martes, 7 de diciembre de 2010

Treinta años después de su desaparición La lucha por esclarecer el secuestro de Alaíde Foppa.



 Julio Solórzano Foppa
Treinta años después de su desaparición La lucha por esclarecer el secuestro de Alaíde Foppa.   El pasado 24 de noviembre de 2010 la familia Solórzano Foppa con el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) y con el acompañamiento de numerosas organizaciones presentamos  ante el Ministerio Público y la Suprema Corte de Justicia de Guatemala un juicio por desaparición forzada contra quienes resulten responsables del secuestro y desaparición de Alaíde Foppa en la Ciudad de Guatemala, sucedido el 19 de diciembre de 1980, hace casi 30 años. Con ella fue también desaparecido el chofer Leocadio Ajtún Chiroy de quien tampoco se supo nada. Yo soy el hijo mayor de Alaíde Foppa, resultado de una breve relación con el entonces presidente Juan José Arévalo. Alaíde Foppa se casó en México en 1945 con Alfonso Solórzano, yo nací en México y crecí en el seno de la familia Solórzano Foppa junto con mis hermanos Mario, Laura, Silvia y Juan Pablo.  Alfonso Solórzano fue un luchador guatemalteco que perteneció al PGT, participó en los gobiernos de Arévalo y Arbenz,  se fue al exilio a México en 1954 tras la caída de Arbenz y la familia se fue con él.La obra de Alaíde Foppa fue tan diversa y rica como los ámbitos en los que se movía.
Mis hermanos Mario, Silvia y Juan Pablo se incorporaron a la lucha revolucionaria en Guatemala.  Juan Pablo murió en Nebaj en junio de 1980 y Mario murió en la Ciudad de Guatemala en junio de 1981, solo Silvia sobrevivió.  Alfonso Solórzano murió atropellado en la Ciudad de México en agosto de 1980 y con la desaparición de Alaíde en diciembre de ese año, de 7 miembros que integrábamos la familia Solórzano Foppa quedamos 3.  Más adelante, cuando empecé a trabajar con otros familiares de víctimas en Guatemala me resultó evidente que eran miles las familias que habían sido mermadas por la guerra y la represión y que nuestro caso no era lamentablemente, ni una excepción, ni el de mayor número de víctimas.  
El secuestro y desaparición de Alaíde Foppa generó una reacción de dolor e indignación en todo el mundo; artistas e intelectuales de los Estados Unidos, América Latina y Europa manifestaron su repudio y presionaron para que sus gobiernos protestaran ante el gobierno de Guatemala por aquel crimen atroz. Mi hermana Laura fue a Nueva York a denunciar ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU la desaparición de nuestra madre. Yo viajé a París y me presenté ante el Senado de Francia acompañado por la viuda de Paul Eluard y por el escritor argentino Julio Cortázar, quien pronunció un elocuente y emocional llamado por la vida y la libertad de Alaíde Foppa.  El entonces secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda, formó una comisión para viajar a Guatemala que estuvo integrada por Jorge Carpizo, Leopoldo Zea, Juan José Bremer, el periodista Gastón García Cantú y Socorro Díaz, entonces Directora del periódico El Día.  Esa comisión nunca viajaría a Guatemala porque aún antes de partir, fue amenazada de muerte.
La impunidad es un cáncer que invade nuestros países y que además de que prohíja la repetición, invade el espíritu de cada uno de nosotros y nos instala en un permanente estado de frustración.  Jamás olvidaré el día 16 de octubre de 1998, en que el dictador chileno Augusto Pinochet fue detenido en Londres por una orden del juez español Baltasar Garzón.  Fue un acontecimiento histórico que abrió una esperanza de justicia en muchos como yo, resignados ya a no tener justicia jamás.  Para la familia Solórzano Foppa ha llegado la hora de exigir justicia aquí, en Guatemala.  Ciertamente, hay muchos que han venido dando esta batalla antes que nosotros y esperamos que muchos más se incorporen.  Sin justicia no habrá paz en Guatemala.  Debemos sumar nuestras fuerzas en una lucha sin tregua contra la impunidad.

Alaíde ayer y hoy

“Viento de primavera. Antología poética. Así se titula el poemario de Alaíde Foppa (1945 – 1979) publicado por Editorial Cultura en 2006.

POR MARGARITA CARRERA
Un libro que debería tener varias ediciones y no quedarse solo en una. Porque se trata de una obra maestra, con un excelente prólogo de la poeta, crítica y ensayista Luz Méndez de la Vega. Al referirse Carolina Escobar Sarti a Alaíde en su artículo “La desaparecida” (Prensa Libre, 25 de noviembre de 2010), me hizo entrar en la zona del recuerdo. Fui de inmediato a retomar su último poemario Viento de primavera. Antología poética. Dentro del libro tenía un recorte de elPeriódico en la sección “Cultura y más”. Toda un página en donde aparecen fotografías de ella sola y con sus cinco hijos cuando eran pequeños. Ella, guapa y sonriente. Fotografías que quisiéramos rescatar. La fecha de la valiosa publicación: miércoles 22 de noviembre de 2006.
El motivo de la página sobre Alaíde es la entrega de su libro: “Hoy el Ministerio de Cultura y Deportes presentará Toda la poesía, una antología poética de Alaíde Foppa. El libro incluye a manera de prólogo un valioso ensayo sobre la vida y obra de Alaíde escrito por Luz Méndez de la Vega: Alaíde Foppa: realidad y poesía. “La poesía de Alaíde Foppa es ‘limpia y clara como ella misma’, dijo alguna vez Elena Poniatowska, que se confesaba admiradora de la poeta. ‘Nadie comprende cómo Alaíde se da tiempo para abarcar tanto: la crítica de arte, el feminismo, la poesía, la docencia, la traducción y la vida académica. Es mujer de gracia y de dulzura, es feroz consigo misma’ ”, agregó.
Alaíde Foppa es una de las poetas más recordadas de Guatemala. Desapareció en 1980 cuando una camioneta de la G2 le interceptó el paso. Nunca más se supo de ella. A raíz de su muerte, su madre, Julia Falla, decidió dar a conocer toda la poesía que su hija había escrito. Le solicitó ayuda a Luz Méndez de la Vega, que fue amiga y alumna de Alaíde.
De esa iniciativa nació Poesía una compilación de todos los poemas que había publicado Alaíde Foppa. Ahora el Ministerio de Cultura y Deportes revive la antología en una nueva edición que presentó el 22 de noviembre de 2006, en el Centro Cultural de la Embajada de México, a las 18.30 horas. “Lo hicimos como un homenaje a Alaíde; contribuyó Jorge Luis Arriola”, dice Méndez de la Vega. “Queríamos que estuviera toda su obra poética y además la traducción que ella hizo de los poemas de Miguel Ángel Buonarroti. Porque yo considero que una traducción de verso clásico es igual de difícil y tiene el mismo mérito que un verso original, y ella como traductora era estupenda”.
Se casó con el guatemalteco Alfonso Solórzano, autor del Código de Trabajo de Guatemala, con quien tuvo cinco hijos. En 1954, con la caída de Árbenz hubo de exiliarse en México. Ahí fundó la revista Fem, una publicación que llegó a cobrar gran importancia en el medio. Yo era su amiga, y cuando venía a Guatemala la visitaba en casa de Luz Méndez. Cuando llegué a México, en 1970, me hizo un almuerzo en su casa. Allí conocí a Tito Monterroso. Su recuerdo no se borra de mi mente. La siento aún viva, con esa belleza interna y externa que nunca perdió. Cuando regresé de una estancia por cuatro meses en España, caminaba por la sexta cuando me recibí el duro golpe: en un periódico resaltaba en primera plana la noticia: Alaíde había desaparecido. Todo se me nubló y se apoderó de mí no una simple tristeza, sino una honda depresión.

