viernes, 3 de diciembre de 2010

MANIFIESTO del Grupo de Indagación, Análisis y Trabajo sobre Discapacidad con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad




SI NO ERES DUEÑ@ DE TU CUERPO O TU MENTE,
¿TIENES QUE RENUNCIAR A SER TU MISM@?

Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad desde este grupo de trabajo lanzamos nuestros gritos de atención a la ciudadanía, en general, y a quiénes tienen algún tipo de poder político o económico y/o responsabilidades de gobierno. En concreto, queremos que se den cuenta de que no son suficientes las palabras que declaran buenas intenciones ni los proyectos de ley que prometen vivir en Jauja y que luego acaban siendo leyes incumplidas por no desarrollarse, frecuentemente, por falta de presupuesto; y aquellas que, muchas veces también, quedan en agua de borrajas porque el colectivo afectado no tenemos la fuerza de presión suficiente para que nuestras reivindicaciones se tengan en cuenta.
Este año, en el Grupo de Indagación, Análisis y Trabajo (GIAT) sobre discapacidad de la Fundación Isonomía, nos hemos dedicado a investigar qué cuestiones dificultan el desarrollo de la vida autónoma de las personas afectadas por una discapacidad, y por eso hemos decidido centrar nuestro Manifiesto en este tema.
El tan traído y tan llevado «Libro blanco sobre atención a las personas en situación de dependencia» y la ley sobre la misma cuestión que posteriormente se aprobará, tienen el propósito de averiguar cuáles son las necesidades de las personas que dependemos de otras para realizar las actividades de la vida diaria y, a partir de este análisis, poner las soluciones adecuadas en cuanto a recursos y servicios, con el objetivo de que podamos desarrollar nuestra autonomía personal.
A las personas afectadas por una discapacidad que dependemos de otras para movernos y llevar a cabo nuestras actividades con demasiada frecuencia se nos confina en residencias inadecuadas por falta de medios (recursos humanos y materiales) -más bien “aparcamientos”-, somos quiénes sufrimos mayor discriminación a todos los niveles y se nos complica mucho el control sobre nuestras propias vidas. Desde estas perspectivas

