jueves, 6 de junio de 2013

MUJERES INDIGENAS EN EL ARTE ACTUAL DE GUATEMALA






 Heidy Gressy
Naik Madera

Es un largo camino el que han recorrido las mujeres para lograr trasladar su arte de los ambientes privados a los públicos, así como para el lograr el reconocimiento por su trabajo artístico. Trabajos que les han valido para ahora ocupar un espacio merecidamente ganado en el ambiente artístico. Es por eso que, no podemos hablar del arte actual en Guatemala, sin mencionar los nombres de varias mujeres que están trabajando, proponiendo y transformando constantemente el arte en nuestro país.



Al hablar del arte actual diremos que en este momento vemos con esperanza la creciente participación de mujeres en los diferentes ambientes artísticos, tal es el ejemplo de la creciente cantidad de mujeres artistas que están llenando las salas de exposiciones o de teatro o de la cantidad cada año mayor del Festival de mujeres artistas Ixchel, que inició hace cuatro años con setenta mujeres artistas y que este año cuenta con mas de cuatrocientas, en diversidad de ramas del arte y que además exhibirá en Guatemala y Quetzaltenango por mas de 23 días en total, lastimosamente la cantidad de artistas indígenas no es abundante, mas si significativa.



Cuando vemos la participación de las mujeres indígenas en estos espacios, notamos que no es equitativa a la cantidad de participantes, pero sin mayor análisis es fácil observar que la realidad económica afecta notablemente esta realidad, pues poderse dedicar a realizar arte   es una condición difícil en un país como Guatemala, donde no hay una industria cultural que sostenga sistemáticamente la creación artística, aunque si se reconoce la gran cantidad de mujeres artistas en tejido, alfarería, etc. y se reconoce que muchas veces logran comercializar su trabajo artesanal.



Aunque esta claro que se necesita de un mayor esfuerzo para rescatar, reconocer, valorar y proyectar este trabajo hacia la sociedad, han habido algunos apoyos institucionales desde la Red de Artistas indígenas que aglutina la Unidad de Desarrollo Artístico Cultural de Pueblos Indígenas del Ministerio de Cultura y Deportes, del Aporte para el Desarrollo de la Cultura y las Artes (ADESCA), y algunos apoyos de organizaciones como lo son la Red de Arte Intercultural Nim Kat Be, el Colectivo de Mujeres mayas Kaq´la, con su documental Magias del Alma, entre otros, haciendo esfuerzos significativos para lograr fomentar, visibilizar y apoyar el arte indígena en general, pero también el de las mujeres.



Las mujeres indígenas traen consigo una vasta carga cultural ancestral, que acuña sus trabajos, pues es una constante observar como utilizan recursos desde su cosmovisión para realizar su arte, y es lógico producir desde este contexto, cuando en el origen se encuentra la divinidad Ixchel, la creadora, y las mujeres han venido viviendo en ambientes de arte como el tejido y la alfarería, cuando han aprendido desde pequeñas a apreciar y respetarla naturaleza y su belleza, a desarrollar la paciencia y la delicadeza para los detalles, cuando han visto en sus familias pintar los paisajes o cantar las historias que vivían o acompañar los acontecimientos de su vida con marimba, tun o chirimía.



Quisiera reconocer a algunas de las artistas iconos en el arte indígena guatemalteco tomando como antecedentes a Rosa Elena Curruchiche, Joaquina Lastro Luis y María Elena Curruchiche, como las primeras expresiones femeninas de pintura popular kaqchikel. Artistas indígenas populares que rompieron con la costumbre tradicional de una actividad masculina. y que posteriormente, las inquietudes artísticas de estas tres pintoras, fueron seguidas por otras mujeres indígenas, quienes reconocieron el talento artístico y se interesaron también en pintar, formándose posteriormente el grupo de pintoras Kaqchikeles de Comalapa[1].