Alaíde Foppa





De madre guatemalteca y padre argentino, nació en Barcelona en 1914.
Vivió algunos años en Argentina y pasó la adolescencia en Italia. Casada con ciudadano guatemalteco adoptó la ciudadanía guatemalteca.
Por razones pólíticas debió exiliarse en México por algunos años. Sus indiscutibles méritos intelectuales le permitieron ocupar la cátedra de Literatura Italiana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México.Asimismo, fue fundadora de la cátedra de Sociología de dicha Universidad y catedrática en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

En 1980 regresó de su exilio. Al poco tiempo de llegar fue secuestrada y desaparecida por el gobierno del dictador Romeo Lucas García. Sus restos nunca fueron hallados. De su obra poética merecen destacarse: «La Sin Ventura», «Los dedos de mi mano», «Aunque es de noche», «Guirnalda de Primavera», «Elogio de mi cuerpo», «Las palabras y el tiempo

  
En diciembre de 1980 desapareció la escritora y nunca más se supo de ella.
Por Ingrid Roldán Martínez

Hacía frío el 19 de diciembre de 1980. El día anterior el clima había estado a nueve grados centígrados, según el reporte del Insivumeh, y prevían que ese día llegaría a siete. El lunes 22 de diciembre, el titular del diario El Gráfico daba la noticia del desaparecimiento de la escritora Alaíde Foppa y su chofer, Leocadio Axtún, ocurrido el viernes anterior, el 19 de diciembre.
Según el reporte de prensa, ambos habían sido interceptados “a eso de las 11.30” en una calle de la zona 10. Nunca más se supo de ellos. De eso hace 25 años.
Intelectuales de México, Estados Unidos y Francia pidieron que aparecieran con vida. No hubo respuesta. Eran tiempos de Lucas García y Donaldo Álvarez Ruiz.
El martes 23 de diciembre, en la página 3, el mismo diario publicó una nota donde el Gobierno condenaba el secuestro de la escritora y “manifiesta su preocupación” por este hecho. Atribuyó el secuestro a “grupos extremistas que operan en la clandestinidad”.
En los días posteriores los periódicos siguieron publicando información relacionada con el caso hasta que otras noticias ocuparon la primera plana.
Hondas raíces en Guatemala
“Yo conocí a Alaíde en la Facultad de Humanidades más o menos en el año 54, 55”, cuenta Luz Méndez de la Vega. La describe como una mujer morena, delgada, de gran belleza, con un porte elegante que también se reflejaba en el suave movimiento de sus manos, muy alegre, siempre tenía una sonrisa. “Alaíde además se vestía con mucha discreción, con vestidos finos”, agrega la escritora, quien durante muchos años, cada diciembre, organizaba alguna conferencia o recital para recordar a su amiga.
María Alaíde Foppa Falla había nacido en 1914 en Barcelona, ciudad a la que sus padres viajaron poco tiempo después de casarse en Guatemala. Vivieron allí hasta que decidieron viajar a Argentina, país en el que el señor Foppa, nacido en Italia, se había nacionalizado.
Después, la familia se trasladó a Italia, donde la pequeña Alaíde estudió. Hizo la escuela secundaria en Florencia. Estudió el bachillerato en un internado en Bélgica y después de vuelta a Italia, donde terminó los estudios universitarios. Escribió sus primeros poemas en italiano. Su primer libro, “Poesías”, fue publicado en España.
A mediados de la década de los años 40 vino a Guatemala. Aquí tuvo su encuentro con la realidad latinoamericana, según lo dijo en una entrevista con Carmen Lugo (que se publicó en el Excélsior de México, en 1981, después de su desaparición).
“Llegué en vísperas de la Revolución democrática de 1944; viví en pocos meses ese estado de angustia y opresión que ahora se ha renovado y está cada vez peor. Fue la primera vez que sentí a la gente, el miedo, la angustia, la enorme injusticia social, la pobreza, la explotación del indio. Para mí fue impactante. Comprendí que de alguna manera yo tenía que participar en todo aquello”.
Estaba en Guatemala el 20 de octubre de 1944. Fue aquí donde conoció a Alfonso Solórzano, con quien se casó en México. Allá nació su primer hijo. Después, Solórzano fue designado cónsul en Francia, donde nacieron dos de sus hijos. Tiempo después volvieron a Guatemala. Solórzano trabajó en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social en los gobiernos de Jacobo Árbenz y Juan José Arévalo. Aquí nacieron sus últimos dos hijos.
El exilio
Al terminar la época revolucionaria, los Solórzano Foppa se exiliaron en México, donde residirían durante décadas. Alaíde venía frecuentemente a Guatemala y durante un tiempo vivió aquí.
“En casa se hacían reuniones de lo que fue la intelectualidad guatemalteca en el exilio y parte de la intelectualidad mexicana de esa época, un privilegio para nosotros”, cuenta Silvia Solórzano Foppa, hija de la escritora. Con frecuencia los visitaban escritores como Miguel Ángel Asturias, Mario Monteforte Toledo (que solía pasar la Navidad con ellos), Luis Cardoza y Aragón, Carlos Illescas, Otto Raúl González.
En México, Alaíde desarrollo una intensa actividad. Impartía clases en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Era crítica de arte, y desde esta posición apoyó y promovió a muchos artistas jóvenes. “Las paredes de mi casa tenían cuadros, pero no cualquier cuadro. Todo el ambiente familiar era de un gusto muy especial, con un nivel de cultura que ella intentaba que heredáramos”.
En 1975 fundó la revista FEM, primera publicación feminista en México que se sigue editando. Condujo el Foro de la Mujer en Radio Universidad y asistía a reuniones de las organizaciones de defensa de derechos humanos, como la Agrupación Internacional de Mujeres contra la Represión.
En la década de los 70, tres de sus hijos se involucraron en la guerrilla guatemalteca. En 1980 fallece Juan Pablo, el menor de ellos, y pocas semanas después, su esposo de muerte natural. Gilda Salinas, en el libro Alaíde Foppa /el eco de tu nombre, cuenta cómo el dolor de la muerte de sus seres queridos cambió a la poeta: “La tristeza se convirtió en rabia, rabia en cada una de sus células, en las neuronas, en los dedos que empuñaron la máquina de escribir, en las cuerdas bucales”.
Sus textos y sus programas de radio se volvieron más agresivos contra la situación en Guatemala. Se reunió en Nicaragua con los jefes guerrilleros. “Yo estoy convencida de que fue como la maduración de un proceso, de su vinculación a movimientos sociales que empezaron con las mujeres, y a partir de allí, también con los hijos”, afirma Solórzano Foppa.
Es probable que la última vez que Alaíde vino a Guatemala supiera que su vida peligraba. La noticia de su desaparición corrió rápidamente. Luz Méndez de la Vega se enteró por doña Julia Falla, la mamá de Alaíde. Nada pudieron hacer.
En 1999, Julio Solórzano Foppa, hijo mayor de la escritora, fue uno de los iniciadores, junto a la Fundación Rigoberto Menchú, del proceso que se sigue en España contra Donaldo Álvarez Ruiz y otros funcionarios por los delitos de tortura, genocidio y terrorismo de Estado. El caso de Alaíde Foppa se menciona en el tomo 3, capítulo tercero, de Rehmi.

