lunes, 14 de marzo de 2011

Icono de febrero



La primera vez que Ellen lo cruzo, sintió un escalofrío repentino.Reacciono girando  sobre sus hombros, como cuando alguien rosa su espalda, para reencontrase con esa mirada.El ya no estaba.
Hubo una segunda vez, la presentación del Workshops del grupo de teatro de
 Indi, su pequeña hija de seis años.Lo cruzo en la entrada del teatro, con la interferencia de Indi  y su nueva amiga de Celin. Las dos representarían  junto a otros niños latinos la murga del Río de la Plata.Demian padre de Celin se acerco entre la muchedumbre a Ellen y mirándola a los ojos la saludo.Se miraron, corto e intenso.Solo eso basto.
A Ellen le pareció atractivo y mas.Luego cada uno siguió por su lado.
Semanas después Ellen recibe el llamado de Demian invitándolas a tomar el te los cuatro.
Ellen  acepto la invitación.Hacia pocos meses que habían arribado a Manhattan, por una muestra  fotográfica de Ellen en el SOHO , a ella le parecía  bien relacionarse con otros argentinos fuera del país.Quizá así hiciera mas ameno los próximos tres  meses en la gran ciudad.
Llegaron al majestuoso edificio de la quinta avenida y la calle 77.En la recepción les anunciaron que las esperaban en la azotea.Subieron, al piso quince, se abrieron las puertas del elevador, en ese momento sintió la magia.,la arquitectura, ese maravilloso  jardín de invierno plagado de azaleas desde donde se podía observar todo el Central Park
nevado, la luz del atardecer acompañaba, la soledad también.Mientras las niñas jugaban Ellen y Demian charlaban, coincidían en muchas cosas, como si se conocieran de hace tiempo. Charlaron de lugares visitados en común, del gusto por la poesía de la música de Camarón, del olor  a tierra mojada y tantas cosas más.
Empezó a oscurecer y Ellen sintió que era momento de partir.La retirada hubiese sido lo mejor  en ese momento.Demian sugirió ir a patinar al Central Park con las niñas y luego llevarlas a su casa  en el East Village.Ellen dudo, tratando de disimular su ansiedad y creciente fascinación de alguien que aun no conocía. Medio hora mas tarde los cuatro patinaban divertidos en el lago cerca del Zoo.
Paso una semana, esta vez fue Ellen quien llamo. volvieron a verse con las niñas. el vínculo entre ambos se hizo más cercano. Ellen fascinaba con Demian, su voz, sus comentarios, sus pausas, su risa, todo le parecía encantador.
Su terapeuta siempre le había dicho que los hombres se aferran  a los iconos, el retorno, la memoria de lo bueno vivido.
Ellen se propuso volverse el icono de Demian.
Así empezó la obsesión y la espera, la angustia, el horror de lo sucesivo, las estrategias, todo para conseguir la conquista de un hombre que parecía impenetrable.
La insistencia de Ellen aumentaba, sin respuestas.No dejaba que Demian  la cortejara, siempre se adelantaba  la ansiedad la superaba.Ya no tenía  treinta, aunque seguía manteniéndose sexy y atractiva,  diez años más le pesaban.
Luego de tres meses de idas, vueltas y fracasos, Ellen abandono la gran manzana, el glamour,  los rascacielos, el Central  Park y la idea de conquistar al impenetrable Demian.
Al llegar a Argentina, madre e hija se instalaron en  un departamento en Villa Ortúzar  Ellen reorganizo su vida y la de Indi, nuevo colegio, nuevos amigos, nuevos proyectos.

Todos los Domingos, al atardecer iban a la plaza 14 de julio a metros de su nuevo hogar allí  un  grupo "Los Murgueros" ensayaba al compás de los bombos y silbatos sus coreografías.Indi  fascinada  por el espectáculo  se integraba al grupo sin preguntar.
Ellen sacaba fotos, de cada personaje, de cada color, de su hija danzando, de las polleras moviéndose al viento, de las cabelleras iluminadas por las primeras estrellas del  claro anochecer de verano.
Podía captar la pasión, el barrio, la calle, el espíritu del Carnaval en cada toma.
Era algo único y mágico.”Los Murgueros” la convirtieron en su fotógrafa oficial.
El ensayo era  una cita obligada todos los domingos. conoció los talleres ,las señoras que cosían por días lentejuelas, y sus historias y sintió el Río de la Plata corriéndole por la sangre.La murga se había transformado en su icono, en su amor, había entrado en su corazón de la forma más simple, para quedarse.
Llegaron los Carnavales y las presentaciones de las murgas a competir.Ellen ayudo en lo que sabia, la puesta del escenario, hizo una instalación de fotos  móvil, hasta una gacetilla con la historia de “Los Murgueros” acompañada por sus tomas fotográficas.
El último fin de semana de presentación  de las murgas el jurado estaba listo , y el grupo también .Corría una brisa calida ,  la luna brillaba sobre el asfalto, era una noche hermosa cientos de personas formando un circulo alrededor del jurado , observando, brindando, bailando, disfrutando. Indi jugaba cercana con sus nuevos amigos. La luz de un relámpago ilunimo el cielo Ellen  volvió a sentir ese escalofrío, dulce y recordable, giro sobre sus hombros, y ahí estaba Demian de la mano de Celin .El le sonrío. Ellen, desconcertada, y aturdida, tomo a Indi  y comenzó a  caminar rápidamente perdiéndose entre la muchedumbre. Faltaban solo minutos para el anuncio de la murga premiada .De  fondo se escuchaban bombos, aplausos y festejos de “Los Murgueros”.
Demian corría entre la gente para alcanzar a Ellen, que iba a paso apresurado, a veinte metros de distancia .El la llamo. Ellen se detuvo. Demian se acerco,  se miraron corto e intenso.Solo eso basto. Demian .le tomo la mano tembloroso, y le susurro perdón.
Las niñas se reencontraron y festejaron al compás lejano de la música.
Se apagaron las luces de la calle ya los bombos y silbatos  más lejanos eran traídos por la brisa  que anunciaba una lluvia de verano inesperada, caían las primeras gotas.Demian  y Ellen se abrazaron como borrachos de carnaval.
El jurado," Los Murgeros”, el publico, todos corrían escapando de la lluvia hacia distintas direcciones.
Amo el olor a tierra mojada, dijo Ellen. Demian  la abraza con pasión,  se unen en un beso de esos que se dan sin tragar monedas. Por los altoparlantes comienza a sonar “Negra Murguera agua de sanja, piel de vereda…” Ellen supo que habría muchos más carnavales con Indi, Celin  y,”Los Murgueros”  de Villa Ortúzar.
La murga, el carnaval eran ya el icono de Ellen y Demian.

