas mujeres indígenas y originarias tienen además una percepción del feminismo como algo ajeno y que les ha llegado impuesto por las agencias internacionales de cooperación, las ONG, los programas políticos y de ajuste económico de sus estados, etc., pero entrar en contacto con estos conceptos ha propiciado también que se empiece a reflexionar sobre estos temas (a veces con una sensación de imposición). Y entre quienes tienen más elaborados estos conceptos echan en falta que se abran más para incluir también las voces y propuestas indígenas.
La mayoría de las mujeres indígenas y originarias admiten que en la actualidad las relaciones entre mujeres y hombres no están equilibradas tampoco a lo interno de sus pueblos y comunidades. Pero mientras hay quienes ubican el origen de ese desequilibrio en causas externas a las comunidades y, sobre todo, debido a la opresión del patriarcado capitalista, otras dicen que además de esas causas externas también hay causas internas de desequilibrio. En cuanto a los roles asignados, siendo diferentes, la mayoría los defiende como complementarios y explican que la diferencia no implica necesariamente desigualdad. El problema es que si a eso le unimos el desequilibrio en cuanto a las relaciones entre hombres y mujeres, las desigualdades aparecen.
El mayor problema en lo que a la norma complementaria se refiere es la no inclusión de otras identidades u opciones sexuales, un tema ignorado o rechazado en muchos contextos indígenas. Pero de nuevo la diversidad de los pueblos indígenas también incluye algunos otros contextos donde hay identidades de género diferentes al sexo con el que se nació biológicamente como es el caso de los/las muxes [1] en la zona zapoteca en torno a Juchitán de Zaragoza en Oaxaca (México) o los/las winkte [2] entre los lakota de EE.UU, o las/los ninauposkitzipxpe (mujeres con corazón de hombre) entre los pikuni [3], etc., situaciones en las que se entremezclan y confunden sexos, roles y géneros, con asignaciones de rol diferentes a las del sexo con el que se nació. A todo ello hay que añadir la hipersexualización y cosificación de las mujeres indígenas y la moral de las religiones occidentales impuestas por el colonialismo, por lo que en la actualidad hay desde hombres y mujeres indígenas que consideran cualquier opción/identidad más allá de hombre/mujer como ajena y no indígena, hasta quienes están trabajando en la teoría queer desde su realidad indígena.
Igualdad en derechos individuales
Uno de los mayores retos para los pueblos y mujeres indígenas es cómo manejar la diversidad e individualidad dentro de la colectividad, cómo compaginar esos derechos individuales y colectivos. Muchas mujeres feministas han catalogado a las mujeres indígenas y originarias como esencialistas por su defensa de una mayor identificación con la naturaleza. Si bien estoy de acuerdo con quienes manifiestan el riesgo que esa etiqueta puede conllevar cuando se maneja desde un relativismo extremo no crítico y permisivo con actitudes que pueden cosificar a las mujeres en roles subordinados e inamovibles en pro de su identidad colectiva; entiendo que para evitar ese riesgo debemos partir de la premisa de la igualdad en derechos individuales, pero también colectivos, para todas las mujeres, uno de esos logros que tanto esfuerzo ha supuesto conseguir por parte de las feministas y también de las propias mujeres indígenas.
Además, puede ser interesante sacar otras lecturas de las que aprender, desde apreciar que parte del problema lo tenemos los occidentales, quienes hemos perdido o nunca tuvimos esa conexión con la naturaleza y no llegamos a entender la relación con la tierra y el territorio que tienen los hombres y mujeres indígenas; hasta rescatar desde una visión política que esa relación puede privilegiar el papel de los pueblos indígenas y en especial de sus mujeres en defensa no sólo de los recursos y bienes naturales, ya que su visión es más holística, sino de su propio ejercicio de auto-determinación que debería ser enfatizado y respaldado, entre otros, por las feministas en una causa común de lucha en contra del capitalismo globalizador. Enfrentando la esencialización llevada al extremo que cosifica y dificulta avances o cambios necesarios, podemos entender al mismo tiempo que una identidad indígena sin territorio es como un continente sin contenido.
Mucho camino por recorrer
De parte de las mujeres indígenas también hay camino por andar y alguno de los pasos pueden orientarse hacia un conocimiento mayor y sin prejuicios de los diferentes aportes, pensamientos y teorías feministas, que permitan reconocer aquellas cuestiones y causas comunes, que nos unen en la diversidad y la diferencia y poder reconocernos unas a otras como sujetas políticas que podemos establecer puentes y alianzas en aquellos temas que decidamos. Si a las feministas nos falta un trecho por andar para comprender, conocer y entender mejor a las mujeres indígenas sin establecer estereotipos y generalizaciones sobre ellas, las mujeres indígenas también deben dejar de ver al feminismo y a las feministas como un ente monolítico constituido por mujeres con pensamientos idénticos. También nosotras y nuestras ideas somos diversas y también son muchos los estereotipos y prejuicios hacia el feminismo que ellas deben superar a partir de un conocimiento y respeto mutuos.
Este trabajo mutuo de autoreconocimiento y valoración, en mi opinión, no debe pasar obligatoriamente por “exigir” que todas las mujeres indígenas acaben definiéndose como feministas (como tampoco lo pretendo de todas las mujeres no indígenas, aunque me encante la idea de lograr esa “sororidad” por la que tanto trabaja Marcela Lagarde entre otras) y se identifiquen al cien por cien con sus teorías y pensamientos, habrá quienes quieran hacerlo y están en su derecho, pero habrá quienes no y también estarán en su derecho. Tampoco reside en el hecho de que el pensamiento feminista se “indigenice”, aunque sí es necesario que se abra más para permitir el paso de las voces indígenas y de otros sectores sociales minorizados que tienen mucho que aportar y que enseñar desde unas experiencias y resistencias de lucha que también hunden sus raíces varios siglos atrás.
Espacios de lucha común
En el trabajo común en contra de la globalización neoliberal que nos impacta más directamente a las mujeres, las agendas feministas deben abrir mayores espacios y debates para la crisis medioambiental en que el consumismo nos ha metido, y no por un sentimiento ecologista, que aunque deseado tampoco nadie puede obligar a tener, sino por lo que condiciona las luchas contra el saqueo de las transnacionales de los recursos y vidas a escala planetaria, en especial la vida de las mujeres. Allí nos vamos a encontrar en un espacio en el que las mujeres (y hombres) indígenas han tenido que aprender a manejarse, por un lado en la lucha directa en sus comunidades contra los proyectos transnacionales y, por otro, en las negociaciones y tratados a nivel internacional.
Hay otro espacio común de lucha que las mujeres feministas en el norte deberíamos trabajar más que tiene que ver con establecer agendas de acción común con las mujeres inmigrantes que llegan a los países enriquecidos, algunas de las cuales son indígenas también y pasan por nuevas situaciones de marginación, opresión y discriminación cuando llegan aquí. Otro de los aportes de la academia puede ser el impulso de genealogías de las resistencias y experiencias organizacionales de las mujeres indígenas y originarias y que en especial sean llevadas adelante por ellas mismas, sobre todo en Centroamérica y Sudamérica donde hay menos avanzado, aunque se van dando pasos. Como dice Chandra Talpade Mohanty, debemos ejercer “la práctica transnacional del feminismo anticapitalista” en la que mujeres indígenas y originarias y feministas, entre otras, caminemos parejo.

Begoña Dorronsoro es voluntaria del Grupo de Género de la Coordinadora de ONGDs de Euskadi. Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 41 de la Revista Pueblos, marzo de 2010.