Fuente: http://diariodelgallo.wordpress.com

lunes, 6 de diciembre de 2010

La falsa idea de igualdad y el desconocimiento del término marginan un movimiento todavía muy necesario


Por Olivia Carballar
Fuesen 50.000 o dos millones de personas, con desavenencias o sin ellas, las asociaciones antiabortistas salieron a la calle hace dos semanas para protestar contra lo que consideran una aberración. Lo mismo hicieron hace tres décadas miles de mujeres para lograr que el Gobierno despenalizara los tres supuestos vigentes. Pero ¿dónde están hoy las jóvenes que pueden interrumpir su embarazo con la ley en la mano? ¿Dónde están esas jóvenes que sacan mejores notas que los hombres, las que van a trabajar sin ser consideradas bichos raros, las que prefieren tener hijos con 30 años que con 20? ¿Por qué no salen a la calle? Una de dos: o la batalla está ganada, algo que desmiente la realidad, o el feminismo asusta a los más jóvenes. La pregunta, por obvia que resulte, es: ¿Por qué?
Según varias asociaciones de jóvenes feministas, la responsabilidad de ese supuesto rechazo recae directamente en el sistema. Primero, por las molestias que el movimiento genera a un mundo dominado por los hombres y el capitalismo. Y segundo, porque ese mismo sistema se ha encargado de difundir una idea falsa de igualdad. “Nos han hecho creer que tenemos derechos, libertad sexual, que podemos trabajar, dvotar, ser hasta vicepresidentas del Gobierno, pero ésa no es la realidad, porque nos quieren ocultar las renuncias que aún tenemos que soportar para trabajar o ser políticas; somos víctimas de esa falsa igualdad”, explica Lourdes Pastor, presidenta de Jóvenas Feministas, un colectivo que reivindica, además, el lenguaje no sexista. Y pone un ejemplo: “Estar en una discoteca y tener relaciones sexuales con un hombre y luego con otro y luego con otro más es reproducir los roles masculinos que tanto daño nos han hecho a las mujeres durante muchos años, eso no es libertad, ni que nos eduquen con series como Física o Química”, afirma.
Desigualdad en las aulas.
Una encuesta de la Universidad de Sevilla a alumnos de secundaria evidencia que el camino por la igualdad aún es pedregoso: un tercio de los chicos consideran normal “vengarse de sus novias si les ponen los cuernos”. Y creen, además, que los que son infieles son “más machos”, afirmación que también suscribe el 17% de las adolescentes. Ese mismo porcentaje de chicas opinan que “tiene más ventajas ser hombre que mujer”.
No son los únicos datos preocupantes. Dos de cada tres jóvenes admiten que las tareas del hogar son realizadas en su mayoría por las mujeres, según el Informe Juventud en España 2008, elaborado por el Ministerio de Igualdad.
La presidenta de la Federación de Mujeres Jóvenes, Virginia Olivera, apunta directamente a la raíz del problema: “Los feminismos, porque son más de uno, son un conjunto de teorías filosóficas y prácticas políticas que promueven la libertad de la mujer y critican la desigualdad entre sexos; el problema es que este movimiento está políticamente denostado porque cuestiona todo el sistema, resulta incómodo”, denuncia.
A ello se suman las connotaciones negativas de quienes consideran el feminismo como el término contrario al machismo. “Ese sistema dominante, que es masculino, entiende el mundo de acuerdo a las dicotomías, o blanco o negro, y eso no es así; en todo caso, el antónimo del machismo sería el hembrismo”, matiza Olivera.
Belén Zurbano, estudiante de Periodismo, ahonda también en esta causa: “El feminismo genera rechazo entre los jóvenes por falta de información, porque no se conoce su reivindicación real, que los dos sexos sean iguales, algo totalmente opuesto al machismo y el hembrismo, que defienden la superioridad de un solo sexo”. Su compañera de clase, María Velázquez, no cree necesario, sin embargo, usar ninguna palabra: “Quiero tener los mismos derechos que cualquier persona, sin etiquetas, y creo que la mayor desigualdad está en tratarnos a todos por igual, porque una mujer puede ser peor que un hombre o al contrario, somos diferentes independientemente del sexo”.
Francisco Gómez, otro estudiante de 25 años, no está de acuerdo ni con la pregunta inicial. “El feminismo no asusta a los jóvenes. Me parece un movimiento necesario para acabar con el patriarcado y es normal que las mujeres se organicen para continuar con esa lucha”, zanja. La mayoría de los jóvenes consultados en la última encuesta elaborada por el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) sitúa la lucha por la igualdad como su mayor prioridad junto a la consecución de la paz, por encima incluso de la protección del medioambiente.
“No nos consta que el feminismo genere rechazo, tenemos muchísimos voluntarios que trabajan por la igualdad, y no sólo mujeres, hay muchos hombres; los jóvenes tienen que ser protagonistas fundamentales en ese cambio de valores”, asegura el director del IAJ, Raúl Perales. La campaña Por los buenos tratos, emprendida en 2005 por el organismo en colaboración con Acción en red, ha atendido a más de 25.000 chicas. Es quizá, otro feminismo, el que no molesta. El que no se ve.