Negra murguera

sábado, 12 de marzo de 2011

Mujeres inquebrantables

Las que escapan deben cargar con el estigma de “ser mujeres”.
Carol Zardetto

 
Sigmund Freud escribió el tratado más importante sobre el alma humana y, sin embargo, la mujer fue para él la pregunta que quedó sin respuesta, el “continente negro”. Lacan se preguntaba si la mujer existe. Einstein, una de las mentes más lúcidas que ha dado la humanidad, tenía a su esposa restringida a servir café a las muchas mujeres que lo visitaban. El gran novelista norteamericano Scott Fitzgerald, al descubrir el talento literario de su esposa, la metió al manicomio.
Durante muchos siglos, la mujer fue sometida a la absoluta dependencia y control de todos los poderes: la familia, la sociedad, la iglesia. Su única fuente de legitimidad fue el matrimonio. Fue utilizada como vientre para parir a los hijos de reyes, oligarcas y aristócratas, y desdeñada cuando no logró cumplir con esta función de manera adecuada.
 Se le vedó el derecho al trabajo, a la posesión de bienes, a la educación. En la época colonial, una mujer que no lograba casarse y que sus padres no deseaban continuar sosteniendo, no tenía otra opción que ir a parar a una “casa de misericordia” cual desvalida. En pleno siglo XX, muchos países no le reconocían el derecho al voto a la mujer. En la lucha por obtenerlo, fueron insultadas, encarceladas y hasta torturadas.
El deseo de la mujer fue vilipendiado por la Iglesia desde sus orígenes, colocándolo como una fuente de perversión de la inocencia masculina. Cada mujer que intentó transgredir los estrechos límites que le imponían las normas fue tildada de puta, bruja o loca.
Durante las guerras, el cuerpo de la mujer es tomado a la fuerza, como si se tratara de una extensión del territorio enemigo, se amputa su clítoris para asegurar su fidelidad y se le asesina cuando su comportamiento resulta desafiante de las fantasías paranoicas de sus novios, maridos o padres. Son incontables las atrocidades que acontecen a las mujeres osadas que no se doblegan a la camisa de fuerza que sirvió para acuñar la palabra “mujer”. ¿Han cambiado mucho las cosas? En la prisión de mujeres, la mayoría de reclusas está allí debido a una relación de codependencia con su novio o marido que la involucró en el crimen. Hace unos meses, las mujeres indígenas de Chimaltenango suplicaban por apoyo del Estado pues sus maridos no les permiten usar métodos anticonceptivos. Los asesinatos de mujeres van en escalada y todo apunta a que se trata un tema de pura misoginia.
Así las cosas, quienes escapan a la maquinaria machista son pocas. Y aún las que escapan deben cargar con el estigma de “ser mujeres”. Quizá por ello Julia Kristeva dijo que construir el concepto de qué significa ser mujer es todavía una tarea pendiente. Quizá tiene razón. Entonces, nos toca a nosotras empeñarnos en ella, pues ya basta de conformarnos con ser un reflejo complaciente de la mirada masculina.


fuente. El periodico 

jueves, 10 de marzo de 2011

Marcela Lagarde

 
 
 
El feminismo sólo ha subido el primer peldaño"«como nos abocamos a transformar radicalmente el mundo, cada mujer precisa, así mismo, cambiar radicalmente. Para las feministas, cada mujer es la causa del feminismo. Cada mujer tiene el derecho autoproclamado a tener derechos, recursos y condiciones para desarrollarse y vivir en democracia. Cada mujer tiene derecho a vivir en libertad y a gozar de la vida»
Antropóloga y feminista, ha sido elegida como diputada del parlamento mexicano en los últimos comicios de ese país. Lagarde, catedrática en la Universidad Nacional Autónoma de México, lleva más de treinta años luchando por la causa de las mujeres; proviene del Partido Comunista Mexicano y se ha presentado como independiente en las listas del Partido de la Revolución Democrática (PRD)
Profesora de los Postgrados de Antropología y de Sociología, Universidad Nacional Autónoma de México. Asesora del Postgrado en Estudios de Género de la Fundación Guatemala y en el Diplomado en Género y Desarrollo de la UNAM. Coordinadora de los Talleres "Casandra" de Antropología Feminista. Asesora del Programa de Género del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM. Colaboradora de grupos y redes feministas, de Centros e Institutos de la Mujer en México, América latina y España, de UNIFEM, OPS, de Organismos de Cooperación Internacional y de Secretarías de la Mujer de sindicatos y partidos políticos. Miembro y Secretaria de Organización del Colegio de Académicas Universitarias de la UNAM. Miembro del Consejo Editorial de "Hypatia", colección del Instituto Andaluz de la Mujer de España, de la revista Cuadernos Feministas, de la Colección Editorial Diversidades Feministas del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de la UNAM. Autora de más de 100 artículos y de varios libros en materia de género.


En su juventud, Marcela Lagarde fue militante del Partido Comunista. Se formó como antropóloga y desde muy temprana edad militó en las filas del feminismo.

Es Etnóloga, Maestra y Doctora en Antropología. Diputada Federal del Congreso Mexicano durante la LIX Legislatura (2003-2006), donde ejerció como Presidenta de la Comisión Especial para Conocer y Dar Seguimiento a las Investigaciones Relacionadas con los Feminicidios en la República Mexicana, y a la Procuración de Justicia Vinculada.

Es catedrática de los posgrados de Antropología y Sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México; estudiosa de la antropología de la mujer, el feminismo, las identidades genéricas, la sexualidad y la cultura. Promotora de Redes Sindicalistas. Enseña en instituciones académicas y agrupaciones civiles, y colabora con grupos y redes feministas de América Latina y España.

En el ámbito político, fue elegida como Diputada del Parlamento de México por el Partido de la Revolución Democrática, siendo manifiesta su intención de continuar con la lucha de toda su vida: el reconocimiento pleno de los derechos ciudadanos, económicos y políticos de las mujeres. Entre otras propuestas, Lagarde se comprometió a promover la paridad en las candidaturas, a impulsar la transparencia en el uso de los recursos del Instituto Nacional de las Mujeres y a exigir un verdadero compromiso de gobierno hacia la población femenina.

Marcela Lagarde ha enfatizado que el paradigma feminista no es excluyente, pues desde el feminismo las mujeres construyen alternativas no sólo para las mujeres, también para los varones. Sostiene que las alternativas en la historia no son oposiciones binarias y que eliminar el patriarcado no implica la instauración del matriarcado.

Otro de sus fundamentales planteamientos ha sido destacar -frente al concepto-lema de ?fraternidad? proveniente de la Revolución Francesa- la ?sororidad?, que significa el reconocimiento y la unidad de las mujeres en su actuación pública. Un encuentro entre las mujeres con el que se va construyendo una alternativa compartida y un apoyo para transformar la vida de cada mujer. Es un concepto que lleva implícita la modificación de los condicionamientos de
género. Cuando las mujeres logran esa sororidad, esa conexión, establecen una afirmación identitaria. Si no se desarrolla una conciencia de género, tampoco se puede lograr una identidad positiva y sólo así es posible superar la carencia de poder de las mujeres y crear espacios de solidaridad.

Considera que hay en cada mujer un proceso personal en la formación de su conciencia e identidad feminista y en la transmisión de todo esto a la sociedad y a las instituciones. Entre las claves de esta identidad, destaca el "empoderamiento" como fundamental para adquirir autonomía y fuerza. El empoderamiento es una categoría analítica que plantea la necesidad del acceso de las mujeres al poder, pero no al poder establecido, sino a los poderes positivos para la vida de las mujeres.


RECONOCIMIENTO A SUS APORTACIONES

Catedrática en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Profesora de los Postgrados de Antropología y de Sociología, Universidad Nacional Autónoma de México.
Asesora del Postgrado en Estudios de Género de la Fundación Guatemala y en el Diplomado en Género y Desarrollo de la UNAM.
Coordinadora de los Talleres "Casandra" de Antropología Feminista.
Asesora del Programa de Género del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM.
Colaboradora de grupos y redes feministas, de Centros e Institutos de la Mujer en México, América latina y España, de UNIFEM, OPS, de Organismos de Cooperación Internacional y de Secretarías de la Mujer de sindicatos y partidos políticos. Miembro y Secretaria de Organización del Colegio de Académicas Universitarias de la UNAM.
Miembro del Consejo Editorial de "Hypatia", colección del Instituto Andaluz de la Mujer de España, de la revista Cuadernos Feministas, de la Colección Editorial Diversidades Feministas del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de la UNAM.
Presidenta de la Comisión Especial de Feminicidio de México.


BIBLIOGRAFÍA

Autora de más de 100 artículos y de varios libros en materia de género. Entre los que destacan:
Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas (1990).Género y Feminismo. Desarrollo humano y democracia.(1996)
Diversos trabajos sobre etnicidad, género y feminismo están en el libro Las alzadas. Nellys Palomo y Sara Lovera (comps). (1997)
Identidad de género y feminismo.(1998)
Claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres.(1998)
Una mirada feminista en el umbral del milenio.(1999)
Claves feministas para liderazgos entrañables.(2000)
Claves feministas para la autoestima de las mujeres. (2001).
Claves feministas para la negociación en el amor.(2001)
Para mis socias de la vida.(2005)
Presentación a la Investigación diagnóstica sobre la violencia feminicida en la República Mexicana, 14 tomos, Cámara de Diputados, LIX Legislatura, México, 2006

 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Un centenario de luchas de las mujeres: 1911-2011 Conmemoramos, celebramos, ¿politizamos?