Quienes con la necesidad de instruirse en el campo del dibujo y de la pintura buscaban  al inicio de los ochentas, poder transmitir a través de las obras de arte, las historias orales que contaban sus antepasados y las que al momento del inicio del grupo, les fueron contando las personas ancianas del lugar. El grupo de pintoras Kaqchikeles de Comalapa inicialmente se denominó Pintoras Surrealistas Kaqchikeles, estando ya integrado por Paula, Estela y Adelina Nicho Cúmez, María Nicolasa Chex, Angélica y Berta Mux y Margarita Roquel[2].  y posteriormente, la incorporación al grupo de María Elena Curruchiche, logran apoyo de Alemania y su embajada y realizan varias exposiciones en ese país y en el nuestro, así como con la UNESCO otra en La Antigua Guatemala. Realizando hasta el momento mas de veinticinco exposiciones y recibiendo la condecoración de la Orden Nacional del Patrimonio Cultural de Guatemala en el 2003[3].



Para el arte actual son significativos los aportes de las mujeres indígenas, y hablar del arte actual sin mencionarlas sería una total falta de conocimiento de país intercultural.



Quisiera reconocer el trabajo de Rosa Chavez y Juárez, quien a pocos años después de la mitad de los noventa, proveniente de Chimaltenango, con 16 años, llega a la ciudad de Guatemala, de origen Quiché y Kaqchiquel, no tenía la mínima noción de cómo terminaría siendo una de las más destacadas poetas indígenas de Guatemala, con alta notoriedad en Latinoamérica, incluso representando al país en importantes festivales como el de Medellín, en Colombia o apareciendo en múltiples antologías de poesía guatemalteca[4]. Donde la cosmovisión maya y la sociedad contemporánea de Guatemala, perfilan los versos de esta poeta. Entre sus mas importantes trabajos encontramos sus  libros: Latir sin descanso, Casa Solitaria y piedra/Abaj[5]. Actualmente incursiona en el campo audiovisual.



Otra de las poetizas mas reconocidas es Maya Cu Choc, q´eqchi´, nacida en la ciudad de Guatemala, con tres libros publicados Poemaya, La Rueda y  Recorrido, además de poemas en varias antologías y revistas. Ha participado en lecturas de poesía en Estados Unidos, Nicaragua, Honduras y Venezuela. En el 2008, la organización Timach (que en idioma maya k’iche’ significa Tijob’al Mayab’, que traducido al castellano quiere decir Centro de Estudios Mayas) publicó un estudio, un directorio y una selección de artistas mayas, señalando cada capitulo del estudio con uno de los rumbos o puntos cardinales, fue designada para el rumbo norte, el cual llevó su nombre y su poesía apareció en el libro conmemorativo. En el año 2011, el Festival Ixchel le hizo un homenaje por su trayectoria.



Otras poetas que se encuentran en la publicación u´ku´x kaj, ukuu´x ulew: Antología de Poesía maya guatemalteca contemporánea son, Adela Delgado, María Elena Nij Nij, Calixta Gabriel Xiquín y Sac Chumil Blanca Estela Colop Alvarado,  Adela Delgado pop y las anteriormente mencionadas Rosa Chavez y Maya Cu[6]



Entre poetas más jóvenes quizás este Norma Chamalé Patzán, maya kaqchiquel, nacida en la ciudad de Guatemala,  influenciada por sus hermanos Rosa Chaves y Humberto Aq´aba´l expresa que “todo lo que hace tiene una intencionalidad política, sea para la liberación de la mujer o la liberación del pueblo mayab´; esa liberación abarca la descolonización de nuestro ser, nuestro sentir y nuestro actuar... para la reflexión, para el cuestionamiento o evocando a mis ancestras y ancestros“ considera que entre las principales dificultades que encuentra esta la dependencia económica hacia un trabajo, “eso se lo atribuyo al sistema capitalista que ve en la creación artística una amenaza porque sensibiliza el alma y da fuerzas al corazón para la lucha“ [7].  Ademas de poesía ha trabajado en teatro y fotografía.