Fuente: Red de Jovenes. 

Emma Goldman

Carmen Castro
 
La historia nos muestra que toda clase oprimida ha conseguido la verdadera liberación frente a sus amos gracias a sus propios esfuerzos, Es necesario que la mujer aprenda esta lección y que se dé cuenta de que su libertad llegará tan lejos como llegue su fuerza de conseguir?. (Emma Goldman)
?No existe un solo lugar donde la mujer sea tratada sobre la base de su capacidad de trabajo, sino de su sexo? 
 
Emma Goldman (27 de junio de 1869 ? 14 de mayo de 1940). Célebre anarquista de origen lituano conocida por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas.

Goldman nació en el seno de una familia judía de Kaunas en Lituania, que regentaba un pequeño hotel. Durante el periodo de represión política que siguió al asesinato de Alejandro II y cuando contaba 13 años, se trasladó con su familia a San Petersburgo.-

Emigró a los Estados Unidos a la edad de 16 años donde trabajó como obrera textil y se unió al movimiento socialista libertario. En 1919 fue expulsada de EE.UU y deportada a Rusia. Vivió durante unos años en Europa, allí escribió su autobiografía y diversas obras.


La rebeldía de Emma Goldman se gestó originalmente en la Rusia zarista. A la edad de 13 años, se trasladó con su familia a San Petersburgo, centro industrial e intelectual. Empezó a trabajar como obrera y a relacionarse con miembros del movimiento nihilista. El contacto con mujeres antizaristas como Vera Figner, Vera Sazsulith y otras fomentaron su vocación rebelde.

Recuerda a su padre, como un trabajador que vivía en el ghetto judío, y como ?la pesadilla de mi infancia" y a su madre, continuamente brutalizada por su marido lo que era perfectamente legal en la legislación zarista, tenía totalmente asumido el papel de mujer sumisa y atada a las tradiciones y costumbres, demostrado en el hecho de que cuando Emma empezó a menstruar a los once años, le dio una sonora bofetada y un rudo consejo: ?Es lo que necesita una joven cuando se convierte en mujer, como protección contra la desgracia". El padre se quejaba constantemente de que Emma no hubiera sido el niño que él esperaba y preparaba para ella un destino idéntico al de su madre. No tenía por qué saber nada: ?Las jóvenes no tienen por qué saber demasiado, le gritó en una ocasión, sólo deben saber preparar un buen plato de pescado, cortar bien Ios tallarines, y dar al hombre muchos hijos?.Su padre pretendió casarla a los 15 años, mediante un ?buen arreglo económico?. Emma se puso de pié en el borde del puente del helado Volga y amenazó con el suicido, en rechazo a esa imposición de boda..

Emigró a los Estados Unidos con una hermanastra y empezó a trabajar en una fábrica El ahorcamiento de cuatro anarquistas, la animó a unirse al movimiento anarquista y convertirse, a sus 20 años, en una auténtica revolucionaria. Lo que implicó su repudio en los poderes públicos, sobre todo cuando se expresó a favor de la contracepción, por sus críticas al servicio militar. Hizo públicas sus convicciones pacifistas, durante la Primera Guerra Mundial por considerarlo un acto de imperialismo. Fue detenida en tantas ocasiones que siempre llevaba consigo un libro para no perder demasiado el tiempo en prisión. La prensa la catalogó como ?La mujer más peligrosa del mundo?. Fue deportada a Rusia, donde estuvo activa políticamente, pero salió rumbo a Canadá desilusionada del autoritarismo soviético, recociéndosele también colaboración con el gobierno español republicano en Londres y Madrid durante la Guerra Civil Española.

Esta brillante discípula de Bakunin y de Nietzsche, durante unos años llegó a convertirse en una auténtica pesadilla para el orden establecido norteamericano, y en el terreno de la liberación de la mujer su voz resulta plenamente actual. Para Emma era mucho más importante el factor ideológico y creía que el centro del problema radicaba en el machismo, en el hecho de que los hombres eran ?tiranos inconscientes? y la sumisión actuaba sobre las mujeres como un ?tirano interno?. Se rebeló, igualmente, cuando los hombres radicales la menospreciaban por el sólo hecho de ser mujer.

Utilizó la doctrina anarquista para explicar la opresión que padecían las mujeres, pues sabía muy bien que la raíz de la opresión era más profunda que las instituciones.. Cuando su anarquismo entraba en conflicto son su feminismo, reaccionaba siempre como feminista.

Murió en Toronto en 1940

RECONOCIMIENTO DE SU APORTACIÓN

En enero de 1940 una hemorragia cerebral le causó la muerte. Con ella moría en cierta medida, toda una época; moría una mujer que sería la más alta expresión del feminismo libertario cuyos frutos sobrepasarían el campo de la anarquía y extendería su influencia entre todas las ramas del feminismo radical.

En 1910 escribió Anarquismo y otros ensayos. De 1906 a 1917 editó y publicó en EE:UU una revista Anárquica mensual: Madre Tierra. Entre 1920-1922, escribió Mi desilusión con Rusia y más tarde: Mi posterior desilusión con Rusia. En 1931 escribió su autobiografía Living my life (Vivir mi vida) que fue un gran éxito editorial internacional y representó su mayor esfuerzo literario.

Se situó a la cabeza de la lucha por la dignidad humana, de quienes estaban privadas de la libertad, y ganar adeptas, quienes, a su vez, posteriormente y desde la dirección de prisiones, generarían notables cambios en el sistema carcelario.

Simbolizó, en su época, posiciones de autonomía femenina, de amor libre, llegando a asumir la defensa de los homosexuales, algo que casi ningún revolucionario o revolucionaria, de su tiempo se atrevió a hacer. 

domingo, 5 de diciembre de 2010

Alas en mi Vientre

fotografia e imagen derechos resevados.


Inés Ponzo Gómez-UruPaiti
Esta obra se titula Alas en mi Vientre es la obra que dirige la muestra de arte en batik: En Alas de Mariposa.  Alas en mi Vientre es una declaración de libertad que disuelve las restricciones de los cinturones de castidad "protectores del  maleficio de ser mujeres", para respirarnos en el placer del encuentro amoroso con nosotras mismas.  Es una declaración de soberanía, soberanía de mujer hecha de alas que se abren desde su viente y que nos permiten parirnos a nosotras mismas como mariposas transformadoras de la vida y de la historia. Parirnos como mujeres soberanas profundamente conectadas con su sentir y con el de las mujeres que la rodean.

LAS HIJAS DE LAS FEMINISTAS. EL FEMINISMO DEL SIGLO XXI: ¿DECLIVE O DEMOCRATIZACIÓN?