Ana Silvia Monzón

En los albores del siglo XX, las mujeres vivían –como hoy- diversas experiencias: Las obreras, muchas de ellas migrantes, malvivían en barriadas que surgieron en torno a las fábricas en las etapas iniciales del capitalismo industrial en Inglaterra, Estados Unidos y Alemania.  Como sus pares masculinos se sumaban a las luchas proletarias por un mejor trabajo, salario justo y jornadas menos extenuantes.  Pero a diferencia de ellos, no sólo dejaban sus energías en las fábricas, en los talleres y en las casas patronales, también debían cuidar de sus hijos e hijas, y de sus precarias casas en los barrios obreros.

Las mujeres negras, en este lado del mundo, padecían la ignominiosa esclavitud; y cientos de miles de mujeres indígenas en Latinoamérica y muchas más en Asia y África la servidumbre colonial que impusieron los europeos en sucesivos siglos. El racismo, base de estas jerarquías centenarias, negaba su condición de humanas, efectos que se viven aún en los tiempos actuales, ahora expresados en la xenofobia contra las migrantes que, como antaño, enfrentan discriminación, desprecio y explotación.

Las mujeres de las élites disfrutaban los beneficios derivados de su clase, pero algunas transgresoras dedicaban su tiempo a pensar, escribir y llevar adelante una lucha tenaz contra el poder masculino que, en contradicción con sus mismos postulados de democracia, libertad, igualdad y fraternidad, no dudaban en afirmar que el lugar de las mujeres  (y sobre todo de sus mujeres) era la casa. Por eso, que ellas quisieran votar les parecía impropio e incluso aberrante.

Desde esas diversas condiciones las mujeres resistían, se organizaban y, con distinto énfasis, enfrentaban los impactos del capitalismo salvaje, del patriarcado opresor, y del racismo abominable. Esas luchas son las que dan contenido al Día Internacional de la Mujer, convocado por primera vez hace cien años.  Clara Zeltkin, socialista alemana, mujer visionaria que logró captar el espíritu de la época y, en un gesto de reconocimiento a sus ancestras y contemporáneas, propuso que se dedicara un día para conmemorar, pero también para impulsar las reivindicaciones de las mujeres.

Voto, mejores condiciones laborales, educación, participación, resumían las demandas de la época, piso común que, incluso en los inicios del siglo veintiuno, aún no gozan todas las mujeres.  A esas luchas se han sumado muchas más en el transcurso de este primer centenario: autonomía, maternidad libre, sexualidad libre de ataduras, derecho a decidir sobre los cuerpos, erradicación de la violencia, libertad de expresión en todos los ámbitos.

Un breve recuento de las situaciones que continuamos padeciendo las mujeres, síntesis de las iniquidades de los sistemas de opresión, exclusión, discriminación y racismo que siguen pretendiendo imponer modelos de ser mujer, perfilan vidas marcadas por el abuso sexual, la violación de los cuerpos, las violencias de distinto signo, nuevas formas de esclavitud sexual y laboral, la pobreza, hambre y desnutrición, de sujeción y negación de derechos básicos como pensar, decir y hacer. Por eso hay poco que celebrar dicen algunas voces. 

Pero cuando nos conectamos y reconocemos los miles de nombres de mujeres que han multiplicado sus energías para que las luchas de las mujeres continúen vigentes…sí hay que celebrar, celebrar sus vidas y sus contribuciones.

Conmemoramos a quienes les fueron cortadas las alas en sus afanes de libertad; celebramos a quienes en este centenario han hecho historia con gestos transgresores privados o públicos, a quienes han hablado en nombre propio y  nos han heredado la palabra. 

Y en este amanecer del siglo, ante la avalancha patriarcal que con nuevos discursos light pretende descalificar las luchas de las mujeres, vaciar de contenido sus reivindicaciones y bajar la intensidad de sus voces; desde distintos pensamientos, miradas y haceres, las  feministas re-politizamos el legado que, hace un siglo, empezó a germinar.
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lunes, 7 de marzo de 2011

El verdadero origen del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora


Vito Gianotti 8 de marzo de 2004
Director Educacional, Trabajadores del Sector Aeronáutico, Río de Janeiro