Manifestamos que:
1. Las vidas de todas las personas tienen el mismo valor y por lo tanto las discapacidades de cada ser humano no tienen porqué significar diferencias ni establecer categorías, sino que deben entenderse como una de tantas de las manifestaciones de la diversidad humana.
2. Cada persona debe poder decidir sobre los asuntos que afectan a su vida. Para esto es necesario que toda la humanidad goce de las mismas oportunidades y alternativas, así como la potestad de ejercer todos los derechos humanos y civiles, responsabilizándose de su propia vida y acciones al mismo tiempo que asume los riesgos que esto conlleva.
3. Para las personas afectadas por una discapacidad severa resultan primordiales los servicios de asistencia personal para poder llevar a efecto una vida autónoma, que, consiste, no en vivir sin la ayuda de otra persona sino en poder decidir sobre nuestras vidas precisamente gracias a las ayudas adecuadas, tanto técnicas como humanas.
4. Desde quiénes ejercen los poderes políticos, quiénes tienen en sus manos los hilos del tejido socioeconómico (incluyendo evidentemente a los medios de comunicación), hasta la ciudadanía de a pie, todas y todos, aquello que podríamos llamar la Sociedad (con mayúscula), son responsables de que las ciudadanas y los ciudadanos que tenemos cualquier tipo de discapacidad no vivamos en igualdad de condiciones.
Por lo tanto nos rebelamos contra:
1. El incumplimiento sistemático de leyes y normas promulgadas para garantizar nuestros derechos.
2. La sumisión ante el concepto que una gran parte de la Sociedad tiene sobre aquello que es lo mejor para quiénes estamos afectad@s por alguna clase de discapacidad que nos impide valernos por nosotr@s mism@s y que aseguran que lo más conveniente es que otras personas dirijan nuestra vida cotidiana y decidan nuestro futuro.
3. El carácter potestativo y graciable de las ayudas y servicios que necesitamos, como si se nos hiciera un favor otorgándonos aquello que nos corresponde por derecho.
4. La impunidad con la que se libran y el despotismo con el que actúan quiénes no respetan los aparcamientos reservados o aparcan impidiéndonos el paso por las rampas adaptadas, y la escasa sensibilidad y el comportamiento incívico de quiénes nos niegan la accesibilidad a los medios de transporte públicos, al entorno en general, e incluso nos complican el acceso a los edificios en que residimos.
5. Las deficiencias a la hora de implementar de manera efectiva la legislación existente y que impide que podamos acceder al sistema educativo en igualdad de oportunidades.
6. La marginación y la violencia de género que padecen las mujeres afectadas por una discapacidad; una situación que sufren por partida doble, por ser mujeres y por presentar una discapacidad.
7. La violencia doméstica silenciosa de la que son víctimas millones de personas afectadas por algún tipo de discapacidad.
Y hacemos las siguientes reivindicaciones:
1. Hacer oír nuestras voces en todos los foros donde se debatan temas que incidan sobre nuestras vidas, porque la opinión más importante es la nuestra, la de las personas afectadas. Y en los casos de las personas con deficiencias cognitivas o con enfermedad mental, en los que son otras personas quiénes toman decisiones en su nombre y velan por sus intereses, se procurará que realmente se tenga en cuenta, como mínimo, sus preferencias y gustos personales en la cotidianidad.
2. Participar activamente, mediante nuestros representantes, en la gestión de los recursos y servicios destinados a atender nuestras necesidades, ya sean públicos o privados, para influir en las líneas de actuación de los mismos y controlar su buen funcionamiento.
3. Disponer de las condiciones necesarias para que podamos desarrollar una vida autónoma, cada cual desde sus propias circunstancias vitales, teniendo asegurado el soporte de la asistencia personal que se necesite y contando con el acceso a las ayudas técnicas, adaptaciones, etc., que sean necesarias.
4. Acceder a la educación en igualdad de oportunidades y, siempre que sea factible, en los mismos centros educativos a los que asiste el resto del alumnado, con los apoyos técnicos y humanos que resulten imprescindibles en cada caso.
5. Desarrollar trabajos adaptados a nuestras capacidades físicas e intelectuales cobrando las retribuciones correspondientes a nuestro esfuerzo y dedicación.
6. Percibir pensiones dignas, y siempre a nuestro nombre, que nos permitan vivir como personas libres y autosuficientes, y que sean compatibles con trabajos retribuidos.
7. La construcción de más viviendas accesibles y adaptadas a la idiosincrasia de las necesidades específicas que crean los diversos tipos de discapacidades y, sobre todo, que estas viviendas también sean asequibles económicamente.
8. Recibir la educación sexual adecuada con el fin de gozar del derecho a expresar nuestra sexualidad sin censuras político-religiosas y sin prohibiciones caprichosas de quiénes creen que convirtiéndonos en seres asexuados se evitan problemas.
9. Que desaparezcan los viejos convencionalismos y perjuicios a la hora de poder formar una familia.
SÓLO QUEREMOS
FORMAR PARTE ACTIVA DE NUESTRA SOCIEDAD,
ASUMIENDO NUESTRAS RESPONSABILIDADES
Y DESARROLLANDO NUESTRAS APTITUDES.


jueves, 2 de diciembre de 2010

Apuntes sobre misoginia


Andrea Franulic Depix / Movimiento Rebelde del Afuera 

El negro Manuel Antonio hoy cree que es mayordomo, pero todo ha sido un sueño. Y cuando se pone el traje que le regaló el patrón, sueña que ya no es de esclavo... (Nicomedes Santa Cruz) Este escrito parte de mi experiencia y habita las palabras políticas de Margarita Pisano(1), con las cuales me comprometo plenamente. Se basa en lo que hablé en la IIIª Escuela Feminista (2001) organizada, entonces, por el Movimiento de Mujeres Feministas Autónomas; hoy, Movimiento Rebelde del Afuera.

Allí hablé de la misoginia, pues creo es fundamental que nosotras la entendamos, puesto que cruza todos los espacios de nuestras vidas: el íntimo, privado y público, impidiéndonos vivir bien... impidiéndome vivir bien. Misoginia es el odio y el miedo profundos a las mujeres; la palabra viene del griego misogynes que quiere decir “yo odio a las mujeres”. Es el motor de la feminidad(2), que la hace girar sobre sí misma, generando amor-admiración hacia los hombres y su sistema, y desprecio-invisibilización hacia las mujeres. En conceptos literarios, su leitmotiv.