AINHOA FLECHA

a frase “las mujeres jóvenes no están interesadas en el feminismo” nos llega desde todas partes. De todas maneras, no se han realizado demasiados estudios sobre cómo participan las mujeres jóvenes. Los estudios que abordan este tema afirman que las mujeres jóvenes tienden a rechazar la palabra feminismo a pesar de que ya han interiorizado valores feministas en sus vidas y actitudes. El feminismo está rodeado de varios estereotipos que hacen que muchas mujeres jóvenes pasen de identificarse con el movimiento feminista, a pesar de que comparten algunas de sus posturas. Aunque estas circunstancias no afectan a todas ellas.
Algunas mujeres jóvenes están involucradas en una amplia variedad de grupos feministas que trabajan con diferentes objetivos para combatir las desigualdades persistentes entre los hombres y las mujeres. En este artículo exponemos algunos de los resultados de una investigación (Flecha 2006) en la que exploramos la manera como las mujeres jóvenes comprenden el feminismo de sus madres y cuáles son sus expectativas y demandas al feminismo actual para participar en él y convertirlo en un movimiento social fuerte del siglo XXI.
Las mujeres jóvenes están demandando la democratización del feminismo para incluir las voces de las mujeres que tradicionalmente han sido excluidas de este movimiento. 

Estas demandas están relacionadas con la necesidad de garantizar la relación entre el feminismo y la transformación social, promoviendo el diálogo y la solidaridad entre todas las mujeres e integrando el respeto de las diferencias entre ellas, pero, al mismo tiempo, superando las desigualdades que tradicionalmente han existido entre las mujeres dentro y fuera del movimiento feminista.

No soy una feminista, pero...

A pesar de que no existen muchos estudios sobre la participación de las mujeres jóvenes en el movimiento feminista, la literatura feminista está repleta de frases que afirman que las jóvenes no están interesadas en el feminismo. Esto se considera un a priori que no necesita ser demostrado. Algunos de estos argumentos están basados en la idea de que las mujeres jóvenes han crecido en un mundo caracterizado por la igualdad de género y tal vez no consideran el feminismo como algo necesario. Esta idea ha sido fuertemente rebatida en diferentes ámbitos feministas.

Teniendo en cuenta que las mujeres son más pobres que los hombres en todo el mundo, sufren mayores índices de desempleo, tienen una participación más minoritaria en los procesos de toma de decisiones, etc. y considerando aspectos tales como que la violencia de género es la causa principal de la mortalidad y la discapacidad entre las mujeres de 16 a 44 años de edad (Amnistía Internacional, 2004) parece arriesgado afirmar que las desigualdades de género han desaparecido y que el feminismo ya no es necesario.
 
Sin embargo, podemos encontrar algunos estudios sobre la relación entre la juventud y el feminismo. Varios de ellos concluyen que a pesar de que los y las jóvenes rechazan el mundo feminista, han interiorizado los valores feministas en sus vidas y en sus actitudes.  Esta idea sugiere que las mujeres jóvenes esgrimen una serie de estereotipos que las previenen de identificarse con el feminismo.

De acuerdo con la sabiduría convencional, los estereotipos que las mujeres jóvenes atribuyen a la etiqueta feminista hacen que la rechacen... No obstante, el rechazo de la etiqueta feminista no significa que las mujeres jóvenes rechacen las posiciones feministas. Es más, su simultáneo respaldo de los objetivos feministas junto con su aparente desafío a la etiqueta feminista, ha llevado a esta cohorte ser llamada la generación “No soy feminista pero...”2(Peltola 2004: 122)

Otras investigaciones subrayan el hecho de que, sean muchas o no, hay mujeres jóvenes que si se autodenominan feministas y participan en grupos y organizaciones para combatir las desigualdades de género. El feminismo joven ha sido habitualmente identificado con la tercera ola, que se ha definido como el  feminismo desarrollado por aquellas mujeres que llegaron a la mayoría de edad durante las décadas de los ochenta, noventa e incluso en la actualidad. 

Por tanto, no se define por unos principios determinados ni por una visión particular de entender el mundo y el feminismo, sino que la definición es meramente generacional. En consecuencia, está formado por una amplia variedad de grupos con objetivos muy diferentes. Además, incluye también un amplio abanico de edades, puesto que estaríamos hablando tanto de mujeres que superan los cuarenta años como de adolescentes.
Todas estas circunstancias dificultan el análisis de la tercera ola de feminismo. En el presente estudio hemos revisado los diversos intentos que han habido de sistematizar la tercera  ola (Lotz 2003; Lois 2002). 

Partiendo de dichos análisis, hemos elaborado una nueva clasificación, diferenciando entre corrientes  postmodernas y dialógicas. Bajo corrientes postmodernas tenemos en cuenta aquellas que se centran en el concepto de diferencia así como aquellas que cuestionan el pensamiento binario (hombre / mujer) y proponen la disolución de las categorías de género. Ambas se basan en los desarrollos realizados por autores como Foucault (2000) o Derrida (1998), entre otros. En las corrientes dialógicas incluimos aquellas que defienden un feminismo basado en la igualdad de diferencias que sea capaz de incluir todas las voces, especialmente aquellas tradicionalmente ausentes en los foros feministas (mujeres de grupos culturales, amas de casa, mujeres sin estudios, mujeres del tercer mundo, etc.).

 Esta visión del feminismo anterior como un movimiento excesivamente restrictivo les ha llevado a rechazar toda norma y animar a las mujeres a disfrutar de sus propias contradicciones. Cualquier norma es considerada parte de lo que ellas llaman “moralidad vigilante”. De hecho, Rebecca Walker (1995), en su antología To Be Real: Telling the truth and changing the face of feminism considera que las mujeres que están participando en “actividades anti-revolucionarias” como la erotización de la violación violenta son un ejemplo de lo que el feminismo debería significar.
Finalmente, algunas autoras consideran que Girlie es un movimiento de chicas
consumistas de clases medias y altas que no conocen los problemas a los que se enfrentan la
mayoría de las mujeres jóvenes y a las que no les interesa combatir la exclusión social, evitando
cualquier proyecto político.
A finales de los noventa, desde ámbitos feministas muy diversos, emerge con fuerza la idea de un feminismo más inclusivo. Estas corrientes dialógicas defienden la necesidad de un feminismo basado en la igualdad de diferencias y centrado en la inclusión de todas las mujeres en el movimiento, especialmente de aquellas que padecen mayor exclusión social y que no han sido siempre tenidas en cuenta por el feminismo.
Autoras como Lidia Puigvert (2003, 2005) expresan su preocupación por el hecho de que el feminismo ha representado principalmente a las mujeres académicas, centrándose en sus necesidades e intereses y olvidando a la mayoría de mujeres. Estas “otras mujeres” denuncian ahora que el feminismo tradicional no las representa y que ellas quieren participar en la definición de la agenda del movimiento. En una línea similar, encontramos autoras como Bell Hooks (2000) o Judith Butler (2003). De hecho, ésta es la idea central de la antología Colonize This! Young women of color on today’s feminism (Hernández, D. & Rehman, B. 2002), en la cual una serie de jóvenes feministas escriben sobre lo que el feminismo significa para ellas.
 
