domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Feminismo, para qué? o De los sujetos que importan






Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com
No estamos perdidas, sólo necesitamos encontrar la salida
(Ochy Curiel)

La his-herstory de la humanidad nos muestra cómo las ideas, modos de producción y formas organizativas de las sociedades, son una búsqueda constante por mejores o distintos modos de vida para los grupos humanos que los proponen. Dichas búsquedas generan tensiones y conflictos entre quienes se plantean otras formas de ver, entender y hacer en la vida individual y colectiva y quienes apuestan por o se benefician de lo establecido, del status quo.
Algunas de las luchas por otros modos de vida, radicalmente distintos o por  modificaciones en contextos particulares, han dado resultados que marcan nuevas etapas en la historia de la humanidad o logros locales concretos.
Un ejemplo inmediato de este devenir es el surgimiento de lo que llamamos el Estado Moderno, que parte de cuestionar la soberanía sustentada en el poder divino y propone otro orden político y económico, basado en el liberalismo económico-político y sustentado en los mandatos de aquello legitimado por la ciencia. Después, cuando las teorías socialistas-materialistas económicas y políticas mostraron que el modo de producción liberal dividía a las personas en clases respecto a su relación con la apropiación de los modos de producción, se generaron otras apuestas por otros modos de vida con las tensiones, desacuerdos y acuerdos entre los grupos humanos que proponían.
Otro ejemplo es cómo en América hace aproximadamente 500 años ocurrió una invasión desde países de Europa, y el subsecuente reconocimiento de la opresión colonial, llevó a una lucha de corte liberal por la independencia política de las naciones y cómo aún seguimos tratando de combatir y hacer resistencia a distintas formas de colonización e imperialismo. Lo que trato de mostrar es que los procesos humanos culturales, políticos y económicos se caracterizan por partir de propuestas mayor o menormente utópicas que luego se desarrollan por vías diversas, incluso por el uso de la violencia, que transforman los contextos generales y los cotidianos con distintos grados de cercanía a la utopía planteada, dependiendo de las circunstancias, deseos y posibilidades locales.
Los feminismos han sido de esas propuestas transformadoras, que surgen a partir del reconocimiento o toma de conciencia de una situación de injusticia y de la apuesta a una utopía. Así, dieron cuenta del lugar de las mujeres en distintas sociedades en una situación de desventaja; lugar social, cultural e incluso una ideología imperante que las consideraba en minusvalías lo que redituaba y ha redituado en menor acceso a trabajos remunerados, menor acceso a educación, obligatoriedad del servicio doméstico y sexual, entre otros. Todo ello sumado a la sanción social y política a cualquier ruptura de dichos mandatos, que en muchos casos ha implicado violencia y muerte. Estos feminismos se ocuparon, se ocupan, de la denuncia de estos fenómenos y desarrollaron propuestas e ideas y acciones al respecto. Si bien, no fueron en una sola tónica, ni para un solo destino, ya que no existe un único feminismo ni una única forma entenderlo.
Desde el Feminismo Pre moderno, por ejemplo, la obra de Christine de Pisan, La ciudad de las damas (1405), que atacó el discurso de la inferioridad de las mujeres; el Feminismo Moderno con la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana, en 1791 de  Olympe de Gouges, o la Vindicación de los derechos de la mujer., redactada en 1792 por la inglesa Mary Wollstonecraft, resultado de la Revolución francesa, cuya mirada es hacia  una reivindicación, el reconocimiento de las mujeres como ser humano-político-social. Pasando  por las obras consideradas fundantes del feminismo como la Mística de la feminidad de la feminidad de Betty Friedan, El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir y  otros que se preguntaban sobre qué es ser mujer, qué significa-ba y cómo significa-ba, cómo se construye y el cómo esa construcción la pone en relacionalidad con el otro. Al paso del tiempo se gesta un feminismo que apuesta por la igualdad, leyes y reformas que garantizan un salario y una participación en el sistema existente, aquí la utopía creada fue por tener acceso al poder repartido en el mundo. En tanto, el feminismo de la diferencia fue una apuesta utópica por la libertad, apuesta por un mundo donde las mujeres significaran por si mismas. Después y al paralelo surgen una cantidad de feminismos, de un jardín como el de Borges con senderos que se bifurcan, distintas apuestas por la utopía, ecofeminismo, cyberfeminismo, feminismo autónomo...