Desde hace siglos habitamos una cultura misógina: pensada, creada, organizada y ejercida por los varones. Debido a quizá qué terror masculino ancestral, hacia un cuerpo que sangraba cada ciclo y tenía la capacidad de parir. No me referiré al origen de esta cultura patriarcal y misógina, pero sí quiero acotar que comparto la hipótesis de la existencia previa de civilizaciones más humanas y vitales presididas por consejos de mujeres.
Hoy en día, las mujeres continuamos manifestando nuestra esclavitud hacia los varones y su sistema, al reproducir relaciones misóginas entre nosotras. Trampas de la masculinidad, que desfiguran a los verdaderos responsables y nos transforman en sus cómplices, sino en culpables.

Para sortear estas trampas, conocerlas y sanarnos de ellas, quiero iniciar el análisis y una posible deconstrucción de la misoginia entre mujeres. Y porque también pienso que -desde nosotras- es posible inventar una civilización más humana y relaciones más dignas y felices, si logramos relacionarnos sin misoginia, es decir, si logramos salirnos de la feminidad y, por lo tanto, de la masculinidad; en otras palabras, si dejamos de servir material, emocional e ideológicamente al sistema. ¿Cómo se hace? En primer lugar, un poco de harina cernida y unas dos cucharaditas de azúcar flor. En segundo lugar, entender que no hay fórmulas ni recetas dadas; sí, una experiencia entre mujeres que se conoce, comprende, analiza, interpreta, estudia, comparte, conversa, converge, diverge, emociona, proyecta, identifica, reconoce y así, así, así. Y no me refiero a una experiencia de complicidades “femeninas”, sino a experiencias-conocimientos-sabidurías de mujeres que se han atrevido a pensar desde Afuera del sistema.

Esta experiencia es la que a mí me ha servido para ir descolonizando mi mirada y poder ver todo aquello que a las mujeres nos han negado y robado, lo que nos mantiene atrapadas; ver, por ejemplo, que mi cuerpo de mujer, arrumbado en el silencio, estaba traspasado de miradas ajenas, que le habían dicho cómo moverse, cómo vestirse, cómo sentir, cómo hablar y cómo callar; cómo seducir y cómo pensar. Qué creer y valorar; con quién y cómo erotizarse; a qué temer, cómo amar... Un cuerpo que, en definitiva, debía vivir en función-proyección de otros-espejos, y no de una misma. ¿Por qué, entonces, habría de quererme?
Esta vida prestada ha marcado tanto a las mujeres que casi carecen (carecemos) de amor propio. El amor propio tiene que ver con la voluntad de pensar un proyecto de vida y de humanidad propio; tiene que ver con ser persona. Es una ética distinta, no prefijada por las leyes de Zeus. Y si una no se ama a sí misma DE VERDAD, más acá del ego (que, a veces, ejerce de armadura de inseguridades, miedos y complejos), es muy fácil despreciar –o proteger, que es la otra cara del desprecio- a las otras. La misoginia se aprende y te la enseña otra mujer.

El sistema patriarcal masculinista es tan eficiente que domina por medio de sus esclavos; esta eficiencia le ha costado mucha sangre, por cierto. Sus esclavos más efectivos han sido y son las mujeres, quienes transmiten el mandato de sumisión/admiración a los varones y su modelo de sociedad. La madre, junto a sus palabras y silencios, valora la obediencia que se espera de nosotras. El silencio es un lugar históricamente femenino y muy violento; nos educan por medio y dentro de él. Es el arma del oprimido, una cola de alacrán que envenena el alma: porque si no me expreso, mi cuerpo se enferma y muere contenido.
Las madres son las primeras mujeres con quienes nos relacionamos en la vida y nos traicionan, al exigirnos –a veces muy ambiguamente, pues también lanzan dardos de rebeldías- que padezcamos las mismas miserias que ellas han padecido. Esta traición fundamental contribuye a la enseñanza de no amar a las mujeres y continúa CON MUCHA FUERZA E INSISTENCIA en las palabras de la profesora y de la tía; luego, en las de las amigas y, muy pronto, en las de una misma.