El feminismo de nuestras madres
En términos generales las mujeres entrevistadas tienen una visión positiva de los grupos feministas en los que participan. Consideran que en casa han recibido valores positivos sobre la autonomía y los derechos de las mujeres. Identifican como objetivos principales del feminismo de sus madres aquellos centrados en la libertad y la autonomía de las mujeres.

Recuerdo por ejemplo mi madre contándome muchas cosas sobre ser autónoma y creo que ella recibió eso del movimiento. (...) Creo que son valores que consideran positivos y estoy
muy contenta que me los hayan transmitido. O por ejemplo, otra cosa que he visto es la
importancia de estudiar. (Ariadna, m1t).

En relación con la autonomía, la promoción social y laboral también aparece como relevante y, como consecuencia, la importancia de la educación, valores que las mujeres entrevistadas han recibido de sus 
madres.

A pesar de que tradicionalmente el feminismo se ha relacionado con otros movimientos sociales, con la introducción de enfoques basados en las diferencias y/o la deconstrucción, el feminismo se ha ido separando progresivamente de ellos y considera las desigualdades de género independientes de otros tipos de desigualdades. Esto aparece en el trabajo de campo y se percibe como algo negativo por las mujeres entrevistadas.
En el movimiento queer no había coordinación entre esos ideales y el racismo no se tenía en cuenta (Amy, m1e).

Creen que cuando el feminismo se separa de otros movimientos sociales y se centra tan solo en las  desigualdades de género se olvida de las mujeres más vulnerables.
Considerando el perfil de las componentes del movimiento feminista, las mujeres entrevistadas afirman que son principalmente mujeres jóvenes con trabajo remunerado. Por lo que respecta al nivel educativo, la distinción entre las organizaciones feministas que están relacionadas con otros movimientos sociales y las que son exclusivamente feministas aparece como relevante. En las primeras, encontramos una gran pluralidad. A pesar de que las mujeres con altos niveles educativos predominan, también afirman que participan mujeres con bajos niveles de estudios. 
De todas maneras, en las organizaciones exclusivamente feministas, la participación de mujeres sin una titulación educativa es prácticamente inexistente. Sin embargo, en ambos casos afirman que las mujeres que son más visibles, que hablan en las asambleas, que aparecen como imagen del movimiento, etc., tienen altos niveles educativos.
Supongo que eran movimientos mucho más intelectuales, en el sentido que la gente estudiaba (Saray, m2e).
En general muchas de las mujeres entrevistadas creen que hay grupos de mujeres (amas de casa, mujeres de grupos culturales, etc.) que no están representadas en el movimiento feminista.
 
Creo que eso fue lo que separó a mi madre del feminismo. Es decir, creo que si mi madre no participó más en el feminismo fue por mi padre y por ser un ama de casa. Porque algunas de sus amigas que participaban más estaban en un entorno más intelectual y mi madre no estaba y eso fue lo que la apartó (Gemma, m4e).
No puedo imaginar a mi abuela compartiendo espacios con mi madre en aquellos
tiempos (Saray, m2e).
También hemos observado que algunos estilos de vida están más representados que otros.
Muchas de ellas eran lesbianas (...) Muchas no estaban casadas, quizás vivían con un compañero, pero no estaban casadas. Tenían un trabajo todas ellas (Laura, m2e).  

En algunas entrevistas, podemos percibir la existencia de prejuicios hacia esas mujeres que eran diferentes del modelo de “mujer feminista”.
Ahora me doy cuenta que también tenía prejuicios, porque he sentido mucho un modelo
de mujer o de feminismo (...) tenía una imagen de que mi madre era feminista, era libre y las
madres de mis amigas no lo eran porque mi madre tenía un nivel de estudios alto, tenía un
trabajo... y las otras no, eran amas de casa (Laura, m2e).

El feminismo era de clase alta y mujeres blancas (...) Me sentí muy frustrada con mis
profesores porque su percepción de las cosas me parecía muy... quiero decir, siempre hablaban
muy mal de la clase baja en Estados Unidos (Amy, m2e).

En este apartado hemos visto algunas de las ideas que las hijas de las feministas tienen sobre el feminismo de sus madres otorgándole valores positivos y expresando algunos aspectos que consideran errores a tener en cuenta  

Las voces de las hijas: ¿qué esperamos del feminismo?

Las mujeres jóvenes entrevistadas participan en diferentes grupos cuyos objetivos son diversos, incluyendo, por ejemplo, la promoción social de las mujeres árabes y romaní, la promoción de la educación para la lucha contra la violencia de género. Sin embargo, podemos observar algunos elementos comunes que aparecen como objetivos de diversas organizaciones:

• La igualdad de las diferencias, en otras palabras, la búsqueda de la igualdad y la definición de objetivos comunes entre todas las mujeres empezando por el respeto a las identidades diversas.
• La promoción del diálogo entre las mujeres de diferentes culturas, procedencias étnicas, edades, niveles educativos, etc.
• La promoción de la solidaridad entre todas las mujeres para luchar conjuntamente contra
la discriminación de género.
• La promoción social de las mujeres, especialmente de aquellas con mayor riesgo de
exclusión social.
• La importancia de la educación.
• La democratización del feminismo, enfatizando la necesidad de incluir todas las voces.

 Dentro del movimiento feminista es importante garantizar que hay muchas mujeres,diferentes en todos los sentidos, mujeres de todo el mundo, mujeres adultas y mujeres jóvenes,niñas... Y tiene que haber un momento en el que podamos hablar incluso si pensamos de maneradiferente, pero eso es también bonito (Alba, h4t).

A pesar de todos estos aspectos, las mujeres jóvenes valoran muy positivamente el énfasis sobre la transformación y el diálogo social. Dicen que una de las cosas que las animan más a participar es que sienten que con sus acciones están logrando realizar cambios sociales reales, contribuyendo a la transformación de las situaciones de desigualdad y evitando posiciones pasivas.

En primer lugar, eso te enriquece a ti misma. He crecido mucho. Y aprendes mucho, quiero decir, aprendes mucho y al mismo tiempo ves que tienes más repercusión y que lo que estás haciendo es muy transformador. Sí, quiero decir, que realmente cambias cosas, que no es sólo una etiqueta o ir a una manifestación (Saray, h1t).