Pluralidad en donde, finalmente el eje común en este mosaico de tonos respecto al “ismo” feminista, entendido como sistema de pensamiento, es la reflexión respecto de las mujeres y es posible el plantearlo como lo definió Melissa Cardoza, feminista, durante el taller “Formación de activistas” en 2003, en la Ciudad de México: “Hoy, los feminismos coinciden en un punto: siguen siendo filosofía política que está cuestionando el orden establecido en el mundo tanto para hombres como para mujeres, la pregunta sobre cómo ese orden podría ser distinto” (Melisa Cardoza).

En las décadas recientes, las propuestas por un mundo con una más justa distribución de la riqueza, por gobiernos no autoritarios, así como los ideales de igualdad, libertad, fraternidad, planteados por el surgimiento de la modernidad, ante al avance y deshumanización de lo que han llamado del capitalismo salvaje cayeron en una crisis emocional-política y filosófica que cuestiona su posibilidad.  La esperanza misma, diría yo, también ha caído en una crisis que dejó por lugar filosófico la certeza de que no hay certezas, no hay más realidad que el contexto existente.
Así mismo, los pensadores de la época nos han enseñado que el poder es relativo –Incluso cuando el poder de algunos esté en un cuerpo hambriento y en otros no, aun cuando el poder de algunos tenga cierto capital cultural y ciudadano y el de otros sea mínimo o disponga de una subciudadanía-. Al encontrar al poder inasible e inidentificable, entonces se torna difícil o inconcebible trastocar el sistema que lo sustenta –apenas plantearle alguna resistencia-, por lo tanto no hay esperanza de otra posible apuesta civilizatoria, más allá de la inmediata reivindicación. Se llama posestructuralismo-posmodernidad, dicen.
El feminismo bifurcado también se ha visto afectado por el fenómeno, pierde la fuerza emancipadora-liberataria-transformadora que cimentó sus primeras utopías.
A partir del desarrollo de la categoría género, útil para el análisis histórico de acuerdo con Scott: "...el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder..." (Scott; 1990: 44) y se refiere a una estructura social que produce relaciones jerárquicas. Es a partir del auge de este término-categoría en la década de los 80´s que se comienzan a construir propuestas que señalan, visibilizan o combaten estas relaciones jerárquicas: teoría, leyes, políticas o estrategias, contra la discriminación por género, contra la violencia de género, contra la inequidad de género y por acciones afirmativas en torno al género…sin embargo, una categoría que pudo ir tan a la raíz del problema, que pudo haber servido tanto para construir hacia, justamente, utopías organizativas no jerárquicas, bajo el sino posmoderno de la relativización del poder, pierde la noción de opresión y, por tanto, la necesidad de señalar privilegios y responsabilidades respecto a los usos y abusos de ese poder, pierde entonces la radicalidad que interpela a los hombres y a las mujeres, -como se hacía con la palabra patriarcado que hacía visible la relación de dominación que la propicia -, y si se interpela a una ambigua matriz delimitante, entonces, parece no interpelarse a nadie… y no atañe a nadie en concreto, no hay emancipación-liberación posible y no hay para quién.
Otras luchas, como las antirracistas y anti etnocentristas, por ejemplo,  también han sido tomadas por esta relativización de la mirada crítica al poder hegemónico y se convierten en participantes de políticas reivindicativas, las formas “negociadoras” y cómodas al sistema, -ONGs, lobbys y pequeñas concesiones por una parte y , por otro lado, lógicas y abstracciones de complejidad matemática, construcciones teóricas desidentitarias,- en donde se ha perdido la noción de opresión, negociada por la “lucha en contra de la discriminación”, que tiene, justamente, un significado político de pacto en busca de acceso a los privilegios –inclusión: no ser discriminadx, ser parte-, un conveniente olvido de cuestionar el sistema de dominación , mucho menos de transformación del sistema mismo.