Algunas artistas indígenas de la fotografía son Ixkik Zapil, Victoria Colaj y Ramona Ramirez, esta última de origen pop´ti, nacida en Jacaltenango, Huehuetenango, quien ademas trabaja con audiovisuales, ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas y  que trabaja recopilando el arte de su comunidad y busca proyectarlo en la mayor cantidad de espacios le sean posibles. Otra organización importante para el audiovisual en Guatemala es Nut´zij, con sede en el departamento de Sololá. Ellas han realizado diversidad de cortometrajes con temas como discriminación, racismo, entre otros, en el año 2011 fueron Homenajeadas por el festival Ixchel.



En Guatemala hay mucho camino por recorrer para que podamos vivir la interculturalidad y desarrollar la sensibilidad hacia el arte, para poder apreciarlo y valorarlo, además de poder vivir en ambientes de respeto, sin discriminación, ya que muchas de las artistas mencionaron que son víctimas de esta. Compartiré el caso de la pintora María , nacida en La Antigua Guatemala, quien pinta principalmente trajes indígenas y algunos retratos, quién considera su mejor obra: “el retrato de su madre en el traje indígena propio de su pueblo de origen, pues le recuerda sus raíces“ y según sus palabras “con sus pinturas busca expresar la belleza cultural de nuestro país“, es triste e irónico que ella misma, exprese “en mi niñez por usar traje indígena, sufría discriminación, por lo que mi padre decidió que yo no usaría“[8]. Personalmente considero frustrante amar algo, admirar algo y no poder apropiarte de ello.



No quisiera terminar sin hablar de esta joven rapera de San Cristóbal Totonicapán, Totonicapán su nombre es Catarina Monzón Alvarado, de 20 años de edad, que ha estudiado recientemente audiovisuales en Casa Comal y anteriormente formación de MC en  Trasciende (AGH, Asociación del Hip-hop en Guatemala) además de llevar 5 años experimentando con la fotografía, sin duda una gran promesa para el nuevo arte en Guatemala. Que expresa que compone “a la mujer, porque estoy cansada de aceptar o callar, ante el machismo sistemático al que somos sometidas las mujeres. Porque siento que se necesita hablar y sensibilizar a la gente acerca de esto, no solo con leyes, campañas publicitarias, u foros, sino también hacer que estos temas tomen un rol protagónico en ámbitos como la música“.  Que ademas considera que las dificultades para ser creadora están en que se crea que “el ser artista en Guatemala no cuesta porque el ser artista se ve como algo cómodo y no como una fuerza resistente. Porque en Guatemala se piensa que el artista no gana, y por ende no se le paga. Porque hay una tremenda carencia de espacios y apoyo hacia el arte. Porque el estado no nos da una seguridad democrática, la cultura no es vista como ente del cambio como proveedor de seguridad y bienestar. También por lo difícil que es encontrar a artistas que van en un camino similar al tuyo y con los cuales se comparte una visión común“[9].



Estas mujeres artistas, están manifestando su percepción del mundo y su propia esencia, plasmada en algo auténtico como lo es el arte, que se abrirá como puertas a un conocimiento milenario de la humanidad que nos de sentido y pertenencia.







[1] Monterroso, Carmen. tesis Usac. Grupo de Pintoras kaqchikeles de Comalapa, su obra como medio de expresión. pág.9

[2] ídem. pág. 9

[3] idem. pág.49




[7] Tomado de entrevista.

[8] Tomado de entrevista.


[9] Tomado de Entrevista

martes, 2 de abril de 2013

"Vengo por Justicia" -Juicio por Genocidio, Testimonios sobre Violencia Sexual





Foto Reportaje
Cristina Chiquin  
 
Durante la jornada del juicio por Genocidio, día 2 de abril, se escucharon los testimonios de 10 mujeres Ixiles víctimas y sobrevivientes de violencia sexual y otras violaciones a sus derechos humanos por parte del Ejército de Guatemala. Los hechos narrados sucedieron durante los años 1982 y 1983.

Con el rostro parcialmente cubierto, una a una, las mujeres entraron en la sala de audiencias.