Notas

[1] Muxes: nacen como hombres pero se identifican, sienten y viven como mujeres, adoptando incluso la vestimenta propia de las mujeres tehuanas.
[2] Winkte: también conocidos como two-spirit people con una condición genérica mezclada y que parecen haber formado parte de otros pueblos indígenas en norteamérica con otros nombres.
[3] Pikuni: conocidos como pies negros o blackfoot por pintar sus mocasines con motivos en color negro.

jueves, 6 de octubre de 2011

El patriarcado no tolera la carcajada femenina, las caricaturistas sufrimos el bullying”

Mario Casasús
Clarín de Chile 
En entrevista con Clarín.cl Cintia Bolio (1969), habla del papel de las caricaturistas: “Existe un gran problema en México: somos una sociedad conservadora, harto machista. La femenina carcajada no es bien vista, y si es a costillas del poder, resulta intolerable para el patriarcado. A la par del innegable avance de las mujeres, va la exacerbación del machismo, ejemplo de ello son los feminicidios; en un país que no lee, la caricatura es muy poderosa. Yo soy una creyente de la utópica equidad y como deseo ser parte de la solución para hacerle un mundo mejor a las que nos siguen, aporto mi granito de arena. Aunque a veces le ruego a Dios -varón, anglosajón y barbón, nuestro Señor- que mi trabajo no termine con el machismo de hombres y mujeres esta semana, pues si lo logra, ¿luego qué hago, qué dibujaría?”.

MC.- ¿A quiénes admiras dentro de las caricaturistas latinoamericanas?

CB.- ¡A todas las valientes de Latinoamérica -como dices- y del mundo!, añado, pues no deseo reconocer sólo el trabajo de mis colegas de acá. He notado que la caricatura política y el humor se perciben como propiedad masculina, y esto de irrumpir –según dicen- en gremios considerados de tal manera y permanecer a pesar de ir a contracorriente habla de vocación y tiene gran mérito.

MC.- ¿Inauguraste la caricatura de género en México?, lo pregunto por tus cómics: “Puras Evas”, “Las noticias de Frida” y “A Mano Izquierda”…

CB.- ¿La caricatura de género, un subgénero?, No, pero se puede decir que la he consolidado, por resistencia e insistencia. Este 2011 cumplo mis quince años como monera. Desde niña dibujo, y desde entonces me enamoré de la belleza gráfica de la caricatura y de su carácter irreverente, así que cuando empecé a publicar estaba bastante hecha en la onda crítica y caricaturística. Nunca vi este trabajo como de hombres. Ha habido y hay pocas caricaturistas políticas por cuestiones culturales que se retiran la mayoría sí, pero todas trataron nuestros temas. Existe un gran problema en México: somos una sociedad conservadora, harto machista. La femenina carcajada no es bien vista, y si es a costillas del poder, resulta intolerable para el patriarcado -perdón, ¡eso no existe!-.

La problemática de las mujeres –que siendo más del 50% de la población somos tratadas como minoría, y entre las minorías, la más discriminada y violentada del país- se deja al último, desde la casa hasta el poderoso poder, situación que se refleja en y se apuntala desde los medios. A la par del innegable avance de las mujeres, va la exacerbación del machismo, ejemplo de ello son los feminicidios -que se están multiplicando dada la impunidad imperante- por lo que hay que insistir en la tarea y para esto, en un país que no lee, la caricatura es muy poderosa. Yo soy una creyente de la utópica equidad y como deseo ser parte de la solución para hacerle un mundo mejor a las que nos siguen, aporto mi granito de arena. Aunque a veces le ruego a Dios -varón, anglosajón y barbón, nuestro Señor- que mi trabajo no termine con el machismo de hombres y mujeres esta semana, pues si lo logra, ¿luego qué hago, qué dibujaría?

MC.- Publicaste tus primeras historietas al ganar un concurso en la revista “El Chamuco”, sin embargo, el pasado 22 de mayo renunciaste; ¿por qué te alejaste de Los Hijos del Averno?, ¿en qué términos quedaste con sus cofundadores: Ruis, Helguera, El Fisgón y Patricio?

CB.- Yo no me alejé. Los colegas editores responsables me renunciaron antes de que yo formalizara el hecho. En 1996 empecé a publicar, en la primera época de la revista. Fue un gran honor ganar dicho lugar. Llevo en mi corazón lo que compartieron conmigo en el plano profesional y en el personal Rius y Helguera, agradezco su generosidad y congruencia. Llevo en el corazón a El Chamuco y le deseo lo mejor. Pero no es bueno permanecer en donde no se te quiere y se te discrimina. También mi familia fue insultada, un exceso. Fue un proceso largo que superé desde la primera época, todo mundo tiene problemas en el trabajo. Por lo mismo no tenía ganas de participar en la segunda época. Ya había ganado en 2007 un lugar para cartonistas en el periódico El Centro, tenía mi blog y los proyectos internacionales, sin embargo acepté por la invitación del maestro Rius.

Ponderé la publicación de mis historietas por encima del acoso que -otra vez- me aplicaron los editores responsables, cuando llegó al fin su censura después de avisarme en una carta que les inquietaba mi trabajo y que tenían que cuidar lo que publicaban, ya que consideraban que éste no respetaba a las y los lectores por mal dibujado, defendí mis temas y tratamiento del guión, sí atendí sus preferencias en la cuestión estética y volví a la plumilla y la tinta, pero ya no tuve espacio. Tampoco me permitieron hacer portada; hubo un doble rasero hacia mi persona entre elitista, machista y sectario. Hice un balance y decidí cerrar este ciclo de mi vida. Por dignidad, y porque nuestro trabajo se basa en la libertad de expresión y en la independencia de criterio. Agradezco haber empezado en El Chamuco, fue un enorme honor como caricaturista, pero no fue una dádiva y era una pelea equivocada pues el enemigo está afuera y está grandote. Gracias a mi querido “lectorado”, que me distinguió con sus lecturas pues mi trabajo le significó algo. Sigo con mi línea blanca y electrónicamente mujeril, sigo pensando que la derecha es una desgracia, que la izquierda partidista es una vergüenza, que hubo fraude en 2006 pero Andrés Manuel López Obrador no escucha voces que cuentan, y que nuestra tarea como moneros es decir todo eso. Mi pliego petitorio consta de sólo dos puntos: la devolución de mis dibujos -aunque he insistido, no he tenido noticias de mis originales desde principios del año pasado- y el pago total de mis colaboraciones –bastante atrasadas y a cuentagotas- pues apoyé la revista hasta que me fue imposible y desde octubre de 2010 ellos saben que esperando pagos –que mi trabajo ya les generó- he perdido herramientas de trabajo. Dibujan pobres, pero son como los empresarios que criticamos.

MC.- ¿Qué espacios quedan en México para una caricaturista?, ¿con la libertad para dibujar en un blog pierdes la textura del papel?

CB.- Pareciera que no tengo espacios pues no hago cartón editorial para ningún periódico, pero mi trabajo es valorado en distintos espacios: gracias al PUEG y la DGACU de la UNAM, al Centro Cultural de España en México, la CDHDF, el Conapred, las organizaciones Contra la violencia, el Arte y ¡Ni uno ni una más!, Greenpeace México, el sitio web CartónClub, y la revista CONTRAfirma. En estos espacios publico mis dibujos mensualmente y realizo proyectos especiales.