Las relaciones misóginas entre mujeres pueden tomar varias formas, explícitas o no, desde la envidia y competencia encubiertas o manifiestas, hasta el amor más febril o protector. Esta descalificación puede tomar, incluso, el disfraz de la broma; da lo mismo. Cualquiera de estas expresiones es funcional al sistema y justifica la misoginia más allá de los argumentos.

La envidia entre mujeres ha sido representada en los mitos patriarcales y en los cuentos de hadas que de ellos derivan; de esta manera, las proyecciones femeninas de los varones se han cristalizado en el ámbito de lo sagrado y lo intocable, refrendando los modelos que han ido construyendo en la realidad. La envidia entre mujeres gira, generalmente, en torno al reconocimiento sexual o intelectual de un varón (o una mujer) que elige. La elegida entre todas es una excepción entre las esclavas... la más obediente. Como dice Adrienne Rich: “...la obediente hija del padre que hay en nosotras es solamente una yegua de tiro.”(3) Esta envidia alcanza para desconocer las ideas rebeldes de aquéllas que no les interesa ser “las elegidas”.

Por otro lado, las protecciones ayudistas(4) entre mujeres dejan intacto el sistema de dominación al que nos vemos sujetas. Una mujer que protege a otra mujer extiende la creencia en su propia debilidad hacia las demás, es decir, se protege a sí misma, y en este nicho de inseguridades y sufrimientos, nada cambia; más bien, entrega poder y, en el fondo, admira a quienes controlan a través del miedo. Este sistema legitima las relaciones protectoras-traidoras entre mujeres, porque en ellas, las mujeres no se reconocen como iguales-pensantes, sino como madres, cuya única función es amar sin amor propio.
Lo que no es funcional y aterra a los sistemas de poderes masculinos es que las mujeres PENSEMOS JUNTAS, fuera de sus lógicas y condicionamientos. Para nosotras y no para ellos. Para analizar y deconstruir el sistema existente. ¿Estamos dispuestas a creer en nuestras capacidades humanas y a legitimar nuestras ideas rebeldes,aquéllas que no apelan al sentido común instalado? ¿Estamos dispuestas a romper las cadenas de este “cuento de hadas”?. Porque si esto no sucede, seguiremos repitiendo las relaciones culturales de dominio/sumisión que roen nuestras dignidades, parchándolas con falsas protecciones, engañándonos y sembrando la desconfianza entre nosotras.

Texto presentado en Santiago de Chile, año 2003
(1) Arquitecta, pensadora y crítica de la cultura vigente. Fundadora de La Morada y La Radio Tierra. Además, del Movimiento Feminista Autónomo y el Movimiento Rebelde del Afuera. Ha publicado tres libros y diversos artículos y ensayos. (Volver al texto)
(2)Entiendo feminidad como una construcción cultural pensada desde la masculinidad y contenida en ésta. Ver El triunfo de la masculinidad, Margarita Pisano, 2000, Ed. Surada, Santiago de Chile.(Volver al texto)
(3)Sobre mentiras, secretos y silencios(Volver al texto)
(4)“Una de las maneras más comunes (y también más aceptadas) de no respetar a una persona –la experiencia de una persona- es correr en su ayuda cuando se siente “mal” o incómoda” en el Darse cuenta de John O. Stevens

 Fuente:  http://www.insurrectasypunto.org/

DIGNIDAD Y CORAJE El sentido de nuestras vidas








Ileana Alamilla
Nosotras estamos aquí, sin embargo nos miran pero no nos ven, luchamos, trabajamos afanosamente, proponemos, aportamos, incidimos, construimos y somos parte indispensable en ésta y en cualquier sociedad. Lo que hacemos usualmente queda en el anonimato, a la sombra de lo que hacen otros, lo que decimos repercute si lo repite un hombre, nuestro trabajo no se valora, aunque sea de superior calidad.

Somos constructoras de futuro, tejedoras sociales y las protagonistas  resilientes de siempre. En la cotidianidad, por diversidad de causas, se presentan todas las formas de violencia hacia nosotras: irrespeto, gritos, golpes; pero también falta de equidad en el pago de salarios y en promoción de cargos, mortalidad materna elevada, abusos, desigualdad, inequidad, violaciones sexuales y, la forma extrema, femicidio, tan vigente en la cotidianidad mediática. Las demás expresiones de estos hechos tipificados como delitos en la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer, están casi naturalizadas en nuestra sociedad.