¿Cuando comenzó a celebrarse el Día Internacional de la Mujer? ¿Cuando comenzó la lucha de las mujeres por su liberación? ¿Cual es la influencia del movimiento socialista en la lucha de las mujeres? ¿Y como nació el 8 de Marzo? ¿Cuál es el origen de esta fecha? ¿Y dónde? Estas y otras cuestiones merecieron una atención especial en el 2003, cuando en los periódicos y en Internet aparecieron repetidamente versiones diferentes. Todas, sin embargo, olvidaron la palabra clave que explica la lucha de la mujer por su liberación: mujer “socialista”.
En el 2003, en las vísperas del 8 de Marzo, el periódico cearense El Pueblo publicó un largo artículo de una profesora de la Universidad Federal de Ceará (UFCE) que dejó a mucha gente asustada. Lo mismo sucedió con varios artículos que circularon por Internet.
Para aumentar la dosis de susto, inmediatamente después de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer del 2003, el nuevo periódico que acababa de salir, Brasil de hecho, en su número 1, también traía un artículo de la misma profesora de la *UFCE , Dolores Farias, que reafirmaba lo que ella había escrito en el periódico El Pueblo, días antes.
Hubo personas que se mostraron furiosas con la constatación hecha sobre el origen de la fecha del Día Internacional de la Mujer y tratando de entender el porqué de esta confusión.
La verdad es que la cuestión del origen del 8 de Marzo ya fue discutida hace unos 40 años. En 1996 el Periódico de Brasil traía un artículo de la profesora de la UFRJ, Naumi Vasconcelos, en el cuál decía que la tal huelga de Nueva York, en 1857, cuando supuestamente 129 obreras fueron quemadas vivas, nunca existió. Y ella afirma que el origen de esta fecha es bien otra.
En el mismo año, en marzo, el Consejo de Clase periódico del SEPE, Sindicato de los Profesionales de Educación de la red pública del Estado de Río de Janeiro, traía un artículo de la misma profesora Naumi, con el título sugestivo de: Quien tiene miedo del 8 de Marzo? Este mismo texto Naumi ya había sido publicado en el periódico mensual En Tiempo, poco antes.
Una búsqueda de 12 años
En este artículo, la autora citaba como fuente fundamental para la discusión, un libro de una investigadora canadiense titulado: El Día Internacional de la Mujer – Los verdaderos hechos y fechas de los misteriosos orígenes del 8 de marzo, hasta hoy confusos, maquilados y olvidados.
Este libro, de la autora canadiense Renée Côté, salió en 1984, pero extrañamente quedó olvidado por varias razones. Este libro es totalmente antiacadêmico, anticonvencional. Pero más que por su aspectos formales, lo que hizo al libro caer en el olvido es lo que ella afirma, que incomoda a mucha gente. Ella prueba por a+b, a lo largo de 240 páginas, que las certezas creadas en los años de 1960, 70 y 80 por los movimientos feministas acerca del surgimiento del 8 de Marzo, son pura ficción.
Ella derrumba un mito estimado por las mujeres feministas que tanto penaron para afirmarse en esta fecha. Además de eso, el libro acabó cayendo en el olvido porque es más fácil aceptar versiones ya consolidadas de historias, incorporadas a nuestras vidas, que cuestionar mitos establecidos. Es como, para muchos, más fácil aceptar la historieta de Adán y Eva, creados del barro unos seis mil años atrás, que cuestionar los orígenes del hombre, cuestión más compleja, centenares de miles de años atrás.
Hay otro factor determinante que hizo que libro de la autora canadiense cayera en el limbo: ella deja traslucir todo el tiempo su visión favorable a la autonomía de los movimientos sociales frente a los partidos y muestra una prevención a la propia idea de partido político. El libro se inserta en la lucha autonomista, típica de los movimientos de izquierda de los años 70. Esto generó una animadversión en muchos sectores de la izquierda más influyente, que impidió la divulgación de su obra. Pero, dejando de lado simpatías o alergias, vamos a entrar en la raíz de este mito.
La explicación del origen del mito de la huelga de Nueva York de 1857, en los EUA, y del olvido de otra huelga real, concreta y juzgada inoportuna por el Partido y por el Sindicato, en 1917 en Rusia, la veremos al final de este artículo. La cuestión clave es ver porqué, en el mundo bipolar de la Guerra Fría de los años 60 del siglo pasado, los dos bloques en disputa aceptaron la versión de una huelga de mujeres, en 1857, en los EUA, y olvidaron otra huelga de mujeres, en 1917, en Rusia. Los motivos son más políticos que psicológicos.
Hay varios estudios, cada uno acompañado de una vasta bibliografía, que van en el mismo sentido de las búsquedas de Renée Côté. Entre ellos destacamos los artículos “8 de Marzo: Conquistas y Controversias” de Eva A. Blay, de 1999. Otro estudio es de Liliane Kandel, de 1982, “El Mito de los Orígenes: sobre el Día Internacional de la Mujer”. Otro texto muy rico es de la Sempreviva Organización Feminista (SOF), de 2000, “8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer: en búsqueda de la memoria perdida”. Vamos a presentar la síntesis de estas recuperaciones históricas.
El clima mundial cuando nació el mito de 1857
En la década de 60 el mundo vivía una gran convulsión político-ideológica. Sólo a comienzos de los años 70 el juego se define y el bloque occidental americano, es decir, capitalista, se lleva la mejor parte a costa del bloque soviético, socialista. La llegada del hombre a la luna, por parte de los americanos, en el 69, definió el destino de la humanidad por varias décadas y, quienes sabe, siglos. La URSS, a partir de esa fecha, entra en rápida decadencia y el bloque americano camina rumbo al imperio neoliberal mundial.
Esta década fue un vendaval en las costumbres e ideologías del mundo. Convulsionó el equilibrio político-cultural del planeta. Los años 60 comienzan con la victoria del pueblo de Argelia contra el colonizador francés que fue la mecha que prendió las guerras de liberación en el Congo, Senegal, Nigeria, Ghana y en toda África.
China vivía su Revolución Cultural, con el famoso Libro Rojo de Mao Tse Tung, que influenciaba a millones de jóvenes en el mundo entero. Vietnam, después de haber derrotado a Francia en el 54, enfrentaba y preparaba la derrota del mayor ejército del mundo. Los países ex-coloniales habían creado el movimiento de los No-alineados. El mundo árabe, bajo el liderazgo de Nasser, comenzaba a moverse.
Mientras tanto, la Revolución Cubana, con los barbudos Fidel y el Che, era un modelo para los revolucionarios de América Latina y del mundo.
En el bloque soviético, aumentaba la contestación interna con La Primavera de Praga en la República Checa, en el 68. Mientras tanto la Iglesia Católica vivía los dolores del parto del nacimiento de la Teología de la Liberación, post-Concilio Vaticano II, que negaba el apoyo a exploradores, opresores, colonizadores y señores de la guerra con sus cruzadas, y comenzaba a hablar de liberación de los oprimidos.
En el mundo occidental, las costumbres tradicionales eran contestadas por la entrada en escena del mundo joven: Beatles, Woodstock, Black Power, movimiento hippie y Panteras Negras. En América Latina se hacían guerrillas contra dictadores representantes del capital local y los serviles locales del imperialismo americano.
Las mujeres americanas y europeas habían descubierto la píldora y las de los países del Tercero Mundo, la metralleta, en las guerrillas codo con codo con los hombres.
En el Occidente los estudiantes pasaban de los libros de Marcuse a los de Alexandra Kollontai y Wilhem Reich con su Revolución Sexual y La Función del Orgasmo. Las mujeres americanas se manifestaban contra la Guerra de Vietnam y hablaban en Women's Lib, liberación de las mujeres.
Los estudiantes erguían barricadas en París, tomaban las calles en Praga, Berkley y Río de Janeiro y hablaban de revolución y de amor: revolución social y sexual. Y las feministas en sus manifestaciones hablaban de “mística femenina” y quemaban sujetadores en las plazas públicas.
En ese caldero cultural mundial, en Chicago, en 1968 y en Berkley, en el 69, se retoma, a través de boletines y periódicos feministas, la idea del Día Internacional de la Mujer. Sólo que se olvida que en el comienzo del siglo, cuando nació el Día de la Mujer, se añadía la cualificación de socialista. Este día había caído en el olvido, enterrado por sucesivas avalanchas históricas.
Las dos guerras mundiales, la burocratización stalinista de la Unión Soviética y el avance del capitalismo occidental en su versión clásica americana, o en su versión socialdemocrata europea, cada vez menos socialista, no tenían interés en conmemorar el 8 de Marzo.