En la UNAM estoy participando en dos de sus programas y direcciones. En 2010 la Dirección General de Atención a la Comunidad Universitaria (DGACU) me invitó a montar la exposición individual “Ser mujer tiene su chiste” que desde entonces está itinerando por las facultades de la UNAM e integra presentaciones. Y desde abril, hablando de creación, he sido invitada a dibujar cartón editorial mensual para el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), para su portal de Internet. Me siento muy feliz y honrada, pues el de la universidad es uno de los reconocimientos más importantes que he recibido en México. Muy significativo también es el espacio que me ha abierto el Centro Cultural de España en México –tengo una historia muy bella con España, que ha sido la primera en hacerme los honores-, en este 2011 he sido invitada a participar en distintos proyectos especiales, que involucran arte y harta perspectiva de género. Empezamos con dos murales en la Terraza de su sede sobre los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, realizados en junio y que se exhiben hasta septiembre, y ahora estamos impartiendo un taller de historieta dedicado a mujeres en reclusión -queremos que nos compartan su visión por medio de- y la cosa va muy bien.

Como he sido despedida de prácticamente todos los medios en los que he publicado incluyendo los que se dicen progresistas, y son tan reducidos los espacios que se convierten en verdadera conquista. El surgimiento de Internet ha sido generoso para mí, pues al tener el blog se combinan las virtudes de la no censura y la de ser un espejo para constar la repercusión del trabajo al tener una relación más cercana con mis lectoras y lectores, y con alcance mundial. Igual me gusta acariciar el papel que subir y visitar mis monos en la red.

MC.- ¿Quién te invitó a colaborar en la revista argentina Clítoris?, ¿cómo llegaron tus cartones al sur?

CB.- Linda historia, lindo nombre. Se puso en contacto conmigo Mariela Acevedo vía e-mail, para contarme de este proyecto de revista dedicada principalmente a publicar, estudiar y valorar la creación de mujeres historietistas, e invitarme por el perfil feminista de mi trabajo. Me solicitó ceder un cartón para la portada, una historieta de Puras Evas y algunas viñetas endiabladas. Estos trabajos apoyaron la elaboración del número cero -es un gran primer ejemplar de la revista, y preciosa cuando la hojeas- que ganó una beca y pronto saldrá el número uno a la venta. “Pronostico” -diría el gran Fontanarrosa- que dado el perfil planteado, la revista se haga de su sector de lectoras y lectores. Muy grata experiencia, ser invitada a Clítoris y llegar a la Argentina.

MC.- ¿Estás en comunicación con otros moneros de Latinoamérica?, ¿cuál es la importancia de la Bienal del Humor en Cuba?

CB.- Oh sí. He disfrutado de la compañía de los moneros en eventos realizados en México, España y Cuba, y el ciberespacio tiene su parte protagónica en estas amistades, pues el intercambio de ideas y trabajos se mantiene gracias al correo, el blog y las redes sociales…a muchos, por cierto, les he conocido en la red. Ahora, sobre la Bienal de Cuba. Su importancia radica en resistir, permanecer y tener convocatoria mundial. Tuve el honor de acudir como jurado internacional en el 2009, y participar en sus actividades y exposiciones. Resultó una experiencia harto fascinante ver y vivir el espíritu local porque para las personas de onda izquierdosa Cuba es símbolo, con todo y sus “peros”. Me encantó conocer de cerca los múltiples eventos humorísticos que se realizan -y lo hacen cada año-, disfrutar de la calidad de la caricatura cubana. Me dejó una grata impresión y pasé una semana entre La Habana y San Antonio de los Baños, encantada con Cuba.

MC.- ¿Tu trabajo es más valorado fuera de México?, ¿sufres del bullying intelectual por combatir al machista-derechista y al machismo-femenino?

CB.- Nadie es profeta en su tierra, dice el dicho. España me hizo los honores en primer lugar al invitarme a participar en ConSecuencias 2005 -del Injuve de Madrid- en la exposición colectiva de historieta mexicana para la Arco-. En 2006 representé a México en el proyecto del Instituto de la Mujer de Murcia y la editorial Edicions de Ponent “…De ellas”, exposición y compilación de historieta femenina. Con “…De ellas” celebré mis diez años de monera. En el 2007 me invitó como expositora y panelista la Fundación del Humor de la Universidad de Alcalá de Henares a su encuentro anual de humorismo, ahora estoy con los proyectos para el Centro Cultural de España en México, como te decía, y siguen las invitaciones especiales…

Regresando a 2006, otro proyecto especial llegó en octubre. Fui invitada a fundar el movimiento internacional Dessins pour la Paix/Cartooning for Peace en la sede de la ONU. Me encontraba desempleada cuando me llegó la invitación para ir a Nueva York, curiosamente. La oficina regional de la ONU me propuso para representar a Latinoamérica –enorme honor- y Kofi Annan nos inauguró y toda la cosa. El movimiento ha crecido y es muy activo. Gran reconocimiento, y hasta cierto punto la veo como una experiencia surrealista por mis circunstancias del momento. Desde 2005 recibo invitaciones y participo en exposiciones colectivas en el extranjero, pero en mayo de 2011 se inauguró mi primera expo individual fuera de México, en Noruega, para Avistegnernes Hus que montó una magna exposición en honor a José Guadalupe Posada, de los más grandes entre los grandes. Invitaron mi expo para ser la acompañante contemporánea…grande honor, me temblaron las piernitas cuando me enteré.

Sobre el bullying dizque intelectual. Pues sí (risas). Pero hay que tomarlo con filosofía. Hay mucho elitismo, machismo y soberbia en este camino. Y sobre el machismo femenino, pienso yo que, como somos afectadas por el machín común, no gusta cuando hablo de comportamientos nuestros que contribuyen a que todo siga igual. Hay que vernos al espejo, como lo hicieron muchos compañeros que hoy nos apoyan. Un primer paso para la actualización de nuestro chip sería dejar de discriminarnos las unas a las otras como lo hace el mencionado machín.

MC.- Cintia, ¿cómo participaste en la campaña No + Sangre?, ¿por qué acudiste a la Marcha del Silencio del poeta Javier Sicilia?

CB.- Rius me invitó. Me envío la información de su campaña para que participara con cartones y lo apoyara con la difusión. La subí al blog y la envié al movimiento Cartooning for Peace/Dessins pour la Paix. Al maestro le han hecho montones de entrevistas sobre la campaña y ha tenido buena repercusión de enero hasta ahora. Había que simbolizar el deseo de paz que tenemos a través de la caricatura, pero como creo necesario un enfoque en positivo, además de los cartones de “Basta de sangre” hice el cartón de “Sí + Amor”. Siempre se agradece que los trabajos sean reproducidos y viajen.

Participé en la marcha porque participo en casi todas las marchas que organiza la sociedad para protestar en contra del mal gobierno que tenemos. Tenemos que hacer presencia, salir más personas a las plazas. Al analista político y poeta Javier Sicilia le mataron a un hijo, tragedia que lo convirtió en figura nacional, representante de las familias que han perdido a alguien y símbolo también de la oposición social al desgobierno. Me pareció importante ir, por las familias que como decía han perdido a alguien en esta absurda guerra que ya ha causado la muerte de 50,000 personas. Ahora que en distintos encuentros Sicilia ha abrazado a Calderón y ha besado a Beltrones, se ha armado la controversia, pero él es padre de una víctima más que político, y es un hombre de buen corazón. Entiendo que él está creando una nueva manera de dialogar con los que no tienen corazón. Ojalá logre mover algo en los responsables de esta situación. Ojalá haya algo que mover detrás de esos esternones. Mucho me gustaría ver juntos a los distintos movimientos sociales del norte al sur del país, como en 1988 cuando Heberto Castillo habló de y actuó en unidad, pero sólo soy una humilde e ingenua ciudadana.