“Es tu cruz”, le dice la madre a la hija, heredando patrones vergonzosos de relación de  pareja.
  “Servíle la comida a tu hermano y lavás los trastos”, “algo le hizo y por eso le pegó”,”seguramente andaba vestida indecente y lo provocó, y por eso la violó”.
Las anteriores son expresiones para justificar hechos violentos que provocan la reproducción de esa cultura que es necesario modificar.

Las mujeres guatemaltecas estamos en constante actividad reivindicativa, unas en demanda de condiciones idóneas de salud sexual y reproductiva, para reducir los altísimos niveles de mortalidad materna, para que se atienda el problema de las niñas y adolescentes convertidas prematuramente en madres, o los riesgos tremendos de abortos inseguros.  Otras, luchan por sus legítimas aspiraciones de participación política. Unas más están defendiendo su cultura, idiomas y cosmovisiones, o su derecho a un trabajo digno. También hay quienes demandan acceso a la propiedad y a la tierra; y unas más quieren verdadera libertad de expresión y de información.

Hay una lucha de las mujeres que recién se ha iniciado en nuestro país, en donde el conflicto armado provocó una cauda millonaria de sufrimiento; ellas han quebrando los muros del silencio de manera heroica, han hablado de los crímenes sexuales cometidos en su contra como una estrategia de guerra contrainsurgente impulsada por los gobiernos militares.
Fueron humilladas, mancilladas en su dignidad, destruyeron a sus familias, ultrajaron sus cuerpos, sus sentimientos y su espíritu. Ellas decidieron sacar la culpa impuesta a sus vidas y conciencias. Injustamente sintieron vergüenza de lo que hicieron los victimarios y perpetradores de esos crímenes aún no investigados ni castigados.  Las sobrevivientes exigen ser escuchadas, reconocidas y respetadas, quieren ser y vivir sin ser señaladas ni estigmatizadas. Esa dignificación, dicen, pasa por reconocerse y ser reconocidas como sobrevivientes de crímenes sexuales.

La violación sexual a mujeres en la guerra es una práctica común, producto de las relaciones de poder; fue, en su tiempo, una política de colonización, la han impuesto como forma de marcar territorios, demostrar fuerza y propiedad sobre las mujeres. Irónicamente, esta práctica no es abordada, no se condena y no se reconoce. Una condición indispensable para reparar el daño es el juicio y castigo a los responsables, es decir, pasa por el acceso a la justicia.
Las mujeres no queremos ser vistas como víctimas, sino como seres humanos con igualdad de derechos, hemos luchado toda la vida por este propósito. Demandamos del Estado en primera instancia que cumpla la legislación nacional e internacional que nos rige y  honre las razones para las cuales existe. La sociedad entera tiene también que dar su aporte para cambiar mentalidades y actitudes. Todo esto contribuirá a deconstruir los estereotipos y los símbolos, a transformar las relaciones desiguales entre ambos sexos y, sobre todo, a construir un nuevo pacto social sobre bases que busquen la equidad y la justicia social
Pero el problema de violencia hacia la mujer no es patrimonio nacional, se presenta en todos los países, por lo que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha hecho importantes aportes a la causa de las mujeres.

La resolución 1325 del año 2000 sobre la mujer, la paz y la seguridad, fue la primera que abordó los efectos de los conflictos armados sobre las mujeres, así como lo que les ocurre durante y después. Instó a las partes en conflicto a adoptar medidas especiales para proteger a las mujeres y a las niñas contra la violencia por motivos de género, en particular la violación sexual y otras formas de abuso sexuales. Una resolución posterior abordó exclusivamente la violencia sexual en los conflictos armados. Reconoció que esa violencia es una cuestión de seguridad y señaló que cuando se utiliza como táctica de guerra contra poblaciones civiles, esto puede constituir un impedimento para el restablecimiento de la paz y la seguridad internacionales.
La resolución 1888, del 2009, complementó la anteriormente citada y destacó la importancia de abordar las cuestiones de violencia sexual desde el comienzo de los procesos de paz y de someter a los responsables a la justicia.
La violación ha sido incluida explícitamente como crimen de lesa humanidad en los estatutos de los tribunales especiales establecidos por el Consejo de Seguridad de la ONU, para conocer algunos casos.