Igualmente, las valientes llamadas del feminismo lesbiano a destruir la heterosexualidad como régimen (Wittig, Rich) se convirtieron, junto con los movimientos de la diversidad sexual en la búsqueda de pactos inclusivos, como el derecho a casarse, pagar hipoteca conjunta y a la seguridad social de una parejil pareja sosteniendo el modelo liberal y neo liberal de las relaciones humanas.
En otro lugar, esta lectura desesperanzada –posestructuralista- del mundo en el feminismo, que no reconoce el uso abusivo del poder como productor de  opresión si no que estudia a esa matriz constructora, que no responsabiliza necesariamente a privilegiados y no cohesiona a quienes le sostienen; propone destruir la matriz de género, haciéndola estallar, despareciendo a la mujer (porque es un ideal), y a las mujeres como categoría, -precisamente a las mujeres, los hombres desaparecerán en algún momento como consecuencia-, pero las mujeres y la feminidad, cualquier cosa que quiera ponerse según el contexto como feminidad, son el problema, desaparezcamos y entonces… desparece el binarismo…¿qué desaparece, la injusticia, la opresión?
Hoy, las imágenes de las posfeministas son una mujer vestida con los atributos sociales de hombre diciendo que el feminismo sirve para dejar de ser mujer y aquí cualquier signo de feminidad es rechazado. Ni flores, ni telas suaves, (ni la belleza, ni el cuidado, ni la ternura tienen valor, por considerarles atributos de la feminidad, ¿no será esa también una lectura de género?) ni menciones a las incomodas funciones biológicas de nuestros cuerpos -menstruar, parir, amamantar, lubricar-, reconocernos en ellos es escencializar. Parece ser que mientras nuestras luchas sean menos corpóreas y más racionales, seremos más legítimas. En tanto, la masculinidad, lo que ello quiera decir, se deja para cuestionar algún día o como meta para alcanzar…casi intocada, parece ser el modelo a seguir. Legiones de seres que se dicen socialmente leídas como mujeres, pero que no se “identifican” mujeres, van con barbas y bigotes dibujados, pegados en su rostro o producidos mediante ingestas de productos farmacéuticos –ni las feministas de la igualdad en sus tiempos imaginaron tal perfección universalista, todas iguales al modelo-. 
La utopía posfeminista es un mundo sin binarismos, sin género, sin sexos, la función reproductiva, la capacidad de parir constreñida a un fenómeno fisiológico como el defecar, el sudar, orinar; Ojalá en el futuro lxs nuevxs humanxs sean decantados de probeta como en El Mundo Feliz de Aldous Huxley. La crianza de lxs niñxs, una tarea por resolver desligada de la función del engendrar, reproducir desafectivamente a futuros trabajadores y ciudadanos, parece ser que eso es lo que liberaría a los cuerpos con capacidad paridora.
Para llegar a dicha utopía, es necesario acabar con las mujeres, como identidad y como clase, pues sólo perpetuamos el binarismo. Transformar los cuerpos y propiciar las prácticas sexuales menos heteronormadas posibles. La desheterosexualización como reivindicación prioritaria para prácticas sexuales diversas, pero se deja para luego, para nunca el cuestionar:
1.- Cómo las relaciones de poder masculinas, en este sistema patriarcal siempre han sido de profunda homosexualidad: amor, complicidad, solidaridad entre hombres, (en la política, en el entramado social, en los convenios económicos, en las creaciones culturales).
2.- Cómo la heterosexualidad obligatoria rige sobre los cuerpos con matriz manteniéndoles como trabajadoras explotables. Es decir, no se problematiza hacia la visibilización de que no se trata de una imposición sexual si no de un arma de opresión política.