MC.- ¿Fue casualidad ver el dibujo del corazón en lugar del sol naciente japonés y en la campaña No + Sangre?

CB.- Oh, no. Se vive una descomposición en el país -y en el mundo- que me hace pensar que necesitamos mucho más amor, más corazón…y soy bien hippieteca también, “All you need is love”, decía John Lennon. El poder se sigue nutriendo de la polarización que provocó el fraude electoral de 2006, hay que revertirla. Creo que la nueva ola de movimientos jóvenes tendrá mucho que ver en componer lo descompuesto y van de gane por su frescura, creatividad y empuje. Entonces su reto va a ser jalar a sus congéneres –literalmente- y encausarlos.

En el caso de Japón, sentimos su tragedia hondo porque la hemos vivido en México, y Japón fue solidario con nosotros en 1985. El cartón lo envié para una subasta a favor de los damnificados que organizó la FECO en Alemania. Se subastaron las obras, y al tiempo se publicaron y distribuyeron en plazas públicas y refugios en Japón. Nuestros colegas japoneses nos enviaron cartas hermosas. Me dijo mi tío Jorge que nos pusimos de alquimistas las y los dibujantes al convertir el cartón en oro para Japón, y sí. Sé que la convocatoria recibió muchos cartones de todo el mundo, algo que me encanta.

MC.- Finalmente, ¿qué proyecto traes entre manos y monos?

CB.- Pues hay que celebrar los quince años de monear -ya me mandé a hacer el vestido rosa merengue y el pastel de seis pisos-, pronto será una realidad mi primer libro. Proyectos tengo varios, pero el más importante es tratar de conquistar la luna, como le cuadra a una mujer despierta.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El aborto clandestino, una realidad perenne en Guatemala



28 de septiembre, Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe


Medicus Mundi Bizkaia


El aborto en Guatemala es una práctica penalizada por la ley, salvo en caso de que esté en peligro la vida de la madre. Sin embargo, cada año, cerca de 65 mil mujeres de entre 15 y 49 años deciden interrumpir sus embarazos de manera clandestina, poniendo en riesgo su salud y su vida.Una legislación altamente restrictiva y las severas condenas por parte de las autoridades religiosas y políticas, tienen como consecuencia la estigmatización del aborto. Además, tal y como recoge el estudio del Instituto Guttmacher, “todo aborto, espontáneo o provocado, tiene sanción social y familiar pero es, desde luego, más punible el aborto provocado”. Por ello, las guatemaltecas optan por métodos que se llevan a cabo en secreto, en condiciones inseguras y con frecuencia por personal no capacitado.
La clandestinidad del aborto y, por ende, la falta de registros oficiales sobre la morbilidad y mortalidad por interrupción del embarazo, muestran como el aborto inducido representa un grave problema de salud en el país.
De hecho, el aborto constituye una de las principales causas de mortalidad materna en Guatemala. La interrupción del embarazo de forma insegura puede resultar en complicaciones que necesiten atención médica y hospitalizaciones. Pese a la gravedad de los casos, no todas las mujeres que sufren problemas durante la intervención reciben tratamiento médico o lo hacen demasiado tarde.
Guatemala tiene una de las tasas más altas de fecundidad de América Latina y la más alta de Centroamérica. Según el estudio del Instituto Guttmacher, el tamaño promedio de una familia en la región centroamericana es de 2,9 hijos/as por mujer, mientras que en Guatemala es de 4,4 hijos/as. En el caso de la población indígena, el tamaño de familia es más del doble del centroamericano y supera en dos hijos/as al promedio nacional.
Sin embargo, en la actualidad, cada vez son más las mujeres que desean tener familias menos numerosas. Debido a ello, es probable que el número de abortos aumente si paralelamente no se da un incremento significativo en el uso de anticonceptivos efectivos.
Así pues, el derecho a una maternidad libremente elegida parece estar lejos de cumplirse en el país. El discurso patriarcal, que considera la procreación como esencia del matrimonio y la maternidad como vía principal de realización de las mujeres, aún está profundamente enraizado en la sociedad y en muchas mujeres.
La planificación familiar y la prevención de embarazos no deseados en Guatemala se enfrentan a barreras económicas, geográficas, de accesibilidad y disponibilidad de recursos de salud, así como a barreras culturales - en su mayoría en áreas rurales-.
Por lo tanto, el aborto inseguro se presenta como un problema de salud pública, una sería amenaza a la salud y la vida de las mujeres, a su bienestar y dignidad. Desde medicusmundi bizkaia consideramos que el acceso y la disponibilidad a la planificación familiar son urgentes y prioritarios en el país. Además, se ha de fortalecer y facilitar la atención postaborto, así como desarrollar campañas de información y educación dirigidas a toda la sociedad (incluido el personal de los servicios de salud) sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Asimismo es necesaria una legislación y una verdadera voluntad política que respalden, garanticen y promulguen la implementación de estos servicios.
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Medicusmundi bizkaia, desarrolla proyectos de cooperación al desarrollo en Guatemala desde hace más de una década. Desde una perspectiva integral y un enfoque de derechos humanos, trabajamos para erradicar las desigualdades de género que repercuten directamente en la salud de las mujeres, en su acceso a las medidas de control de natalidad y, en definitiva, en sus opciones de desarrollo y la de sus familias. Por ello, hoy 28 de septiembre, siendo el Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, denunciamos la práctica sistemática del aborto clandestino en Guatemala, por ser una de las principales causas de mortalidad materna en el país.