“Nos tuvieron por 15 días en un calabozo, en el charco de sangre de toda la gente que habían matado… a mi hija la cacharon, 4 soldados… la violaron y ella lloraba”

La segunda testigo narró sobre la violación sexual que vivió a sus 12 años a manos de soldados Guatemaltecos.

“Tenía 12 años me llevaron al destacamento con otras mujeres allí me amarraron los pies y las manos… me pusieron un trapo en la boca…y me empezaron a violar…yo ya ni sabía cuántos pasaron…perdí la conciencia…y ya la sangre solo corría…..luego ya no podía ni levantarme ni orinar…”[1]

La mayoría de ellas denotaba en su voz el dolor de los años de silencio, la valentía al dar su testimonio frente a la sala de audiencias y los jueces que presiden el debate oral y público pero, sobre todo, ante la mirada de los acusados.

Las lágrimas de muchas de las testigos provocaron emociones a las personas presentes; una de ellas especifico cómo conoció a Ríos Montt, pues en el momento de los hechos los soldados le dijeron que las órdenes venían de la presidencia.

“Nuestro presidente ordenó que se vayan todos los Ixiles”

“Nos llevaron a un cuarto los ejércitos”

El uso de la violación sexual fue un arma utilizada por el Ejército de Guatemala. Esto generó terror, miedo y silencio. Hasta el día de hoy sigue causando tristeza y tiene repercusiones físicas, emocionales y sociales a las sobrevivientes y a la comunidad.

¿Qué sienten sus corazones?

“No estoy bien ahora me duele el corazón, no somos ladrones”

“Pido Justicia”

“Vengo aquí a declarar por la tristeza que me provocaron en ese tiempo y vengo por justicia”
 De esta manera 10 mujeres marcaron con su historia la búsqueda de justicia y de ser escuchadas. Ellas son la muestra de los vejámenes vividos por otras muchas mujeres y son ellas quienes, a través de su cuerpo, su voz y su vida, hoy estuvieron frente a la historia de todo un país que espera se reconozca y se haga Justicia por el Genocidio ocurrido.

Por la tarde se presentaron las pruebas de parte del MP y la parte querellante. El día 3 de abril se retomará los testimonios de hombres y mujeres Ixiles. Será otra jornada donde se espera se sienta viva la historia del país tan necesitado de la reivindicación de la memoria y la verdad.


 


Mujeres de diferentes lugares presentes en la audiencia.

La  firmeza de una flor que muestra la esperanza de un pueblo.

Rigoberta Menchú , Premio Nobel de la Paz se hizo presente en la audiencia.

Mujeres en solidaridad con las testigos se cubren el rostro.