Respecto a los perfiles, las mujeres que hemos entrevistado están preocupadas por la necesidad de incluir el máximo de voces dentro de la organización en la que participan. Creen que la pluralidad es necesaria si los movimientos sociales quieren promover cambios sociales reales.
 
Es muy bonito por eso (...) es muy enriquecedor estar con personas con vidas muy diferentes, con diferentes historias de vida, pero que son compatibles (...) porque eso hace que respetes a las otras personas, todas las opciones y te hace creer que otro mundo es posible y que todos podemos vivir en este mundo, con diferentes estilos de vida (Ariadna, h2t).

En otras palabras, creen que el feminismo no tiene que ser asimilacionista y tiene que respetar que cada mujer elija qué tipo de vida quiere, respetando las diferencias entre ellas sin forzar a nadie a separarse de su  entorno, comunidad o identidad.
Por lo tanto, dicen que sus organizaciones están formadas por diferentes mujeres. Consideran que la pluralidad es necesaria para construir un movimiento social que pueda representar diferentes mujeres, incluyendo las motivaciones y los intereses de todas ellas.

Por lo que se refiere a las actuaciones, son muy variadas. Muchas están en la misma línea que las acciones que solían hacer sus madres como por ejemplo, participar en conferencias o en grupos de mujeres de discusión sobre diferentes aspectos. Por otra parte, también apreciamos que las manifestaciones, que acostumbraban a ser muy importantes para sus madres, han perdido relevancia para ellas. Participan en algunas, pero no están muy presentes. Finalmente, subrayan las acciones centradas en la sensibilización de la ciudadanía sobre temas como la violencia de género o la importancia de la educación.

Hacia un nuevo feminismo para el siglo XXI: 
demandas para la democratización del movimiento feminista En esta sección pretendemos identificar cuáles son los elementos que las mujeres jóvenes demandan para el feminismo, basándonos en el trabajo de campo y la revisión de la literatura desarrollada durante la investigación.
Consideramos que si el feminismo quiere ser un movimiento social fuerte en el siglo XXI, como lo ha sido hasta ahora, tiene que incorporar las demandas que están haciendo las jóvenes.
Una de las principales demandas de las mujeres jóvenes es la inclusión de la pluralidad de voces. De acuerdo tanto con la bibliografía disponible como con nuestro trabajo de campo, el feminismo ha fracasado en representar colectivos de mujeres como las trabajadoras de la limpieza, las mujeres de color, etc. Lo mismo ha ocurrido con las generaciones más jóvenes.
Muchas mujeres no se sienten identificadas con el feminismo, considerándolo como algo que no tiene que ver en absoluto con ellas ni con su realidad. Muy a menudo, esas mujeres que sufren las mayores  discriminaciones han sido excluidas del movimiento y sus logros se han distribuido de manera desigualitaria, mejorando la situación de las mujeres más privilegiadas, en otras palabras, blancas, con niveles educativos altos, clase alta, etc.
Ella Mizzel Kelly (2001), en su artículo Female, Young, African-American and Low Income:
What does feminism has to do with her? Argumenta que el feminismo está muy lejos de las mujeres jóvenes no privilegiadas y que no se acercará hasta que incluya sus demandas. Afirmo que en su forma presente el feminismo tiene poca o limitada relevancia en las vidas de las mujeres jóvenes; no parece que vaya a convertirse en relevante para esas mujeres jóvenes en un futuro cercano a no ser y hasta que confronte la complejidad de sus opresiones (Kelly 2001, 53).
En la misma línea, personas y grupos diferentes reclaman un feminismo más inclusivo, capaz de incluir todas las mujeres en el movimiento. Pero no es suficiente con incluir sus demandas; necesitan participar a todos los niveles, especialmente en los espacios de toma de decisiones. Las mujeres jóvenes entrevistadas señalan que el feminismo tradicional estaba formado por un grupo limitado de mujeres que intentaba adoctrinar al resto de mujeres sobre cómo tenían que vivir sus vidas.

Lo que no me gusta es ir a otros países y contarles cómo se tienen que hacer las cosas. Lo que me disturba es que organizamos campañas para un cierto número de mujeres porque tienen no sé qué problema pero de hecho no nos hemos preocupado de saber qué piensan sobre ello (Emma, h1t). Lidia Puigvert (2001,2003) señala que la exclusión del movimiento feminista está relacionada con el nivel académico, y afirma que el feminismo tradicional ha representado principalmente a mujeres con altos niveles de educación. Que la inclusión de todas las voces

permitirá a mujeres diferentes vivir juntas en los mismos territorios enriqueciendo nuestras
perspectivas individuales, y logrando un respeto a la diferencia con igualdad de oportunidades,un feminismo inclusivo, que al mismo tiempo tenga en cuenta las múltiples fuentes de exclusión social, poniendo en énfasis en su transformación global y no sólo en las exclusiones que han afectado y afectan a un determinado grupo de mujeres. Finalmente, el diálogo entre todas las mujeres es el camino más efectivo y realista para reforzar, ampliar y hacer efectiva la consecución de los objetivos, nuevos y antiguos, de los movimientos feministas.
 
Conclusiones
En el presente artículo hemos visto cómo los estereotipos existentes sobre el movimiento feminista, debido al predominio de un modelo de cuál tiene que ser la “mujer feminista”, ha causado el rechazo de muchas mujeres jóvenes a ser etiquetadas como feministas a pesar de que comparten algunos de los propósitos del movimiento feminista. Pero eso no quiere decir que las mujeres jóvenes ya no están interesadas en el feminismo nunca más, tal y como se ha dicho en la literatura feminista. De hecho ha habido muy pocas investigaciones sobre este tema. Al contrario de estas afirmaciones, hay evidencias sobre la participación de mujeres jóvenes en diferentes grupos feministas y nuevas tendencias feministas que trabajan para superar las desigualdades persistentes entre hombres y mujeres en nuestras sociedades actuales.
Al mismo tiempo, a pesar de la visión positiva del movimiento feminista por sus conquistas de un nivel más grande de libertad y de autonomía para las mujeres, hay una concienciación muy amplia entre las mujeres jóvenes sobre el hecho de que el feminismo de sus madres ha excluido a diversos grupos de mujeres del propio feminismo. Diversas mujeres (amasde casa, mujeres de grupos culturales, etc.) han sido infrarepresentadas en el movimiento feminista.
Pero eso no significa un declive del movimiento feminista, sino un cambio necesario de su fuerza hacia objetivos más democráticos. El movimiento feminista ha sido uno de los movimientos sociales con mayor impacto en las sociedades actuales y en la vida diaria de los hombres y de las mujeres. Pero las mujeres jóvenes consideran que el feminismo no puede conformarse con los logros obtenidos en el pasado y piensan que este movimiento tiene que encontrar maneras de incluir nuevas demandas y voces para ir más allá, superando las discriminaciones tradicionales y nuevas hacia las mujeres (como las que afectan a las mujeres que pertenecen a los grupos culturales minoritarios o que sufren violencia de género).
Consecuentemente las mujeres jóvenes reclaman un movimiento feminista más fuerte para el siglo XXI que responda a estas demandas de mayor participación de las mujeres que viven diferentes realidades sociales y culturales, incluyendo sus voces, especialmente aquellas que han sufrido mayores discriminaciones.
De acuerdo con el giro dialógico de las sociedades actuales, las mujeres jóvenes dicen que este feminismo del siglo XXI en el que están interesadas en participar está respondiendo a la necesidad de promover el diálogo y la solidaridad entre todas las mujeres (de diferentes culturas, edades, grupos étnicos, niveles educativos, etc.) para luchar juntas contra las discriminaciones de género. Está fuertemente ligado con la necesidad de superar las desigualdades que persisten entre las mujeres dentro y fuera del movimiento feminista. Las mujeres jóvenes reclaman un  nuevo feminismo con un carácter optimista, dirigido a la transformación social y siempre conectado con el cambio social.
 