martes, 27 de septiembre de 2011

El derecho al aborto y los roles de género

Tomado de: Memorias feministas
Por Nahomi Galindo-Malavé
Existen muchas y diversas razones para defender el derecho al aborto. Algunas personas defienden el derecho al aborto como asunto de salud pública, pues cuando está criminalizado, el aborto no deja de existir; por el contrario, a menudo ocurre con mayor frecuencia y se realiza bajo condiciones precarias, poniendo en riesgo la salud de las mujeres. Otras defienden el derecho al aborto como un asunto de derechos humanos, que abarca derechos tan diversos como el derecho a la integridad física, la libertad de decidir y el propio derecho a la vida, pues miles de mujeres la pierden anualmente al procurar abortos ilegales bajo condiciones precarias.
Todos los argumentos para defender el derecho al aborto son importantes, e incluso pueden articularse entre sí. No obstante, en el Aniversario #37 de Roe v. Wade, me parece que es apremiante para quienes defendemos este derecho entender, ¿Porqué es problema para los fundamentalistas, entre otros, que una mujer termine su embarazo? ¿Porqué se proyecta como monstruos a las mujeres que deciden terminar sus embarazos? Son múltiples los factores, pero el principal resulta ser los roles sociales construidos históricamente y culturalmente para las mujeres, y la inequidad en el poder sobre el cuerpo que se le ha asignado a cada género. Se trata, pues, de una relación de poder sobre el cuerpo de las mujeres, la cual se ha desplegado a través de la historia. Cuando una mujer decide abortar, o defiende el derecho aborto, los roles de género son transgredidos.
A pesar de las limitaciones que ocasionalmente tiene el marco teórico de Michel Foucault – pues sus análisis no incluyen perspectiva ni de clase ni de género – este provee una herramienta útil para analizar la transgresión, que se puede extender a la transgresión de los roles de género. Según Foucault, la transgresión “es un gesto que concierne al límite; es allí, en la delgadez de la línea, donde se manifiesta el relámpago de su paso, pero quizás también su trayectoria total, su origen mismo. La raya que ella cruza podría ser efectivamente todo su espacio. El juego de los límites y de la transgresión parece estar regido por una sencilla obstinación: la transgresión salta y no deja de volver a empezar otra vez a saltar por encima de una línea que de inmediato, tras ella, se cierra en una ola de escasa memoria, retrocediendo así de nuevo hasta el horizonte de lo infranqueable. Pero este juego pone en juego muchos otros elementos más; los sitúa dentro de una incertidumbre, dentro de certidumbres de inmediato invertidas, donde el pensamiento se tranca rápidamente por querer captarlos”. Además, según Foucault, la transgresión no es al límite como el negro es al blanco, lo prohibido a lo permitido, lo exterior a lo interior, lo excluido al espacio protegido del resguardo. Para entender la transgresión hay que desprenderla de sus sospechosos parentescos con la ética. Liberarla de lo que está animado por la potencia de lo negativo. [1]
Resulta interesante que cuando la relación de poder sobre los cuerpos de las mujeres no es muy exitosa, o existe la posibilidad de no lograrse ese éxito, el cuerpo de las mujeres ha sido negociado, por los hombres en poder. Un ejemplo de ello resulta ser Nicaragua. Este país pasó por el proceso de la Revolución Sandinista (1979-1990), en el cual muchas mujeres participaron. Durante ese proceso, se logró descriminalizar el aborto. Sin embargo, el actual Presidente Daniel Ortega, quien había sido dirigente revolucionario, usó el cuerpo de la mujeres como ficha de negociación para regresar al poder. Transó con sectores fundamentalistas, particularmente de la Iglesia Católica, y tras resultar electo en el 2006, volvió a criminalizar el aborto en Nicaragua. Actualmente algunas mujeres en Nicaragua transgreden la ley. Ante esto, las nicaragüenses son perseguidas y castigadas por tomar la decisión de terminar su embarazo.
En Puerto Rico el aborto fue criminalizado hasta 1973. A pesar de ello, muchas mujeres transgredían la ley en Puerto Rico, recurriendo a esta práctica porque no existían otros métodos eficaces y accesibles para limitar el número de nacimientos.[2]  El Código Penal de 1902, aunque no eliminó el aborto como delito, permitió excepciones a la prohibición total que había existido hasta entonces. [3]  En el 1937 se revisó el Código Penal; sin embargo, no se alteró ninguna disposición sobre el aborto.[4]  Hubo dos formas a través de las cuales se respondía a la demanda para obtener abortos. Una de ellas eran las clínicas privadas, las cuales resultaban innaccesibles para la mayoría de las puertorriqueñas. La otra, que era más frecuente entre mujeres pobres y de menos recursos,[5]  era a través de comadronas y enfermeras. En la década de 1930, la quinina – que se usaba para tratar la malaria y la proveían los programas de salud pública – también era usada como abortivo.
De hecho, ante las grandes limitaciones de acceso a las clínicas privadas, las mujeres se sometían a abortos clandestinos de todo tipo, a pesar de los riesgos y complicaciones por las pésimas condiciones de salubridad. [6] Este problema llegó a ser relatado por los médicos de hospitales públicos que atendieron mujeres desagrándose y con fiebres altas, a causa de abortos realizados en condiciones precarias sin el equipo ni las destrazas necesarias para enfrentarse a posibles complicaciones y emergencias. [7]  A pesar de que la mortalidad materna en general había descendido, la mortalidad por hemorragias aumentó entre las décadas de 1920 y 1940. Entre las décadas de 1940 y 1960 se establecieron los programas del control de natalidad y se propició la no intervención estatal con relación al aborto. [8]  Sin embargo, aunque a un nivel menor que en décadas anteriores, no dejó de criminalizarse el aborto hasta 1973, cuando se emitió la determinación del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso Roe v. Wade. [9]
A pesar del avance que significó esa decisión, cabe destacar que las mujeres que ejercen el derecho al aborto continúan siendo trangresoras, no ya de la ley, sino del rol de madre impuesto por la sociedad a todas las mujeres. Todavía muchas mujeres piensan que el aborto no es legal en Puerto Rico. El gobierno a través de los años no ha asumido la responsabilidad de que educar sobre sexualidad responsable, prevención de enfermedades venéreas ni prevención de embarazos. Peor aún, lo que predominó en los últimos años fue la campaña peligrosa y mediocre de la abstención. Dicha campaña diseminaba desinformación y no ayudó a prevenir embarazos no deseados, ni en Estados Unidos, ni en Puerto Rico. El resultado de toda esta trayectoria es que hoy en día, a pesar de que el aborto es legal, en una sociedad machista y con el resurgir fundamentalista, realizarse un aborto no es algo fácil. Ser activista en defensa del derecho al aborto tampoco.
La experiencia de la maternidad varía de mujer en mujer. Defender el derecho al aborto no significa obligar a las mujeres a realizárselo; por el contrario, implica que las mujeres que lo necesiten tengan la libertad de elegir sin ser perseguidas ni exponerse a morir en el proceso. Por eso es importante recordar un lema feminista que dice: “Imagina que te prohibieran parir. Ahora imagina que te obligaran”. En esta frase invita a reflexionar sobre cuán macabro es ejercer el poder sobre el cuerpo de la mujer sin incluirla en la decisión.
El poder de decidir sobre el cuerpo y sobre la salud es un derecho que deben tener todas las mujeres, incluyendo el derecho al aborto. Cuando se habla públicamente del derecho al aborto se pide que aquella mujer que lo necesite tenga acceso gratuito, seguro y salubre a él, y que no se le criminalice por ejercerlo. De la mano con el derecho al aborto, reclamamos una educación sexual responsable que incluya formas de prevención de embarazos que no se limiten a la desastrosa campaña por la abstinencia.
Si aspiramos a una transformación social, sin duda alguna debe incluir la transformación política y económica. No obstante, como demuestra el ejemplo de Nicaragua, todo avance de las mujeres será negociable si no transformamos el problema desde su raíz. Si aspiramos a una verdadera transformación social que sea radical, esta debe incluir transformar las relaciones de género de nuestra cultura. Parafreasando a Emma Goldman, si tu “revolución” no incluye el poder de decidir sobre mi propio cuerpo, no me interesa.
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Referencias:
[1] Michel Foucault, Prefacio a la transgresión, en De lenguaje y literatura, Paidós Barcelona, 1996.
[2] Alice Colón, Ana Luisa Dávila, María Dolores Fernós & Esther Vicente, Políticas, visiones y voces en torno al aborto en Puerto Rico, Centro de Investigaciones Sociales, Universidad de Puerto Rico, 1999, p. 76.
[3] Ibid.
[4] Alice Colón, Ana Luisa Dávila, María Dolores Fernós & Esther Vicente, 1999, p. 78. Ver también: Ana Irma Rivera Lassen & Elizabeth Crespo Kebler, Documentos del feminismo en Puerto Rico: Facsimiles de la historia, Volumen 1, 1970-1979, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2001, p. 231.
[5] Ibid
[6] Ibid
[7] Ibid
[8] Alice Colón, Ana Luisa Dávila, María Dolores Fernós & Esther Vicente, 1999, p. 79.
[9] Ibid.
[10] Alice Colón, Ana Luisa Dávila, María Dolores Fernós & Esther Vicente, 1999, p. 84.