Testimonio de Mujer Ixil

Emociones durante la audiencia, cansancio, tristeza, fuerza

José Rodríguez Sánchez

Efraín Ríos Montt

Manta de la Memoria colacada a las afueras de la Torre de Tribunales


Justicia


Revisión de Pruebas



Mujeres compartiendo y presenciando la audiencia

sábado, 16 de marzo de 2013

NOSOTRAS LAS FEMINISTAS


Guatemala 15 de marzo 2013
Frente a la constante amenaza a la vida, persecución y represión que estamos viviendo la población que se resiste a la imposición del modelo económico extractivista que el gobierno y las empresas transnacionales y nacionales están llevando a cabo en distintas comunidades del país, queremos denunciar las razones que están detrás de las estrategias que están impulsando.
Para las mujeres esta represión está significando privación de la libertad de movilización y locomoción, reducción de la participación política y de expresión de la opinión personal sobre los problemas comunitarios y la persecución política y legal a partir de órdenes de captura sin fundamento real, hasta llegar al encarcelamiento físico. También significa asumir la responsabilidad total del mantenimiento económico de las familias, estar en constante temor de ser violadas por los ejércitos públicos y privados, estar bajo permanente vigilancia y control, vivir con la angustia de conseguir la alimentación de niñas y niños y demás personas y animales a cargo; el endeudamiento para resolver las necesidades de esposos/compañeros/familiares presos, el asumir los costos del acompañamiento legal y para la generación de condiciones de los presos políticos en los centros carcelarios.
La persecución y encarcelamiento de personas participantes en organizaciones, como el caso de Rubén Herrera realizado hoy 15 de marzo de 2013, tratan de implantar una política de terror, similar a las usadas en época de guerra. El aumento de presencia militar y paramilitar, las seguridades privadas y comités de seguridad local, son parte de la estrategia que pretende desmovilizar la organización que ha parado hasta el momento la instalación de proyectos hidroeléctricos, mineros y de cultivos extensivos, porque son dañinos y perjudiciales para la salud de las personas, contaminantes del agua, los bosques, la tierra, fuentes de alimento y viviendas.
Todo ello es parte de la estrategia que a nivel nacional se está utilizando para impulsar este modelo económico que beneficia únicamente a las empresas transnacionales y nacionales, que perversamente están pasando sobre los derechos de la población para obtener ganancias personales para los integrantes de las corporaciones.
Por tal razón como feministas respaldamos la organización comunitaria que defiende sus derechos, invitamos a la población en general a que no se deje engañar con discursos que disfrazan las intenciones empresariales y que se incorporen a las acciones para defender los territorios y naturaleza de sus comunidades, pensando en el mundo que queremos hoy y el que dejaremos a las generaciones futuras.
Guatemala, marzo de 2013

viernes, 1 de marzo de 2013

La Prostitución: ¿Abolir o regular? Un giro en el debate








Beatriz Gimeno nos propone dar una vuelta de tuerca al debate sobre la prostitución y situarlo en un espacio discursivo abierto, sin prejuicios y más allá del binomio abolir-regular que ha enfrentado al movimiento feminista en las últimas décadas. El debate se abre con una invitación a participar en él, la cita es el próximo jueves en Madrid, en el espacio Matadero.

España, Madrid - Hace un año que publiqué mi libro sobre la prostitución. Como he explicado en varias ocasiones, lo publiqué preocupada por lo que yo entendía necesidad de algún tipo de pacto de mínimos entre las llamadas abolicionistas y regulacionistas en aquellos asuntos en los que ambos sectores del feminismo pudieran tener en común: lucha contra la trata, o reconocimiento de derechos humanos a las mujeres que se dedican a la prostitución.
Pensaba que la incomprensión entre las dos partes se debía a un debate mal planteado en el que siempre terminaban imponiéndose soluciones antifeministas.
Me preocupaba mucho también que por lo que yo considero argumentos erróneos del discurso abolicionista, éste no llegue a la gente con toda su potencia emancipadora, especialmente a las feministas radicales más jóvenes. Desde mi punto de vista, hay críticas fundadas que hacerle: sobre todo que al menos en su parte institucional no parece haber recogido nada de las aportaciones que a la teoría feminista ha hecho la teoría queer. Yo misma no me reconozco como una abolicionista clásica y tampoco me identifico con lo que suele presentarse como el discurso abolicionista tradicional. Así que cuando comencé a escribir el libro esperaba ser capaz de aportar una nueva manera de debatir la cuestión, que entre todas las feministas fuéramos capaces de abordar la enorme complejidad del asunto y que fuéramos capaces también de hablar de cuestiones que a veces permanecen ocultas, que fuéramos capaces de hablar de sexualidad, de poder, de desigualdad, de libertad, de dolor humano, de pobreza o de injusticia; que pudiéramos matizar algunas opiniones o de asumir que según cambia la sociedad los debates que se dan en su seno tienen que cambiar también.
Esperaba que el debate posterior a la publicación de mi libro me ayudase a definir mejor mi propia posición puesto que yo misma estaba llena de dudas.