El Informe de Estado de Población Mundial 2010 reconoció que las mujeres son víctimas de violencia sexual  y son utilizadas como arma de guerra.
Una vida sin violencia, con equidad y respeto no es una cantaleta de las mujeres, ni es una necedad; es un derecho que debe ser reconocido y aceptado para que nuestra sociedad tenga verdaderamente un rostro humano y que cree condiciones para  una redefinición de roles en donde haya oportunidad para todas y todos de decidir y participar y de redefinir el camino del desarrollo.

Es deseable que el tratamiento de nuestras agendas en espacios públicos, que la inclusión de nuestras demandas, que la atención a nuestros requerimientos, no sean efímeros, ni recordados en conmemoraciones o usados en discursos demagógicos, esto es  cuestión de conciencia, dignidad y justicia.
Las mujeres queremos vivir en paz, con dignidad y derechos. Nuestras ancestras han dedicado su vida a estas conquistas. Seguimos sus extraordinarios ejemplos y honramos su vida y memoria.


Fuente : Revista Diálogos de  FLACSO

miércoles, 1 de diciembre de 2010

SIDA: Actos en todo el Mundo para Promover Lucha y Prevención...

(ANSA) -  
El Día Mundial de la lucha contra el Sida, que este año celebra su 23 aniversario, se inició hoy en todo el mundo con un centenar de eventos, actos, conferencias y actividades para informar, alertar y generar conciencia sobre la pandemia.
El lema de este año es "Acceso Universal a los Derechos Humanos", ya que según los organizadores el HIV/Sida sigue siendo un desafío para los habitantes de países con bajos recursos.
La edición 2010 del Día Mundial del Sida incluirá eventos en los seis continentes y en numerosas ciudades de cada región, desde conciertos al aire libre y charlas hasta carreras y espectáculos para promover mejores tratamientos para las personas infectadas.
La campaña "Luz por Derechos", iniciada en 2009 por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, se sumó recientemente a los actos globales.
Esta iniciativa busca resaltar la batalla que enfrentan los pacientes con HIV oscureciendo y luego iluminando monumentos y edificios públicos, o realizando vigilias con velas en sitios populares.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 7.397 personas contraen diariamente el virus del Sida en el mundo.
 
 Fuente : Genero Con Clase

GUATEMALA: LA FEMINIZACIÓN DEL VIH-SIDA: DUELE Y MUCHO

 
 
Por Alba Trejo

Confesar al esposo que se padece de VIH-sida podría condenar a cualquier guatemalteca a una vida de torturas físicas y psicológicas. Todo empeora si la mujer reclama a su cónyuge haber sido el responsable de contagiarla con la enfermedad, porque entonces ella es amenazada de muerte.

Así describe un grupo de seropositivas lo que tuvieron que vivir desde que descubrieron que sus maridos las habían infectado con el virus del sida. Por eso, cansadas de ser víctimas de la violencia, se agruparon para enfrentar ese lado oscuro que una mujer, sea esposa, madre o abuela, vive cuando el VIH-sida entra en su hogar.

La red de mujeres esposas seropositivas, la única en Guatemala, por primera vez se atrevió a desafiar .el sistema patriarcal. Imperante en este país centroamericano. Sus integrantes contaron sus testimonios que, además, quedaron impresos en un estudio denominado "VIH-Sida y violencia contra las mujeres", realizado por la Red Contra la Violencia hacia la Mujer.

Las entrevistadas señalaron que, en algunos casos, la enfermedad les llegó tras ser violadas por sus esposos infectados, y otras más porque tuvieron relaciones con sus cónyuges sin usar un condón.

Ellas, que son parte de los siete millones de mujeres que conforman esta población de 13,4 millones de habitantes, provienen de hogares pobres .donde la educación no supera el segundo grado de primaria, los hogares se suelen conformar por cinco o seis hijos y se sobrevive con un dólar diario para comer, vestir, transportarse y darle educación a los pequeños.

Sus edades oscilan entre los 26 y 35 años de edad: un período de vida en el que la guatemalteca tiene una familia formalmente establecida ya que la mayoría de ellas inicia la vida marital a los 20 años.