 FUENTE: http://galindomalave.com/2010/01/21/el-derecho-al-aborto-y-los-roles-de-genero/


martes, 13 de septiembre de 2011

Mujer y la apropiacion del Cuerpo



Decir lo que somos y sentimos las mujeres a partir del cuerpo, se ha convertido, en las últimas décadas, en una vía de acceso importante para investigar el tema de la condición femenina, porque permite sacar a la luz esa historia oculta de las pasiones y los instintos, sobre todo si se toma en cuenta que el cuerpo de las mujeres, su tratamiento, ha sido malmirado y desvalorizado durante siglos.

Desde la antigüedad, la división del trabajo corporal e intelectual no sólo mutiló la relación mente-cuerpo, sino al cuerpo mismo, al que fue despojando de su sensibilidad, para verlo sólo como el depositario de las pasiones, como una coraza a la que se le rechaza, oculta e incluso se niega. Una de las razones encuentra su fundamento en la relación cuerpo-sexualidad, sexualidad-pasión, en tanto que como bien apunta Jeffrey Weeks: "la sexualidad tiene tanto que ver con las palabras, las imágenes, el ritual y la fantasía como con el cuerpo".

Esta relación abre la problemática, particularmente sobre el cuerpo de las mujeres, en por lo menos dos vertientes: el ensalzamiento del cuerpo femenino por su posibilidad de procreación, posibilidad que además ha hermanado a las mujeres con la naturaleza, y la consideración de que el cuerpo femenino es la puerta de acceso a las pasiones, por ello el cuerpo ha estado muy ligado al concepto del pecado, considerándose que puede ocultar o llevarnos a algo significativamente maligno.
En las culturas patriarcales y androcéntricas, como las nuestras, al cuerpo femenino se le ha significado con esta polaridad, puede inspirar, por un lado, los más grandes odios y, por el otro, las más elevadas adoraciones, situaciones que van desde las blasfemias contra el cuerpo de las mujeres, hasta la veneración del mismo.

Pero aún dentro de estos dos polos, el cuerpo de las mujeres sólo ha sido descifrado, por decirlo así, por los hombres, en tanto que las mujeres han sido expropiadas de su cuerpo, de su sexualidad y de su subjetividad por la ideología de este ancestral sistema llamado patriarcado, y sus múltiples claves, signos, artificios, trampas, costumbres, prácticas, creencias y complicidades, que nos han determinado y significado.
Históricamente, el cuerpo ha sido condenado y dejado sólo para el uso de "los inferiores" y por ello "los malos de espíritu" son quienes utilizan el cuerpo y no pueden dedicarse a lo más valioso y elevado: la espiritualidad y la razón, de ahí la relación de las mujeres con el mal. El fundamento para justificar esta concepción se encuentra en un "engañoso" argumento biologicista: la "debilidad" corporal de las mujeres las hace más vulnerables a las pasiones y su menor intelecto las une más al cuerpo.

El contexto imaginario 
Uno de los pocos momentos históricos fundamentales para la apreciación corporal fue la época del Renacimiento. En la Europa del siglo XV, aparece el desnudo en la pedagogía artística con una preocupación creciente por la anatomía y el gesto. En las producciones artísticas anteriores, el cuerpo había existido con un papel meramente instrumental. Por influencia de la concepción dinámica, los cuerpos aparecen ahora libres y con movimiento; los artistas descubren y desnudan los cuerpos como sinónimo de libertad, dando paso a una nueva relación de los hombres con su cuerpo. Los cuerpos de modelos y musas sirven de inspiración para dar sentido a la expresión artística.
En contraste, en el campo intelectual la exaltación de la razón trae como consecuencia el menosprecio del cuerpo, el intentar negar las sensaciones para dar paso a la razón excluida de todo sentir considerado "mundano". De ahí que las manifestaciones sobre los cuerpos sean cuerpos que no acaban de dominar el miedo. El placer, el interés, el dolor, la caída, los sentimientos, las relaciones, le dan al cuerpo un ámbito de inseguridad que no logra superarse.
En el siglo XX, el cuerpo de las mujeres se presenta como lo bello, el objeto del deseo, del goce de la mirada, es decir, se convierte en el espacio del placer, pero desde luego, del placer del otro. El cuerpo femenino empieza a adaptarse a las necesidades de lo imaginario, es la representación de un destino y el cuerpo deja de ser tal para extraviarse en la historia, pues siempre se le acompaña de un contexto imaginario que lo exenta de simbolismos y elementos tradicionalmente arraigados. En el siglo XX también resultó importante la consideración del cuerpo como objeto de análisis teórico, su visualización conceptual permitió a las feministas concebirlo y emprender una nueva vía para su conocimiento.

Ser madre, símbolo ético por excelencia
La investigación del cuerpo por parte de las mujeres se ha acrecentado, sobre todo por el vertiginoso desarrollo de la tecnología. Dentro de los distintos campos teóricos, se busca el camino de un nuevo humanismo, con el que se intenta recuperar ciertos valores mágicos, míticos y terapéuticos que fueron expulsados durante mucho tiempo de las culturas occidentales y que son básicamente femeninos.

Entre los factores que destacan en el tránsito hacia la apropiación del cuerpo, encontramos primeramente que el cuerpo de las mujeres al ser descrito, explorado y explotado en sus elementos fundamentales por "los otros", ha adquirido en su significación dos dimensiones, una arraigada en la naturaleza, en donde el cuerpo es visto por su función de procreación como sublimación máxima de "la mujer" y a la que "deben" aspirar todas las mujeres. En este nivel el ser madre es el símbolo ético positivo por excelencia que ha identificado a las mujeres, reconociendo a la maternidad como un "deber ser".

El cuerpo para "los otros" 
La otra dimensión es el lado considerado negativo o pernicioso del cuerpo femenino. Se le considera un espacio de placer, deseo, pasión y debilidad. Sin embargo, no son las mujeres las depositarias del deseo y del placer, sino sólo quienes pueden provocarlo.

Así, en los dos niveles, el de la procreación y el del erotismo, el cuerpo de las mujeres es un cuerpo "para los otros" y, por ello, se considera que las mujeres son expropiadas de su sexualidad, de su subjetividad y desde luego de su cuerpo; no existe realmente en las mujeres una coincidencia de su sentido de vida con el cuerpo, pues al ser un cuerpo para los otros, las mujeres pierden su protagonismo como personas, quedando sujetas a los poderes encarnados por los hombres, por las instituciones y por los otros, de tal suerte que su cuerpo siempre es un cuerpo sujeto y es a partir de esta sujeción que se ha tratado de explicar su sometimiento. De estas dos formas de expresión del cuerpo femenino, la que identifica a las mujeres es el sentido de la procreación por el carácter ético positivo que se le ha dado.

La liberación del placer 
Cuando se subvierten y entremezclan estas formas de expresión corporal tradicional inmediatamente surge la culpa, lo demoníaco, el loco amor, la vergüenza o el pecado. Pues en los sistemas patriarcales lo erótico está firmemente ligado a la reproducción y en el caso de las mujeres supeditado a ésta: de tal manera que al subvertir esta relación, la experiencia de la culpa, el pecado o el mal es inevitable.