En los países comunistas, después de la 2ª Guerra Mundial, volvieron las conmemoraciones del 8 de Marzo. Pero estas eran más para loar la política de sus respectivos gobiernos que para encaminar la lucha por la total liberación de la mujer.
Es en ese clima político-ideológico donde se retomará la idea de conmemorar una fecha internacional por la lucha de la liberación de las mujeres.
El origen del mito de la huelga de 1857
Lo que estamos acostumbrados a leer en los boletines de la convocatoria del Día de la Mujer es la historia de una huelga, que aconteció en Nueva York, en 1857 , en la cuál 129 obreras murieron después que los patrones hubieron incendiado la fábrica ocupada.
La primera mención a esa huelga, sin ninguno de los detalles que serán añadidos posteriormente, aparece en el periódico del Partido Comunista Francés, en la víspera del 8 de Marzo de 1955. Pero donde se fija esta fecha del 8 de marzo relacionada con esta huelga, es en una publicación, que apareció en Berlín, en la entonces República Democrática Alemana, de la Federación Internacional Democrática de las Mujeres. El boletín es de 1966.
El artículo habla rápidamente, en tres líneas, del incendio que habría ocurrido en 8 de marzo de 1857 y después dice que en 1910, durante la 2ª Conferencia de la Mujer Socialista, la dirigente del Partido Socialdemócrata Alemán, Clara Zetkin, en recuerdo a la fecha de la huelga de las tejedoras americanas, 53 años antes, habría propuesto el 8 de Marzo como fecha del Día Internacional de la Mujer.
La confusión creada por el periódico L´Humanité no habla de las 129 mujeres quemadas. Donde se comienza a hablar de estas mujeres quemadas es en la publicación de la Federación de las Mujeres Alemanas, algunos años después. Esta historieta ficticia tuvo su origen, probablemente, en otras dos huelgas ocurridas en la misma ciudad de Nueva York, pero en otra época. La primera fue una larga huelga real, de modistas, que duró del 22 de noviembre de 1909 a 15 de febrero de 1910.
La segunda fue otra huelga, una de las tantas luchas de la clase obrera, en el comienzo del siglo XX, en los EUA. Esta ocurrió en la misma ciudad en 1911. En esa huelga, de 29 de marzo, fue registrada la muerte, durante un incendio, causado por la falta de seguridad en las pésimas instalaciones de una fábrica textil, de 146 personas, la mayoría mujeres inmigrantes judías e italianas.
Ese incendio fue, evidentemente, descrito por los periódicos socialistas, numerosos en los EUA aquellos años, como un crimen cometido por los patrones, por el capitalismo.
Esa fábrica echando fuego, con decenas de obreras atrapadas en el octavo piso en llamas, nos da la pista del nacimiento del mito de aquella huelga de 1857, en la cuál habrían muerto 129 obreras en un incendio provocado intencionadamente por los patrones.
¿Como se llegó a crear toda la historia de 1857? ¿Por qué aquel año? ¿Por qué en los EUA? La explicación, probablemente, es la combinación de casualidades, sin ninguna intención diabólica ni preestablecida. Así es como nacen todos los mitos.
La canadiense Renée Côté investigó, durante diez años en todos los archivos de Europa, EUA y Canadá y no encontró ninguna pista de la huelga de 1857. Ni en los periódicos de la gran prensa de la época, ni en cualquier otra fuente de memorias de las luchas obreras.
Ella afirma y reafirma que esa huelga nunca existió. Es un mito creado a causa de la confusión con las huelgas de 1910; de 1911, en los EUA; y 1917, en Rusia.
Esa confusión se dio por motivos histórico-políticos, ideológicos y psicológicos que quedarán claros al final de este artículo.
Poco a poco el mito de esa huelga de las 129 obreras quemadas vivas se reafirmó y se borró de la memoria histórica de las mujeres y de los hombres junto a otras fechas reales de huelgas y congresos socialistas que determinaron el Día de las Mujeres, su fecha de conmemoración y su carácter político.
Ya en 1970, el mito de las mujeres quemadas vivas estaba conformado. Rápidamente fue hecha la síntesis de una huelga que nunca existió, la de 1857, con las otras dos, de modistas, que ocurrieron en 1910 y 1911, en Nueva York.
Ese año de 1970, con centenares de miles de mujeres americanas participando de enormes manifestaciones contra la guerra de Vietnam y con un fuerte movimiento feminista, en Baltimore, EUA, es publicado el boletín Mujeres-Periódico de la Liberación. Aquí ya se reafirmaba y se consolidaba la versión del mito de 1857.
Pero en Francia esa confusión no fue acepta tranquilamente por todas y todos. El periódico nº 0, de 8 de marzo de 1977 , Historia d´Ellas, publicado en París, alerta sobre esta mezcla de fechas y dice que, en largas búsquedas, nada se encontró sobre la famosa huelga de Nueva York, en 1857 . Pero esta alerta no tuvo eco.
Dolores Farias, en su artículo en Brasil de Fato, nº 2, nos recuerda que en 1975, la ONU declaró la década de 75 a 85 como la década de la mujer y reconoció el 8 de marzo como su día. Inmediatamente después, en 1977, la Unesco reconoce oficialmente este día como el Día de la Mujer, en homenaje a las 129 obreras quemadas vivas.
El año de 1978, el alcalde de Nueva York, en la resolución nº 14, de 24/1, reafirma el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, y que sea conmemorado oficialmente en la ciudad de Nueva York.
En la resolución cita expresamente la huelga de las obreras de 1857, por aumento de jornal y por 12 horas de trabajo diario, y mezcla esta huelga ficticia con una huelga real que comenzó el 20 de noviembre de 1909. El mito estaba fijado, firmado y consolidado. Ahora era sólo cuestión de reproducirlo.
¿Por qué el color lila?
A partir de 1980 todo el mundo contará esta historia creyendo que es verdadera. Aparecerá hasta un paño de memoria lila, el que las mujeres estarían tejiendo antes de la huelga. De aquella huelga que no existió. La mitología nace así. Cada narrador añade un poquito. “Quien cuenta un cuento aumenta un punto”, dice nuestro refrán.
¿Por qué no rojo? Porque rojas eran las banderas de las mujeres de la Internacional. Rojas eran las banderas de Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo y Alexandra Kollontai, delegadas de sus partidos a la 1ª Conferencia de las Mujeres Socialistas, en 1907; y de la 2ª, en Dinamarca, en 1910. En esta última se decidió que las delegadas, en sus países, deberían conmemorar el Día de la Mujer Socialista.
El color lila en la lucha de las mujeres tiene un origen gracioso. La feminista Sylvia Pankrust nos cuenta que este color fue adoptado por las sufragistas inglesas en 1908, junto con otros dos colores, como símbolo de su lucha. Estas luchadoras por el derecho de voto escogieron el lila, el verde y el blanco. El lila se inspiraba en el color de la nobleza inglesa, el blanco simbolizaba la pureza de la lucha femenina y el verde la esperanza de la victoria.
Históricamente, el feminismo de los años 60 retomará este color. El rojo estaba muy relacionado con los Partidos Comunistas del Bloque Soviético que, en verdad ya tenían muy poco de socialismo, o de comunismo. Además de eso, históricamente, varios de estos partidos poco apoyo habían dato a las luchas específicas de las mujeres.
La expresión "Liberación de la Mujer" no era propia de estos partidos. En ellos, la lucha de la mujer era vista casi sólo con el objetivo de integrarla a la lucha de clases. La lucha feminista, para muchos comunistas, sólo entorpecía la lucha general del proletariado. Quitaba fuerzas a la lucha principal.
Fue en ese clima en el que, en las décadas de 60 y 70 del siglo pasado, la lucha feminista fue retomada, en un proceso de auto-organización de las mujeres. En el movimiento feminista había una fuerte crítica a la práctica de la mayoría de los partidos y sindicatos. Muchos movimientos se organizaron de forma autónoma, luchando para garantizar su independencia.
Así, varias feministas adoptaron el color lila como una nueva síntesis entre los colores azul y rosa. El rojo de las banderas de las mujeres de la Internacional fue olvidado. En la década de 70 las mujeres socialistas reafirmaban el origen socialista del 8 de Marzo, al mismo tiempo en que varias de ellas asumían el color lila como color específico de la lucha feminista.
La liberación de la mujer tiene su origen en la lucha socialista
La idea de la liberación de la mujer nació en la tierra fértil del movimiento socialista mundial, a finales del siglo XIX y comienzo del siglo XX.