En algunos casos, indicaron que sus esposos recién habían fallecido víctimas del flagelo que ha socavado la vida de, al menos, seis mil guatemaltecos, mientras que persiste en el cuerpo de 78.000 habitantes más.

Arturo Echeverría, director de la no gubernamental organización Action Aid, entidad que financia proyectos en pro de la mujer y la niñez, señala que si para cada siete de 10 mujeres que sufren de violencia intrafamiliar en Guatemala es difícil la vida, para las que padecen de VIH- sida lo es doblemente.

Las mujeres que revelan ser seropositivas en este país vulneran su integridad y aumenta el riesgo de sufrir otras formas de violencia o abandono, señala Alma de Guerra, experta en género quien participó en las entrevistas realizadas a las seropositivas.

Por ejemplo, un buen número de las entrevistadas iniciaron su búsqueda de apoyo hasta que los esposos o convivientes murieron o cuando las diagnosticaron con VIH-sida y los niveles de agresión aumentaron.

Las razones de silencio pudieron ser más, agrega Govanna Lemus, integrante de la no gubernamental Red de violencia contra la mujer, ya que la mayoría de las interrogadas expresaron haber sufrido agresiones desde muy pequeñas.

En el país, la niñez sufre de maltrato desde que está en la cuna. De acuerdo a la Comisión Nacional Contra el Maltrato Infantil, siete de cada 10 niñas y niños son maltratados física y verbalmente. A eso se agrega que el año pasado 5.200 casos de menores fueron reportados como víctimas de golpes y abusos sexuales.

En Guatemala no existe una ley que condene severamente a los abusadores, pero en el Congreso de la República se encuentra desde el 2005 una propuesta de ley de las organizaciones que velan por los derechos de la niñez, la cual propone tipificar los delitos de violación sexual, y cambiar las penas contra los violadores.

De acuerdo con la Red de Mujeres contra la Violencia hacia la Mujer, las guatemaltecas no tienen el poder de negociar relaciones sexuales protegidas con su pareja, tanto en el uso del condón como en las condiciones bajo las cuales se tienen relaciones sexuales, porque inmediatamente son agredidas.

Fuente: SEMlac y 
http://www.mujeres.co.cu/

Violencia hacia mujeres, provocó la feminización del VIH/Sida


Por Miriam González


Representantes gubernamentales y de las organizaciones de la sociedad civil reconocieron que la violencia contra las mujeres y las niñas son la causa y consecuencia de la feminización del virus del VIH/Sida, durante su participación en la XVIII Conferencia Internacional sobre VIH (AIDS 2010), que se lleva a cabo en Viena del 18 al 23 de julio.

Señalaron que esta violencia, producto de la desigualdad entre mujeres y hombres, representa una violación a sus Derechos Humanos (DH) y es responsabilidad de los Estados prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas, tal y como lo establecen los tratados internacionales en la materia.

“Los Estados no deben usar la cultura, la religión o la tradición  como una excusa para permitir que la violación de DH de mujeres y niñas siga siendo una constante en sus países”, señaló Everjoice Win representante de la organización Head of Women’s Rights at ActionAid International de Zimbabwe.

Si bien las mujeres que han sido violadas, o forzadas a tener relaciones sexuales sin protección, incluso con su pareja,  son víctimas de violencia de género, y ésta se incrementa por la estigmatización social, si viven con VIH/Sida, agregó Win.

La también feminista y activista por los DH de las mujeres llamó a las y los presentes a reconocer y priorizar la  violencia contra las mujeres y las niñas y su relación con el VIH/Sida dentro del Consenso de Viena, que surgirá al término de AIDS 2010.

Urgió a los donantes a centrar su atención en la relación entre VIH/Sida y violencia de género. Además de exigir la creación de leyes contra la violencia de género que tengan en cuenta la feminización de la pandemia por el VIH.

“La desigualdad de género pone a las mujeres en mayor riesgo al VIH/Sida y significa también que no se están suministrando recursos suficientes para implementar ni siquiera las intervenciones más simples y más efectivas” agregó la doctora Brigitte Schmied, presidente de la sociedad Austriaca de SIDA.