La apropiación del cuerpo, es decir, su paso del "para otros" al "para sí", significa tener una visión de mujer como sujetos sociales, morales y políticos autónomos por sí mismas, y ésta no es una meta ya alcanzada, el camino para su consideración y expresión está abierta y toca a cada una contribuir, con la apropiación y valoración de su propio cuerpo, a alcanzar la tan anhelada autonomía y por extensión su liberación del placer, en tanto que como apunta Graciela Hierro, "el placer depende del cuerpo y sólo se alcanza si nosotras decidimos sobre nuestro cuerpo; nuestro deber moral básico es apropiarnos de nuestro cuerpo; el cuerpo controlado por otros no permite el goce y nadie puede llamarse a sí misma libre si no decide sobre su cuerpo".



 (María del Carmen García Aguilar, tomado de Letra S número 90, enero de 2004)


fuente:http://www.letraese.org.mx

domingo, 11 de septiembre de 2011

Elecciones generales: el show de la democracia




Quimy De León

amor y miedo en una casa
conocimiento del opresor
sé que duele quemar
Adrienne Rich[1]

Observar la parafernalia el día de las elecciones, la labor de los aparatos ideológicos de Estadoy su reproducción en la mayoría de la población merece reflexión y diálogo. Y es que el discurso de la clase dominante y el de las clases subalternas no son para nada diferentes respecto del modelo de “democracia”.

No ha sido parte de nuestras discusiones o discursos - con algunas excepciones -  la manera en que ha permeado en este sentido la cultura e ideología dominante, aún en medio de este proceso electoral burdo y violento con característicos discursos llenos de ignorancia, misoginia, conservadurismo y militarismo, es terrible la aceptación que ha tenido en gran parte de la población.

A excepción de Rigoberta Menchú, ninguna otra candidatura se distanció de estas posiciones, la mayoría de representaciones simbólicas e imágenes utilizadas por todos los partidos fueron de corte autoritario y reflejo de la heterosexualidad como régimen incluyendo a las candidatas a presidenta o vicepresidentas.

Las condiciones históricas y sociopolíticas que nos han hecho como sociedad tener una figura emblemática autoritaria con probabilidades de ganar la presidencia, pueden ser motivo de discusiones más profundas.  No solamente haciendo alusión a la memoria desde el miedo, la memoria puede ser una herramienta de liberación y lucha no sólo desde la victimización o lo épico, sino desde el análisis de la dominación y su reproducción en la población oprimida.

Y es que este proceso electoral, no solamente fue un insulto a la inteligencia sino la expresión sin más ni menos del bloque dominante criollo, empresarial, transnacional, masculino, ladino, militar, eclesial con vínculos con el crimen organizado
,
y el narcotráfico. A pesar de que la propaganda y opiniones desde posturas de la igualdad se congratulen porque la participación numérica de las mujeres, jóvenes o población indígena haya aumentado, o que hayan candidaturas en los partidos políticos de estos sectores, no existe ni por asomo la capacidad de decidir o “incidir”.

Y es que ante el predominio de la clase masculina en todos los ámbitos de la vida pública en otros tiempos, efectivamente lo numérico es un cambio, pero… ¿es esto suficiente para sentirnos ciudadanas? es en esto que se han convertido las demandas feministas, en la aspiración a la inclusión y estas formas de participación dentro de un sistema que nos depreda. Yo me niego rotundamente.

La visión hegemónica sobre lo que es posible hacer colectivamente en este contexto, se reduce únicamente a la vía electoral como “la  manera” para impulsar cambios en la sociedad, dentro de la democracia liberal restringida y sus reglas. Desde esta lógica, ésta es la única forma de construir ciudadanía y participar, pareciera una suerte de triunfo ideológico y es que después de la Firma de la Paz, nos dedicamos a cuasi evangelizar desde este lugar, desde las oenegés con miles y miles de euros de la Unión Europea o dólares de la USAID.  

La influencia del capitalismo mundial ha penetrado tanto las mentalidades y la vida cotidiana, que la mayoría aspiramos al modo de vida gringo, esto se evidencia en la manera en que consumimos y queremos o gestionamos nuestra propia vida aún en medio de la precariedad, tener unos tenis all star o comprar en wall mart quizá nos acerque un poquito más a esta aspiración. Votar, fortalece “la democracia”, quizá si somos personas más democráticas, somos más modernas, quizá esto nos aleje más de la barbarie y nos acerque más a la civilización.

Mantener esta democracia es tan necesaria para el capitalismo y sus sistemas de dominio, que eso explica porqué montaron un show surrealista, porqué  invirtieron tantos millones para convencernos, asimilarnos y mantenernos entretenidxs al estilo telenovela mexicana o programa de chismes, consumiendo las falsedades que elaboraron los medios de comunicación y los ideólogos del mercado electoral. La niñez ahora mismo asiste a su iniciación democrática en Mac Donald mientras compra su Mac Cajita feliz.

Y ha tenido tanto éxito que a pesar del evidente fraude y manipulación desde el inicio de la campaña, todo el mundo legitima el proceso y lo defiende, juego perverso creado para inocular en la mentalidad de la gente no solo esta democracia en sí misma sino al ganador.

No tardará la OEA, observadores internacionales y nacionales en decir que a pesar de algunas charamuscas y desavenencias las elecciones se llevaron a cabo con transparencia. A pesar que poblados como algunos de Chimaltenango no querían permitir si quiera que se llevara a cabo esta farsa. Cientos de denuncias y rechazo al cinismo y el uso fraudulento de la tan defendida democracia el día de hoy, poca gente le pone importancia.

No nos cuestionamos esta democracia, ni el significado de ciudadanía, en estas circunstancias las fronteras de lo cívico se establece desde el mercado como el nacionalismo auriceleste impulsado por los patrocinadores del futbol o el tribunal supremo electoral y su campaña de Vamos por Guate.

De esta manera nos mantuvimos bajo control y en sosiego durante todos estos meses, esto redujo nuestras capacidades de pensarnos desde la rebeldías y otras formas de lucha que no fueran votando, para después tener solvencia para seguir participando y cuestionando en los COCODES, haciendo auditorías sociales y presupuestos sensibles en género, quizá participando en mesas de diálogo o hasta organizando protestas a la medida de los intereses de alguno de los grupos del bloque dominante. Al mismo tiempo que se reduce el Estado, se privatizan todos los servicios, crece el hambre, nos hacemos más pobres, los derechos humanos no se respetan en lo más mínimo, se criminalizan las luchas populares o se desalojan comunidades.

La precarización de la vida, así como la cultura del terror y el miedo usada como estrategia, nos empujó a pensar que la posibilidad de mejorar y sentirnos menos desesperadas, se da cada cuatro años, así nos sometemos de manera voluntaria a la manipulación política, cultural y económica. Parece que ya es bastante enfermizo vivir con el terror creado para vivir en nuestro propio búnker, leernos desde esta realidad con sus complejidades y además poder creernos con la posibilidad de crear y soñarnos en otro lugar, en otra sociedad.

El proceso electoral en este contexto, es una estrategia de dominación que genera consensos sobre valores, percepciones, posturas, conductas e incluso sueños. Así lo normal es vivir en esta democracia, lo anormal es quien se lo cuestiona, quien se niega expresando políticamente no asistir a esta fiesta “cívica” de mala muerte, votando.

Desde esa normalización de la realidad y de la política la persona que se niegue es considerada como indecisa, frustrada, decepcionada, desencantada, cómplice, indigna o incoherente. Las diferencias de pensamiento, de ganas y expectativas deben ser señalados como otrora, herejes, brujas o fraccionalistas?