Durante los cuatro años que duró el estudio previo a la redacción del libro leí casi todo lo escrito sobre prostitución y después de la publicación, en este año, he dado charlas, conferencias, cursos; he escrito artículos, he participado en debates con todo tipo de personas relacionadas con la prostitución de una manera u otra.
Finalmente es verdad que el debate suscitado por la publicación del libro me ha ayudado a matizar algunas posiciones y a fijar otras, pero lo ha hecho al contrario de lo que esperaba y, en contra de lo que escribí antes de estudiar a fondo la cuestión, ahora pienso que el debate entre las posiciones regulacionistas y abolicionistas sí es irreductible y me temo que lo va a seguir siendo. No es posible acercar posiciones, ni debatir, ni encontrar ningún terreno común porque no lo hay, pero es el sector regulacionista -en contra de lo que pensaba- el que se ha mostrado más impermeable a entablar un debate sosegado y abierto a la posibilidad de escuchar los argumentos contrarios y a reflexionar sobre ellos sin prejuicios. Yo estoy más que dispuesta a cuestionar los míos siempre que la discusión se produzca entre personas con las que comparto algún planteamiento de partida o llegada.
Asumiendo de principio que estoy generalizando y que he encontrado, por supuesto, regulacionistas abiertas a un debate franco y abolicionistas maniqueas y rígidas, tengo que decir que desde el lado abolicionista han surgido voces que han discutido muchas de mis afirmaciones con dureza, pero que las han debatido abierta y francamente; desde este lado siempre me he encontrado con personas dispuestas a debatir todo lo relacionado con la prostitución como parte de un proceso que no está cerrado y cuya complejidad admiten. En cambio, por el lado regulacionista me he encontrado con que el argumento fuerte es un discurso insultante contra toda la que mantenga posturas contrarias. No hay matices, ni sombras, ni duda de ningún tipo. No hay artículo o libro regulacionista que no comience con una descalificación completa de un discurso adscrito al abolicionismo y que ya no es mayoritario pero que intentan a toda costa hacer pasar por tal; quizá este haya sido su mayor éxito.
Gracias a la publicación de mi libro he tenido ocasión de conocer a muchas personas, hombres y mujeres, que desde lo que se conoce como abolicionismo, trabajan y militan en asociaciones que a su vez trabajan directamente con prostitutas. Lo cierto es que el discurso y las opiniones de la inmensa mayoría de estos grupos y de las personas que trabajan en ellos no es en absoluto moralista, no juzgan a las prostitutas, no intentan apartarlas de la prostitución, no creen que ésta deba prohibirse ni perseguirse y se oponen a cualquier ordenanza, ley o reglamento que intente criminalizarlas, como las cada vez más frecuentes ordenanzas antiprostitución que emanan de muchos ayuntamientos. La mayoría ni siquiera están de acuerdo tampoco en que se multe al cliente porque piensan que eso va a redundar en una mayor vulnerabilidad de las prostitutas. Estos grupos trabajan activamente porque estas mujeres vean reconocidos sus derechos, uno de los cuales es prostituirse si esa es, por las razones que sean, su elección; aunque sí, se oponen a la regulación con argumentos razonables que todas las feministas deberíamos ser capaces de discutir. Estos grupos o personas, además, se esfuerzan en visibilizar, denunciar y combatir la trata. Estas personas, estas asociaciones conocen de cerca la trata de mujeres, las condiciones en las que estas mujeres son traídas a España o a Europa, las violaciones de sus más básicos derechos humanos que sufren cada día, y se enfrentan a la policía que las persigue, a los políticos que no hacen nada, a los proxenetas, delincuentes, violadores y torturadores de estas mujeres, sabiendo que aquí, de lo que se trata es de una cuestión de desigualdad estructural de género, de pobreza femenina, de injusticia económica global. Defienden a estas mujeres y sus derechos, y están convencidos de que regular una institución destinada a reasegurar el patriarcado no haría sino legitimar éste y, además, no redundaría en ningún beneficio para las propias mujeres.