Las raíces de esta batalla pueden encontrarse en los escritos de Marx y Engels. La visión de la familia de la mujer proletária y de la burguesa que se desprende en el El Origen de la Familia, de la Propiedad y del Estado, de Engels, es la base de la visión de los socialistas sobre la necesidad de la liberación de la mujer proletária. La frase de Marx, “La opresión del hombre por el hombre se inició con la opresión de la mujer por el hombre”, tardó en dar sus frutos, pero dio.
Contemporáneos de Marx, Paul Lafargue y Laura Marx fueron batalladores de la igualdad y de la liberación femenina en sus varios escritos, sobre todo en su libro más conocido, Derecho a la Pereza.
Clara Zetkin, desde 1890, inmediatamente después de la fundación de la Internacional Socialista, comenzó a hablar, escribir y organizar la lucha de las mujeres para integrarlas a la lucha socialista. Proyectaba la visión de que ellas tomaran su lugar en la lucha de clases, su lugar en la revolución socialista que estaba próxima.
Fuera de la 2ª Internacional, la tradición anarquista, de la otra parte del movimiento obrero, también exigía la igualdad de hombres y mujeres. La realidad en aquel comienzo del movimiento de la clase trabajadora aún era dura: partido y sindicato eran cosas de hombres. Pero aún en ese ambiente desfavorable, grandes mujeres pasaron a discutir con los mayores liderazgos de la época y dejaron sus marcas en libros y artículos y en la organización de las fuerzas revolucionarias.
Fue en este embate de ideas que uno de los teóricos de la Internacional, August Bebel, en 1885, escribió su libro La Mujer y el Socialismo. Y es en ese gran río que desagua el célebre La Nueva Mujer y la Moral Sexual, de Alexandra Kollontai, más de 20 años después.
En ese ambiente de luchas obreras y de discusiones teóricas en el campo socialista, es donde nació la lucha por la participación política y, poco a poco , por la liberación de la mujer.
A partir del comienzo del siglo XX esa batalla de las socialistas se cruzó con la del movimiento de las mujeres independientes, en su mayoría pertenecientes a las clases media y alta, que estaban en campaña por el derecho de voto. Esas mujeres, en Estados Unidos y en Inglaterra, al reivindicar el sufragio para las mujeres, quedaron conocidas como las sufragistas y sus relaciones con las socialistas eran de conflicto, debido a las visiones y la posición de clase diferentes.
Las mujeres socialistas crean el Día de la Mujer
Desde 1901, en los EUA, inmediatamente después de la creación del Partido Socialista, surge la Unión Socialista de las Mujeres con la finalidad de reivindicar el derecho del voto femenino. Entre los años 1900 y 1908, siempre en Estados Unidos, nacen varios clubes de mujeres, unos íntimamente conectados al Partido Socialista, otros más autónomos, anarquistas o no. Todos exigían el derecho de voto para las mujeres.
En 1908, la Federación de los Clubes de Mujeres Socialistas de Chicago toma la iniciativa, autónoma, no conectada oficialmente al Partido Socialista, de llamar para un Día de la Mujer, en un teatro de la ciudad. Era el domingo, 3 de mayo. Los debates del día tenían dos puntos del orden del día: 1. La educación de la clase trabajadora. 2. La mujer y el Partido Socialista.
En esa conferencia, el ponente Ben Hanford repitió una de las ideas clave de Engels en su El Origen de la Familia de la Propiedad y del Estado. En las palabras del orador, de acuerdo con Engels, “Las más explotadas son las madres de nuestro pueblo. Ellas están de manos y pies amarrados por la dependencia económica. Son forzadas a venderse en el mercado de la boda, como sus hermanas prostitutas en el mercado público.”
Pero no fue ese encuentro independiente, en el teatro The Garrick, de Chicago, el que fuera reconocido por el Partido Socialista como comienzo de la conmemoración del Día de la Mujer. La iniciativa de ese día había nacido fuera de la estructura oficial del Partido.
El primer día de la Mujer, nacional, asumido por el Partido, fue al año siguiente, en Nueva York, en 28 de febrero de 1909. En otras ciudades del País, como Chicago, el día fue celebrado en otras fechas.
El objetivo de ese día, convocado por el Comité Nacional de la Mujer del Partido Socialista americano, “era obtener el derecho de voto y abolir la esclavitud sexual.” El panfleto de convocatoria decía: “La realización de la revolución de las mujeres es un de los medios más eficaces para la revolución de toda la sociedad.”
Desde el comienzo del siglo, en los EUA había un importante movimiento por el voto femenino fuera de la órbita de los socialistas. La mayoría de las mujeres del Partido consideraban ese movimiento como un movimiento de mujeres blancas y de clase media.
Dentro del Partido Socialista había un constante ir y venir sobre ese tema. Por su lado, las mujeres anarquistas no veían ningún sentido en la lucha por el voto, ni de las mujeres y ni de los hombres. El medio para construir una nueva sociedad y la igualdad entre hombres y mujeres, en la visión anarquista, no sería ciertamente el voto, y sí la acción directa revolucionaria. La principal portavoz de esta visión era la revolucionaria anarquista Emma Goldman.
El ambiente americano favorecía esta reivindicación del derecho de voto. Hasta el año 1909 solamente en cuatro estados era reconocido el derecho al voto femenino. La extensión del voto para toda mujer americana sólo vendría en 1920.
En Europa, el movimiento de las mujeres socialistas, liderado por Clara Zetkin, también estaba lleno de zigzag.
Desde el principio, dentro de la Internacional se llevaba una guerra sistemática contra la lucha por el derecho de voto femenino, vista como una forma de desviar las fuerzas revolucionarias de las mujeres y considerado como una reivindicación burguesa. Así eran tachadas las sufragistas, tanto de Europa como de América por los socialistas.
Esa visión europea será adoptada por el Partido Socialista americano, en medio de grandes debates y con voces discordantes. Al fuego del calor y de las contradicciones de ese debate, en la 1ª Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas, en 1907, en Stuttgart, 58 delegadas de 14 países elaboraron una proposición que comprometía a varios Partidos Socialistas a entrar en la lucha por el voto femenino. La resolución fue elaborada, en la víspera, en la casa de Clara Zetkin, por ella y dos camaradas, sus huéspedes: Rosa Luxemburgo y la única rusa de la Conferencia, Alexandra Kollontai.
Es en ese clima de embates que, en 1910, el Partido Socialista americano organiza, por segunda vez, el Día de la Mujer en el último domingo de febrero, en Nueva York. El objetivo del día es declarado sin rodeos en la invitación: “Enrolar a las mujeres en el ejército de los camaradas de la revolución social.”
Esta conmemoración, de 1910 estuvo marcada por una gran participación de obreras. Eran las modistas de la ciudad que habían terminado una larga huelga por el derecho a tener su sindicato reconocido. La huelga duró desde el 22 de noviembre de 1909 hasta 15 de febrero de 1910, casi en la víspera del Día de la Mujer. Fue una huelga larga, dura, con fuertes piquetes reprimidos con violencia por la policía, que detuvo a más de 600 personas. Concluida la huelga las modistas participaron activamente de la preparación y de la realización del Día de la Mujer convocado por el Partido Socialista.
Dos meses después, en mayo, en el congreso del partido, realizado en Chicago, se deliberó que el partido americano enviaría delegados al Congreso de la Internacional, a celebrar en agosto con la tarea, entre otras, de proponer al plenario que el Día de la Mujer fuera asumido por la Internacional. Ese día debería hacerse el Día Internacional de la Mujer y ser celebrado por los socialistas, en el último domingo de febrero de cada año.
En agosto de ese año, antes del Congreso de la Internacional, se realizó en Copenhague, en Dinamarca, la 2 ª Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas. Fue entonces que las delegadas americanas llevaron la propuesta aprobada en el Congreso de su partido. Así, aceptando la propuesta de las delegadas de Estados Unidos, Clara Zetkin y otras camaradas proponen la realización anual del Día Internacional de la Mujer.
El día quedó indefinido. Quedó a cargo de cada país escoger la fecha mejor para conmemorar este día. La resolución aprobada será publicada inmediatamente después, en el periódico dirigido por Clara, La Igualdad, el 29 de agosto.