El miedo generado, se evidencia en la paranoia que existe al estilo de aquella película gringa “el día después de mañana” y que votar por el menos peor es nuestro única alternativa, esto evidencia la imposibilidad que hemos tenido de hacer una lectura más completa de nuestra realidad, entender el papel que jugamos dentro del capitalismo mundial, las disputas dentro del bloque dominante y la imposición de un modelo que utiliza nuevamente el despojo y se reorganiza para acumular capital bajo otras formas incluyendo la criminal, esto se ha ido desarrollando de manera paulatina y sin parar desde hace siglos, incluso de forma democrática, basta con ver para atrás a los últimos años al otorgamiento de licencias mineras, el aumento de cultivo de palma africana, el desplazamiento de poblaciones por despojo o la penetración del crimen organizado y el narcotráfico en los partidos políticos y el Estado para constatarlo. Desde la lógica del menos peor o la campaña contra el genocida, en segunda vuelta por quien llamarán a votar, por Suger o Baldizón?

Promover la culpa por no votar, me parece demasiado elemental y judeocristiano, para poder enfrentar y cambiar nuestra realidad hace falta mucho más que la participación electoral como única vía, que los voluntarismos y llamados a la unidad de última hora. Reconstruirnos para constituirnos en fuerzas políticas que puedan ser capaces de hacer la diferencia, pasa también por la reflexión sobre nuestra cultura política, sobre la como se reformulan los sistemas de dominación entre subordinadxs y sobre cómo pesa el colonialismo en nuestras vida. 

Son respetables los esfuerzos de algunas personas que participan con las izquierdas institucionales, como respetables deben ser las posiciones políticas de no respaldar con el voto un proceso y una democracia con la que no se está de acuerdo. Sin embargo esto no debe ser limitante para que en el futuro inmediato, nos plantemos los límites y alcances de nuestras acciones políticas, pues la realidad con acciones reformistas poco podrá cambiarse y podamos hacer una discusión amplia sobre estos aspectos, como condición para acumular fuerzas y pensar en alternativas a la hegemonía.






[1] De su poema: Arden Papeles en vez de niños.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Despenalización del Aborto: ¿Quiénes se benefician?, ¿Quiénes se perjudican?



Por Eglims L. Peñuela Lovera.

Cuando hablamos de aborto son muchos los elementos que se deben tocar, un tema tan polémico en sociedades como las nuestras merece un cuidadoso estudio. Primero hay que empezar a asumir al aborto como una REALIDAD cercana a cada un@ de nosotr@s, ¿Quién de nosotr@s no supo alguna vez de una mujer cercana que pensó en practicarse uno?, ¿Son los embarazos no deseados situaciones alejadas a la realidad de la mujer venezolana?, ¿Cuántas de nosotras hemos tenido alguna vez que practicarnos un aborto en la clandestinidad?...
...son éstas algunas de las preguntas que debemos respondernos al comenzar a tratar este tema. Sin duda alguna constantemente nos estamos enterando que a nuestro alrededor surgen en mujeres conocidas embarazos no deseados, la mayoría de ellas las más jóvenes, las que carecían de experiencia, y las que por su condición de pobres estuvieron alejadas de una educación sexual de calidad y de métodos anticonceptivos, ¿Qué pasa con esas mujeres pobres que quedan embarazadas cuando no lo desean?, con el aborto penalizado como se encuentra en estos momentos SE VEN OBLIGADAS A ENCARGARSE DE OTRA VIDA CUANDO NO LO DESEAN, tener hij@s no se trata de comprar muñec@s, se trata de las generaciones que nos reemplazaran, se trata de quienes se encargaran de este país y de este mundo, y cuando sus madres no están en condiciones para brindarle una educación de calidad, una buena alimentación, un hábitat digno y/o no se sienten preparadas psicosocialmente para encargarse de otra vida entonces el futuro de esa nueva generación no será el mejor.

Al sistema capitalista, fiel aliado del patriarcado, le interesa que las mujeres pobres se reproduzcan todo lo posible en medio de su pobreza, los beneficios que el capitalismo obtiene no son poca cosa, nada menos que futura mano de obra barata, sumergir a las mujeres en la producción de las fábricas y en la producción del hogar, obteniendo al mismo tiempo mantenerlas sumisas a sus intereses, sin que jamás puedan ver la verdadera causa de sus miserias.

Una sociedad socialista debe llevar inevitablemente integrada a su lucha la búsqueda de la emancipación de la mujer, para ser un(a) verdader@ socialista se debe ser, incondicionalmente, feminista. Comprendiendo que la lucha feminista no es en contra de nuestros compañeros hombres, es en contra del patriarcado, esa opresión universal histórica a la que es sometida la mujer, sólo por la condición de su sexo es menospreciada, maltratada en todos los aspectos, pisoteada, silenciada, dirigida. Nuestra lucha –en el feminismo de clase- es en contra del sistema capitalista, que nos somete a una doble explotación cuando nos obliga a encargarnos de la producción del hogar que no es reconocida, y mucho menos remunerada, y al mismo tiempo a mantener la producción en la fábrica para recibir un salario que nos ayude a sustentarnos. Es por esto que en la transición al sistema socialista a la mujer se le deben empezar a garantizar los derechos más elementales por los que siempre ha luchado y que le ha negado el capitalismo, y empezar a trabajar así por su liberación.

El aborto es uno de esos derechos elementales, pero no sólo basta con eso, se deben dirigir políticas para garantizarle a la población una buena salud sexual y reproductiva, el aborto debe ser el último método en la escala para evitar tener hij@s no desead@s, para esto se debe generar una excelente educación sexual a l@s niños, niñas y adolescentes, se debe abastecer masiva y gratuitamente anticonceptivos a toda la población, se debe garantizar acceso a consultas médicas en las distintas especialidades referentes al sexo y la reproducción para toda la población sin costo alguno, y se debe finalmente prestar de manera segura y gratuita en los centros de salud pública la práctica de abortos.

El aborto clandestino existe, y son muchas las consecuencias que genera. Es espeluznante que mueran tantas mujeres pobres por las prácticas inseguras, y por demás precarias, que se realizan, ya que su situación económica no les permite pagar los altísimos precios que cobran las mafias médicas por realizárselos de manera segura –a quienes les interesa mantener el aborto penalizado para seguir enriqueciéndose con sus altos precios-, en casos también trágicos muchas quedan con terribles daños en sus sistemas reproductivos. ¿No les importan éstas vidas a quienes tienen la tan nombrada posición “pro-vida”?, ¿Es acaso un feto con menos de doce semanas de gestación más vida humana que la de la mujer?, nosotros pedimos la despenalización del aborto hasta las doce semanas de gestación cuando el feto no se considera biológicamente aún vida humana, no ha desarrollado sus sentidos, no razona, está en formación, pero no está formado, además la mujer no corre con grandes riesgos, y el aborto puede ser realizado de manera segura.

Es por esto que hoy las mujeres venezolanas exigimos la despenalización del aborto, una buena educación sexual para prevenir, anticonceptivos de calidad y gratuitos para no abortar, y ABORTO SEGURO PARA NO MORIR. Es la clase trabajadora la única perjudicada, es la mujer la principal víctima, es el sistema capitalista el único beneficiado con la penalización del aborto. ¡Ni una muerta más!, ¡La mujer decide, el Estado garantiza, la sociedad respeta y la iglesia se calla y no se mete!



¡Mujeres por el socialismo, CREANDO PODER POPULAR
!


Fuente:  Genero con clase