La imagen del abolicionismo como un sector del feminismo moralmente conservador, que pretende criminalizar a las prostitutas, que no habla con ellas ni las respeta, es una imagen interesadamente sesgada y que no es cierta. Es cierto que existe este abolicionismo que no ha cambiado su discurso en décadas y hace un flaco favor a su causa cuando se empeña en seguir centrando el debate en la cuestión del consentimiento, si es o no un trabajo o si la prostitución es siempre violencia. Esas no son las cuestiones fundamentales, a mi entender. Pero lo cierto es que ni las asociaciones que trabajan con prostitutas, ni muchas investigadoras o teóricas, siguen ya por ese camino. Cualquier crítica a la prostitución tiene que trascender los motivos personales de estas mujeres para centrarse en la institución prostitucional, pasa por historizarla y por señalar qué papel juega hoy en el patriarcado y el capitalismo contemporáneo, a qué intereses sirve.
Cualquiera que haya hablado con prostitutas sabe que la prostitución puede ser elegida entre otras opciones; que dicha elección no siempre es producto de la violencia ni se mantiene con violencia, y que algunas personas que se dedican a dicha actividad la consideran su trabajo. Estas mujeres merecen respeto y el pleno disfrute de sus derechos. Y dicho esto, ahora debemos pensar en la prostitución como institución política. Para ello hay que politizar la sexualidad, la construcción del deseo, la subjetividad sexual, las prácticas sexuales hegemónicas, la sexualidad binaria y jerarquizada, la construcción ideológica de lo que se conoce como necesidades sexuales masculinas… ; vamos a debatir acerca de su función como institución encargada de disciplinar el deseo y los cuerpos masculinos, vamos a estudiar las consecuencias que tiene en la idea de la igualdad, vamos a problematizar incluso la definición de “libertad” que estamos usando (porque estamos usando una definición completamente liberal de la misma); vamos a discutir qué función juega la institución prostitucional en el mantenimiento del orden de género; qué papel juega en la ideología patriarcal. Vamos a historizar la prostitución y así sabremos que en contra de lo que se suele decir, la prostitución ha estado regulada casi siempre; que los sectores más conservadores no sólo no la han criticado, sino que la han apoyado, mantenido y promocionado; que la prostitución es una institución fuertemente cohesionadora del orden social establecido y como tal ha sido siempre utilizada por el poder, que jamás ha sido una institución cuestionadora de este orden, como pretenden hacernos creer. Sabiendo esto vamos a debatir las consecuencias para las mujeres (para las prostitutas y para las no prostitutas) de la regulación, vamos a estudiar las consecuencias que ha tenido históricamente estas regulaciones, vamos a estudiar sin prejuicios las diferentes regulaciones que ya existen y también vamos a plantear alternativas a la legitimación de una institución creada por el patriarcado para contribuir a la dominación de las mujeres. Y vamos a debatir también cómo mejorar las vidas de estas mujeres, cómo defender sus derechos, como luchar contra el estigma.
La prostitución es una institución fundamental en el orden de género y, como tal, afecta a todas las mujeres por lo que como feministas es una cuestión que nos importa y nos tiene que importar. Pero el debate, sea cual sea, tiene que hacerse con ellas, por supuesto, con las mujeres que se dedican o que se han dedicado a esta actividad. El regulacionismo nos acusa de no escuchar a las prostitutas, lo cual tampoco es verdad, como he tenido ocasión de comprobar en este año. Aunque es cierto que cada sector del debate tiende a ignorar las voces de aquellas prostitutas que no les dan la razón, lo cierto es que es una gran parte del sector abolicionista ha ido variando y matizando su postura inicial desde la defensa de la criminalización de la actividad hasta las posturas actuales de no intervención legal en la propia transacción económica (aunque sí en la cultura de la prostitución); este cambio de postura se ha producido debido en gran medida al trabajo con prostitutas que no quieren abandonar su actividad. El regulacionismo no quiere