Bibliografía
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Lotz, A. (2003) Communicating Third-Wave Feminism and New Social Movements: Challenges
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- 9. (Urbana: Organization for the Study of Communication, Language and Gender)

viernes, 3 de diciembre de 2010

MUJERES MAYAS DE ALTA VERAPAZ JUNTARON SU PALABRA PARA ALCANZAR UN BUEN VIVIR.


Coordinadora de Organizaciones de Mujeres deAlta Verapaz -CODEMAV-

“Nosotras somos como granos de maíz, que si andamos desperdigadas todos nos pisotean. Pero si estamos en la mazorca unidas al tronco, nuestra identidad, derechos y voz nadie callará”

En un Encuentro de Mujeres Mayas de Alta Verapaz, en la que participaron ochenta y tres mujeres representantes de veintisiete organizaciones del departamento, se aprobó una propuesta de Política Departamental para el buen vivir de las Mujeres de Alta Verapaz, que plantea diferentes ejes y acciones de trabajo para alcanzar una buena vida, particularmente para las mujeres.

La reflexión, análisis, enriquecimiento y aprobación de esta propuesta se hizo durante el “Encuentro de Mujeres construyendo Alianzas y Propuestas desde Mujeres Mayas Q’eqchi’ para el Oxlaju B’aqtun”, el cual tuvo lugar los días 2 y 3 de diciembre (días Wajxaqib’ Tz’i y Belejeb’ B’atz’, según el conteo Maya del tiempo), en Cobán, Alta Verapaz, Guatemala.  Además de mujeres lideresas del departamento, se contó con la participación de varias lideresas Mayas representantes de otras instituciones y organizaciones como la CODISRA, ECAP, MOLOJ y Majawill Q’ij.

Dentro de las propuestas, se plantea la creación de escuelas de educación política para las mujeres, que informen, formen y capaciten a las mujeres para el cabildeo con actores políticos y que sepan hacer política para sus comunidades.  Esta formación debe ser desde la identidad, Cultura y Cosmovisión Maya, que retoma conceptos ancestrales como la dualidad y la complementariedad.

Las mujeres señalaron que es el Estado, a través del gobierno, quien debe asumir su responsabilidad principal en la atención de las demandas de las mujeres pues éstas constituyen derechos.

Las mujeres demandaron al Ministerio de Salud y alcaldes que asuman sus responsabilidades en cuanto a la atención de la salud de las mujeres.  Propusieron también el esfuerzo conjunto entre trabajadores de la Salud del Ministerio, con comadronas y terapeutas de las comunidades para que puedan atender la salud de las mujeres dentro de la misma comunidad, con pertinencia cultural.

Se propone asimismo la capacitación de las mujeres para el manejo y administración de sus recursos económicos.  Se demanda una valoración justa de los distintos trabajos de las mujeres, lo que incluye la elaboración de sus productos textiles para que se pague por ellos un precio justo.
Vilma Sánchez, de CODISRA, en representación de un grupo de compañeras analizó la participación política de las mujeres Mayas, evidenciando las limitaciones y obstáculos de las mujeres Mayas para ejercer la ciudadanía. Identificaron como principales puntos: salud y educación.

Se abordó el tema de la violencia contra las mujeres indígenas y que ha cobrado ya muchas vidas. Denunciaron la manipulación por parte de los partidos políticos por medio de regalos y ayudas económicas a cambio de votos.

Se demandó a las instituciones del gobierno central y los gobiernos locales como la SEPREM, DEMI, Oficinas Municipales de la Mujer – OMM – cumplir con su rol, pero para ello es necesario que se les dote de presupuesto necesario y de poder de decisión.

Hortensia Simón, representante de MOLOJ, indicó que son muy importantes los principios de la vivencia comunitaria y que para poder desarrollarlos debe recuperarse la confianza entre las mujeres.

María Morales, de Majawill Q’ij, explicó que la mujer desde la Cosmovisión Maya es complemento del hombre y viceversa; que los dos son iguales y diferentes a la vez, sin dejar de lado que los roles de las mujeres son condiciones especiales y que según el Nawal de cada uno de nosotros, así son nuestras habilidades, actitudes, capacidades y temperamentos. Enfatizó que las mujeres no son sólo es un instrumento para tener hijos, lo cual no significa renunciar a ser seres dadoras de vida.

Marta Macz, lideresa de Cobán, señaló que es preocupante la situación de la salud y la sexualidad en la actualidad pues, por ejemplo, el municipio de Cobán enfrenta una significativa cantidad de mortalidad materno infantil, de pobreza y pobreza extrema.Asimismo se denunció que se dan muchos los casos de de racismo y discriminación en los centros de salud y hospitales.  Las mujeres no son tratadas con respeto e incluso se han detectado casos en que les han tratado sus padecimientos con medicamentos vencidos, lo que provoca complicaciones en la salud de las mujeres.

En  cuanto a la tierra y territorio, Norma Tiul, lideresa, cuenta que las mujeres han avanzado, ya que muchas conocen sus derechos, tienen opinión propia y deben ser tomadas en cuenta en las decisiones.

La representante de Mujeres de ECAP, Ana Alicia Ramírez, indicó que es fundamental que las mujeres tengan poder económico, para que no sean dependientes y sumisas e incluso sufran de algún tipo de violencia por parte de algunos de los integrantes de su familia.



Fuente: CODEMAV Boletin de prensa No 2.  Diciembre 2010