“Las mujeres socialistas de todas las naciones organizarán un Día de las Mujeres específico, cuyo primero objetivo será promover el derecho de voto de las mujeres. Es preciso discutir esta propuesta, conectándola a la cuestión más amplia de las mujeres, en una perspectiva socialista.” La otra propuesta, de conmemorar el Día de la Mujer junto con la fecha ya clásica de la lucha obrera, el 1º de Mayo, defendida por Clara y varias otras delegadas, fue derrotada. El día de la Mujer debería ser conmemorado en un día propio, específico.
El Día de la Mujer se fija el 8 de Marzo
En Europa la primera celebración del Día Socialista de las Mujeres ocurrió el 19 de marzo de 1911, por decisión de la Secretaría de la Mujer Socialista, órgano de la Internacional. Alexandra Kollontai propuso la fecha, dice fue para apoyar un levantamiento de mujeres proletarias, en Prusia, el 19 de marzo de 1848. Ese día, escribió Kollontai, las mujeres consiguieron del rey de Prusia la promesa, después no cumplida, de obtener el derecho al voto.
En los EUA la tradición de realizar el Día de la Mujer en el último domingo de febrero se repitió en 1911, 1912 y 1913. En 1914, será conmemorado el 19 de marzo, siguiendo la indicación de Kollontai.
En varios países de Europa, después de la decisión de la 2ª Conferencia, donde había un partido socialista, se comenzó a conmemorar el Día de la Mujer.
En Suecia, la primera conmemoración fue en 1º de marzo de 1911. Lo mismo ocurrió en Italia.
En Francia el comienzo del Día de la Mujer fue en 1914, el día 9 de marzo, próximo al Día de la Mujer en Alemania.
En 1914, por primera vez, en Alemania, Clara Zetkin y las mujeres socialistas marcan la fecha del Día de la Mujer para el 8 de marzo. No se explicó el porqué de esa fecha, pues no se necesitaba. Era un detalle sin interés. La fecha era totalmente indiferente. Tenía que ser cualquier día. Lo importante era la realización del día.
En Rusia, bajo de la opresión del zar, el primer Día de la Mujer sólo fue conmemorado el 3 de marzo de 1913. En 1914 todas las organizadoras del Día de la Mujer cayeron presas y con eso no hubo conmemoración.
En plena Guerra Mundial, en 1917, en Rusia, las mujeres socialistas realizaron su Día de la Mujer el 23 de febrero, por el calendario ruso. En el calendario occidental, la fecha correspondía al 8 de Marzo. Era el mismo día que, en Alemania, había sido escogido en 1914 Fue ese día el que explotó la huelga espontánea de las tejedoras y modistas de Petrogrado.
Ese día, un gran número de mujeres obreras, en la mayoría tejedoras y modistas, contrariando la decisión del Partido, que consideró que aquel no era el momento para cualquier huelga, salieron a las calles en manifestación por pan y paz. Se declararon en huelga. Esa manifestación fue la espoleta del comienzo de la primera fase de la Revolución Rusa, conocida después como la Revolución de Febrero.
En octubre el Partido Bolchevique lidera la gran Revolución Rusa, en los “diez días que sacudieron el mundo”.
Esa huelga fue documentada en los escritos de Trotsky y de Alexandra Kollontai, ambos miembros del Comité Central del Partido Obrero Socialdemocrata Ruso y ambos, después, proscritos por el stalinismo vencedor. Kollontai escribe: "El día de las obreras, 8 de Marzo, fue una fecha memorable en la historia. Ese día las mujeres rusas levantaron la antorcha de la revolución."
Pero el texto que mejor nos cuenta los hechos de la huelga de las obreras de Petrogrado es un largo tramo de Leon Trotsky, en el primer volumen de su libro Historia de la Revolución Rusa. Vale la pena acompañarlo:
“El 23 de febrero era el Día Internacional de la Mujer. Los elementos socialdemócratas se proponían festejarlo en la forma tradicional: con asambleas, discursos, manifiestos, etc. A nadie se le pasó por las mentes que el Día de la Mujer pudiera convertirse en el primer día de la revolución. Ninguna organización hizo un llamamiento a la huelga para ese día. La organización bolchevique más combativa de todas, el Comité de la barriada obrera de Viborg, aconsejó que no se fuese a la huelga. Las masas -como atestigua Kajurov, uno de los militantes obreros de la barriada- estaban excitadísimas: cada movimiento de huelga amenazaba convertirse en choque abierto. Y como el Comité entendiese que no había llegado todavía el momento de la acción, toda vez que el partido no era aún suficientemente fuerte ni estaba asegurado tampoco en las proporciones debidas el contacto de los obreros con los soldados, decidió no aconsejar la huelga, sino prepararse para la acción revolucionaria en un vago futuro. Tal era la posición del Comité, al parecer unánimemente aceptada, en vísperas del 23 de febrero. Al día siguiente, haciendo caso omiso de sus instrucciones, se declararon en huelga las obreras de algunas fábricas textiles y enviaron delegadas a los metalúrgicos pidiéndoles que secundaran el movimiento. Los bolcheviques -dice Kajurov- fueron a la huelga a regañadientes, secundados por los obreros mencheviques y socialrevolucionarios. Ante una huelga de masas no había más remedio que echar a la gente a la calle y ponerse al frente del movimiento. Tal fue la decisión de Kajurov, que el Comité de Viborg hubo de aceptar. "La idea de la acción había madurado ya en las mentes obreras desde hacía tiempo, aunque en aquel momento nadie suponía el giro que había de tomar." Retengamos esta declaración de uno de los actores de los acontecimientos, muy importante para comprender la mecánica de su desarrollo.
Dábase por sentado, desde luego, que, en caso de manifestaciones obreras, los soldados serían sacados de los cuarteles contra los trabajadores. ¿A dónde se hubiera ido a parar con esto? Estábamos en tiempo de guerra y las autoridades no se mostraban propicias a gastar bromas. Pero, por otra parte, el "reservista" de los tiempos de guerra no era precisamente el soldado sumiso del ejército regular. ¿Era más o menos peligroso? Entre los elementos revolucionarios se discutía muchísimo ese tema, pero más bien de un modo abstracto, pues nadie, absolutamente nadie -como podemos afirmar categóricamente, basándonos en todos los datos que poseemos- pensaba en aquel entonces que el día 23 de febrero señalaría el principio de la ofensiva declarada contra el absolutismo. Tratábase -en la mente de los organizadores- de simples manifestaciones con perspectivas vagas, pero en todo caso sin gran trascendencia.
Es evidente, pues, que la Revolución de Febrero empezó desde abajo, venciendo la resistencia de las propias organizaciones revolucionarias; con la particularidad de que esta espontánea iniciativa corrió a cargo de la parte más oprimida y cohibida del proletariado: las obreras del ramo textil, entre las cuales hay que suponer que habría no pocas mujeres casadas con soldados. Las colas estacionadas a la puerta de las panaderías, cada vez mayores, se encargaron de dar el último empujón"
En 1921 se realizó, en Moscú, en la URSS, la Conferencia de las Mujeres Comunistas que adopta el día 8 de Marzo como fecha unificada del Día Internacional de las Obreras. A partir de esa Conferencia, la 3ª Internacional, recién-creada, esparcirá la fecha 8 de Marzo como fecha de las conmemoraciones de la lucha de las mujeres.
Un día olvidado y después reinventado
En la Rusia comunista, después de la victoria de la Revolución de Octubre, en los primeros años del nuevo régimen, el día 8 de Marzo era conmemorado cada año como el Día Internacional de la Mujer Comunista.
Este día, poco a poco, perdió su interés y el adjetivo comunista fue cayendo a medida que el ímpetu revolucionario de la Unión Soviética comenzó a languidecer.
En los últimos años de la década de 20 y, sobre todo, los años 30, el Día Internacional de la Mujer, sea comunista o socialista, se perderá en la tormenta que se abatió sobre el mundo. El ascenso del nazismo en Alemania, el triunfo del stalinismo en la URSS y el declive de la socialdemocracia en Europa y el vendaval de la 2ª Guerra Mundial entierran las manifestaciones del Día de las Mujeres.
Fuera de los países comunistas, en el Occidente, la humanidad sólo volverá a hablar del Día de la Mujer, a finales de los años 60. En ese lapso de tiempo, el marco del 8 de Marzo, fecha de la huelga de las obreras de Petrogrado de 1917, fue olvidado.
La fecha de la victoria de las revolucionarias rebeldes rusas que impuso la derrota del absolutismo del zar y desató la Revolución Rusa, no interesaba a los comunistas del mundo entero. Estos, casi todos, vivían anestesiados por los encantos o por el terror stalinista.
Hacer retornar el recuerdo de aquel 8 de Marzo de las obreras revolucionarias de Petrogrado tampoco interesaba a la Socialdemocracia, rejuvenecida después de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial y en conflicto abierto con el comunismo de los países del bloque soviético.