escuchar a ninguna prostituta que no diga lo que quieren escuchar y desprecia así muchas experiencias de sufrimiento. ¿Pueden hablar las sometidas?; preguntan, ¿las subalternas? Pues al parecer sólo si éstas dicen lo que las regulacionistas quieren oír porque si son mujeres que manifiestan haber sido raptadas, violadas, torturadas, golpeadas y obligadas a prostituirse contra su voluntad, entonces el regulacionismo suele manifestar cierto desdén hacia estos testimonios; hace lo posible por minimizarlos. Cuando las abolicionistas abandonaron la cuestión del consentimiento y comenzaron a centrarse en la trata, entonces el regulacionismo comenzó a denominar a los nuevos argumentos “el enfoque trafiquista” y se embarcó en un proceso en el que es bastante perceptible la banalización y minusvaloración de aquella. Fue muy importante para mí conocer a activistas prostitutas fuertemente contrarias a cualquier regulación con argumentos ofrecidos desde su experiencia y que tampoco escucha el regulacionismo. Así que finalmente. ¿Hay que dar la voz a las prostitutas? Obviamente sí, pero a todas.
Deberíamos debatir también sobre el papel que juega la mega industria de la prostitución en el capitalismo global; sobre qué significa que la mercantilización de todo haya llegado plenamente al cuerpo: no sólo sexo, sino también semen, sangre, órganos, úteros… ¿Podemos hablar sobre eso o todo en esta mercantilización es, sin más discusión, un magnífico avance de la libertad y de los derechos humanos? ¿Hay que aceptar que todo es susceptible de ser convertido en mercancía sin poner ningún límite? ¿Por qué es un avance que el cuerpo sea mercancía? Se nos dice, al más puro estilo liberal, que las mujeres deben poder beneficiarse de la consideración de sus cuerpos como un bien en el mercado de trabajo. No sólo estamos de acuerdo en que es algo que las mujeres pueden vender, sino que el problema es que, muy a menudo, es lo único que pueden vender y, a menudo también, lo que se ven obligadas a vender. No entiendo cómo puede cuestionar el orden social lo que ha sido creado por este mismo orden para asegurarse y afirmarse y no veo que sea progresista defender como un derecho lo que, en realidad, es una obligación patriarcal ya que ha sido el patriarcado el que ha condenado históricamente a las mujeres a no disponer más que de su propio cuerpo para venderlo en el mercado de trabajo o bien para enajenarlo en el matrimonio, únicas manera de supervivencia para las mujeres hasta prácticamente el XIX.
 En las últimas décadas la prostitución ha cambiado de comercio particular a industria global. Mi convicción es que hoy es una institución muy distinta a la que era hace 50, 100 o 500 años porque es una institución con un gran poder de adaptación. Creo que hoy se configura como un ámbito de resistencia patriarcal a los avances del feminismo. La prostitución es necesaria cuando hoy el feminismo está cercando ciertos aspectos, al menos los más evidentes, de la masculinidad tradicional y patriarcal, y a ésta sólo le queda este espacio como refugio en el que poder desarrollar su irrenunciable performance de las relaciones de género jerarquizadas; en el que poder reforzar una masculinidad que ya no es fácil encarnar en otros ámbitos sociales, familiares o políticos. Por eso, para el patriarcado, la prostitución es hoy más necesaria que nunca y por eso no es posible pensar/hablar/debatir sobre ella sin plantearse a quién sirve, para qué es funcional, para qué se creó, quién está interesado en mantenerla, que desafía realmente y qué mantiene, cómo se construye, etc. Y esto no desdice ni contradice el derecho de cada una a hacer lo que quiera, a intentar huir de la pobreza como pueda, a ganarse la vida como quiera o pueda. La crítica a las instituciones sociales o políticas no es incompatible con respetar la libertad personal; el trabajo para el cambio social no pasa por reprimir, ni vulnerabilizar a personas vulnerables. De todo eso es de lo que yo quería hablar. Y eso es lo que quería hacer con mi libro y lo que he podido hacer sólo en parte.
 Fuente: http://www.feminicidio.net/noticias-de-asesinatos-de-mujeres-en-espana-y-america-latina/editorial-actualidad-opinion/4311-la