En este contexto, delegados, oradores y organizadores de AIDS 2010 exigieron que se termine con la negligencia pasiva y la negación activa que obstaculizan el acceso a los servicios de salud e información, para mujeres y niñas, sobre el VIH/Sida.

“Negarle a una mujer las herramientas y la información que necesita para protegerse y cuidar su salud y la de sus hijas e hijos del VIH/Sida, es negar el valor de sus vidas” agregó la también Co-Presidente Local de AIDS 2010, Brigitte Schmied.

Otro tema transversal, durante los trabajos de la AIDS 2010, fue el acceso de las mujeres embarazadas, en los países en vías de desarrollo, a la atención médica para prevenir la transmisión perinatal. Menos de la mitad de las mujeres embarazadas tiene acceso a esta atención.

Al respecto la doctora Elaine Abrams del Centro Internacional de Programas de Tratamiento y Cuidado del SIDA de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, hizo un llamado a una nueva era en la prevención de la transmisión del VIH/Sida de madres a hijas e hijos.

Si bien se han evitado entre 60 mil y 70 mil contagios perinatales y que algunos países han demostrado éxitos notables en este campo, todavía adquieren el VIH mil 200 niñas y niños por día.

“Es necesario realizar un cambio hacia una prevención integral de la transmisión que tenga en cuenta las necesidades a largo plazo de las mujeres, las niñas y los niños, para lograr alcanzar una transmisión perinatal inferior al 5 por ciento para 2015, tal y como lo establece el Objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) referente al combate del VIH/Sida” ahondó la profesora en pediatría y epidemiología de la Universidad de Columbia.

Los avances necesarios para alcanzar este objetivo, dijo, incluyen la rápida expansión geográfica de los servicios de prevención y de tratamiento, el aumento de la concientización sobre los derechos humanos y las estrategias innovadoras para prevenir las nuevas infecciones en las mujeres jóvenes y las niñas.

La falta de acceso universal de los antirretrovirales, principalmente entre las poblaciones en riesgo como mujeres y niñas, y la demora en la expansión de los tratamientos, simples y económicos para prevenir la transmisión del VIH/Sida, reflejan las constantes violaciones a DH que amenazan el combate a esta enfermedad.

Bajo el tema “Derechos aquí, Ahora Mismo”, el llamado es a favor del aumento de la protección de los DH como principio fundamental de la respuesta global frente al VIH/Sida.

http://www.cimacnoticias.com

Avanza feminización del SIDA en Guatemala

CERIGUA

 La proporción global de mujeres que viven con VIH aumenta progresivamente en Guatemala a causa de la violencia sexual, la infidelidad, la falta de uso de métodos de protección y los abusos, indicó Bertha Chete, presidenta de la Red Guatemalteca de Mujeres Positivas en Acción.
A decir de Chete, para evitar que la epidemia se siga expandiendo, diversas mujeres seropositivas se han unido para solicitar al estado que les brinde atención integral a las mujeres, además de que todas las infectadas tengan acceso a servicios médicos y terapias antirretrovirales.
Según la entrevistada, hay diferentes factores de contagio pero tanto hombres como mujeres están expuestas a la enfermedad y el riesgo de infección es cada vez mayor.
En los últimos años el VIH/SIDA se ha extendido en forma acelerada entre las mujeres, ya que según las estadísticas en 1988 se reportaba una mujer con la enfermedad por cada 14.5 hombres, mientras que en la actualidad se registra una infectada por cada 3.2 hombres.
El Centro Nacional de Epidemiología reporta 10 mil 677 casos acumulados de SIDA de 1984 a octubre de 2007, de los cuales el 70 por ciento son hombres, además de registrarse en el último año cuatro mil 711 nuevos afectados y existe un subregistro.
Un informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el SIDA (Onusida) subraya que Guatemala tiene una epidemia concentrada y alerta sobre la tendencia a la generalización y a la feminización del mal.
Finalmente, Chete subrayó que un estudio elaborado por Mujeres Positivas hace una relación de la enfermedad con la violencia intrafamiliar, ya que la mayoría de mujeres seropositivas entrevistadas expresaron haber sufrido agresiones, muchas fueron abusadas y otras han tenido que soportar infidelidades de sus compañeros de hogar.

 Fuente: www.cerigua.com