8 de Marzo: una fecha a celebrar
Menos que más, la fecha del 8 de Marzo de 1917 en la naciente URSS, interesaba al bloque capitalista occidental, enemigo mortal de la Rusia comunista. Es en este clima, propicio al olvido de la verdadera historia del Día de la Mujer, ya en la década de 1950, en las publicaciones del Partido Comunista, en Francia, se comenzó a hablar de una fuerte lucha de las obreras americanas en el 8 de marzo de 1857 . Tal vez, la famosísima huelga del 1º de Mayo, en Chicago de 1886 y las numerosas huelgas en las tecelagens americanas estimularon las fantasías y llevaron a enfatizar la participación de Estados Unidos en la lucha de la mujer, lo que favoreció esta confusión de fechas. Poco a poco se desplazó la fecha de 1857 para Nueva York. Y ahí, en ondas sucesivas de cuentistas, se llegó la historieta completa.
El día 1º de Marzo de 1964, el periódico de la CGT francesa, Antoinette, habla que “fueron las americanas las que comenzaron. Era el 8 de marzo de 1857. Para exigir las 10 horas ocuparon las calles de Nueva York”. Es la continuación de lo que ya había aparecido en el periódico del PCF, los años anteriores.
Y finalmente, fue así, sin necesitar de una conspiración organizada por un supuesto imperio del mal, que en Alemania Oriental, en 1966, la Federación de las Mujeres Comunistas informó de la historia del Día de la Mujer, enriquecida con el martirio de las 129 mujeres quemadas vivas.
Todo esto fue hecho de forma confusa, mezclando hechos con fantasías, con cada cuentista escribiendo e inventando fechas y detalles.
Y fue así, sin ninguna deliberación conspiratoria, que el mito que acababa de ser creado, en 1966, en el Este Europeo, comenzó a ser divulgado y fue después enriquecido en los EUA al final de los años 60 y en todo el mundo occidental.
Después de eso, era sólo enriquecer el mito. Esto es lo que se hizo, hasta su cristalización en 1975, con La ONU e inmediatamente después con La Unesco, en 1977.
Una fecha muy rica que no necesita de mitos
Derrumbar el mito del origen de la fecha 8 de Marzo no implica desvalorizar el significado histórico que este adquirió.
Muy al contrario. Significa retomar la verdad de los hechos que son suficientemente ricos de significado y que cargan toda la lucha de la mujer en el camino de su liberación. Significa enriquecer la conmemoración de ese día retomando su sentido original.
Significa volver a los orígenes del ideal socialista de la mayoría de las mujeres que luchaban por un mundo nuevo sin explotación y opresión del hombre por el hombre y específicamente de la mujer por el hombre.
Un día que quiere retomar la conmemoración y la lucha de un 8 de Marzo sin miedos. Avanzar sin miedos y sin vergüenza por las derrotas sufridas por las revoluciones perdidas el siglo XX, rumbo a la conquista de la liberación total de las mujeres.
Significa integrar todos los nuevos e importantísimos aspectos de la lucha de la liberación de la mujer, descubiertos con la evolución histórica de la humanidad del siglo XX, con sus raíces socialistas.
Integrar en la clásica lucha libertaria, socialista y comunista del comienzo del siglo XX, las contribuciones de diferentes líneas de pensamiento y países que van de Wilhem Reich a Simone de Beauvoir, de Herbert Marcuse a Samora Machel, de Betty Friedann a Rose Marie Muraro. Integrar toda la lucha del feminismo para construir una sociedad donde la mujer sea reconocida como gente.
Integrar estas elaboraciones teóricas con las luchas y las experiencias de vida de miles de activistas, militantes y organizadoras de la lucha de las mujeres en el mundo entero: desde las guerrilleras latino-americanas, a las mujeres vietnamitas, a las trabajadoras de las fábricas a las plantadoras de arroz de la India, a las Madres de los desaparecidos argentinos a las luchadoras por la reforma agraria del MST.
Una larga lucha sin miedo a la felicidad, sin miedo del placer. Sin miedo de luchar por una revolución, que deberá ser social, sexual, y profundamente cultural. Sin miedo de levantar las banderas rojas de la lucha por la liberación de la humanidad. La liberación de hombres y mujeres.
Anexo
Fechas básicas sobre el origen del 8 de Marzo
1900-1907.
— Movimiento de las Sufragistas por el voto femenino en los EUA e Inglaterra.
1907.
— En Stuttgart, se realiza a 1 ª Conferencia de la Internacional Socialista con la presencia de Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo y Alexandra Kollontai. Una de las principales resoluciones: "Todos los partidos socialistas del mundo deben luchar por el sufragio femenino."
1908.
— En Chicago (EUA), el día 3 de mayo, es celebrado, por primera vez, el Woman´s Day. La convocatoria es hecha por la Federación Autónoma de Mujeres.
1909.
— Nuevamente en Chicago, pero con nueva fecha, último domingo de febrero, se realiza el Woman's Day. El Partido Socialista Americano toma el frente.
1910.
— La tercera edición del Woman's Day se hace en Chicago y Nueva York, convocado por el Partido Socialista, en el último domingo de febrero.
— En Nueva Cork, gran participación de obreras debido a una huelga que paralizaba las fábricas de tejido de la ciudad. De los treinta mil huelguistas, un 80% eran mujeres. Esa huelga duró tres meses y acabó el día 15/02, víspera del Woman's Day.
— En mayo, el Congreso del Partido Socialista Americano delibera que las delegadas al Congreso de la Internacional, que sería realizado en Copenhague, en Dinamarca, en agosto, defiendan que la Internacional asuma el Día Internacional de la Mujer.
"Y Este debe ser conmemorado en el mundo entero, en el último domingo de febrero, a ejemplo del que ya acontecía en los EUA".
— En agosto, la 2 ª Conferencia Internacional de la Mujer Socialista, realizada dos días antes del Congreso, delibera que: "Las mujeres socialistas de todas las nacionalidades organizarán (...) un día de las mujeres específico, cuyo principal objetivo será la promoción del derecho al voto para las mujeres". No se define una fecha específica.
1911.
— Durante una nueva huelga de tejedoras y tejedores, en Nueva York, mueren 134 huelguistas, a causa de un incendio debido a pésimas condiciones de seguridad.
— En Alemania, Clara Zetkin lidera las conmemoraciones del Día de la Mujer, el 19 de marzo. (Alexandra *Kollontai dice que fue para conmemorar un levantamiento, en Prússia, en 1848, cuando el rey prometió a las mujeres el derecho al voto).
— En Estados Unidos, el Día de la Mujer es conmemorado el 26/02 y en Suecia, en 1º de Mayo.
1912.
— En Estados Unidos, el Día de la Mujer es conmemorado en 25/02.
1912 y 1913.
— En Alemania, el Día de la Mujer es conmemorado en 19/3.
1913.
— En Rusia es conmemorado, por primera vez, el Día de la Mujer, en 3/3.
1914.
— Por primera vez, la Secretaría Internacional de la Mujer Socialista, dirigida por Clara Zetkin, indica una fecha única para la conmemoración del Día de la Mujer: 8 de Marzo. No hay explicación sobre el porqué de la fecha.
— La orientación fue seguida en Alemania, Suecia y Dinamarca.
— En Estados Unidos, el Día de la Mujer fue conmemorado en 19/03.
1917.
— El día 8 de Marzo de 1917 (27 de febrero en el calendario ruso) estalla una huelga de las tejedoras de San Petersburgo. Esta huelga genera una gran manifestación y da inicio a la Revolución Rusa.
1918.
— Alexandra Kollontai lidera, en 8/3, las conmemoraciones por el Día Internacional de la Mujer, en Moscú, y consagra el 8/3 en recuerdo a la huelga del año anterior, en San Petersburgo.
1921.
— La Conferencia de las Mujeres Comunistas aprueba, en la 3ª Internacional, la conmemoración del Día Internacional Comunista de las Mujeres y decreta que, a partir de 1922, será celebrado oficialmente el 8 de Marzo.
1955.
— Día 5/3 , L´Humanité, periódico del PCF, habla por primera vez de la huelga de 1857, en Nueva York. No habla de la muerte de las 129 quemadas vivas.
1966.
— La Federación de las Mujeres Comunistas de Alemania Oriental retoma el Día Internacional de las Mujeres y, por primera vez, cuenta la versión de las 129 mujeres quemadas vivas.
1969.
— En Estados Unidos, el movimiento feminista gana fuerza. En Berkley, es retomada la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
1970.
— El periódico feminista Periódico de la Liberación, en Baltimore, en los EUA consolida la versión del mito de 1857.
1975.
— La ONU decreta, 75-85, la Década de la Mujer.
1977.
— La Unesco declara la fecha 8/3 como Día de la Mujer y repite la versión de las 129 mujeres quemadas vivas.
1978.
— El alcalde de Nueva York decreta día de fiesta, en el m