Hay un olvido al cuestionar las imposiciones del Régimen Heterosexual  que se dan de una manera distinta sobre los cuerpos divididos sexualmente, es decir, cuerpos que fueron socializados a partir de poseer un pene y cuya desheterosexualización es un ejercicio de permisividad de gozo que no necesariamente retira sus privilegios patriarcales y otros cuerpos con vulva, cuya desheterosexualización ciertamente está relacionada con el placer, pero también con el lugar  político que la heterosexualidad obligatoria confiere en la explotación y apropiación del trabajo colectivo e individual en la producción-reproducción y la violencia que se ejerce sí, mayoritariamente en esos cuerpos sexuados.
En la nubosidad que genera dicho olvido, curiosamente, surgen los nuevos sujetos que importan.
Los sujetos que importan en la utopía posfeminista  tienen por liberal y neoliberal mandato el pensar y buscar el placer propio: “No nos sentimos culpables por haber sobrevivido”, dice Itziar Zigga desde el primer mundo blanco en su Devenir Perra. Sin cohesión, sin empatía posible, a quién puede importarle aquelles, aquellas que no sobreviven.
Otro  lugar de la utopía posfeminista está en, al mismo tiempo que cuestionar el biologismo y los saberes biomédicos, es el recurrir a ellos para la transformación del cuerpo disidente. Los cuerpos intervenidos por la capacidad médica de transformar genitales, glándulas y cavidades hacia estéticas establecidas por el estatus quo –Muy “elección sobre sus propios cuerpos”- o “cuerpos disidentes”, es decir, que escapan del cuerpo dibujado por los mandatos de género o por la construcción anatómica con que se nació y construyó el cuerpo a partir de las tecnologías políticas, sociales, cambiar penes, vulvas, senos, vaginas, nalgas, rasgos. El sujeto de la utopía no es sujeto sin la intervención buscada de la ciencia y el mundo cosmético.
En ¿Cómo el hombre llegó a ser gigante?,  IIlin y Segal,  nos recuerdan cómo recorremos en cuestión de horas el planeta y miramos al otro lado del mundo con sólo encender un interruptor, gracias a la tecnología. También  en nuestro cuerpo, el  nacimiento y la muerte son casi “mágicamente” determinados por la tecnología misma…la tecnología y unos billetes de por medio, que quien no cuenta con los billetes se queda sin alcanzar la estatura ni la magia de la contemporaneidad. Las películas futuristas de los 80´s nos han alcanzado en sólo 30 años…la humanidad se transforma velozmente.
Sin embargo, qué significa, qué utopía posible nace con esto para las mujeres no cercanas a la academia o a los círculos de discusión posmoderna, qué significa para las obreras que padecen feminicidio por tener cuerpos de mujeres- En México, la actual guerra contra el narco y el ejercito sigue significando cosas sobre los cuerpos de mujeres en mayoría: la muerte por violencia de pareja, la falta de acceso a la educación, la falta de atención a la salud, las dobles jornadas, siguen cayendo sobre cuerpos de las socialmente leídas como mujeres.
Qué significa y que significará en un futuro próximo para las que no pueden pagar cirugías o no quieren modificarse a cuerpos disidentes. Qué significa en un futuro para las que no pueden pagar inseminaciones y decantaciones artificiales… ¿Para qué sirve este feminismo que ha dejado de encontrarse, este feminismo sin espejos?
En la academia y espacios de discusión miramos con desprecio a las que se siguen nombrando mujer, porque es el lugar en dónde se identifican, mujeres, a las que buscan caminos para ellas-nosotras y me resulta peligrosa, a la vez que vergonzosa esa brecha respecto a quienes no tienen el privilegiado alcance a ciertos niveles de abstracción ¿puede la construcción teórica ser tan clasista, tan racista, tan hegemónica, tan al servicio de la lógica colonial y de dominación, puede desligarse tanto de las mujeres “terrenas” en su cotidianidad?
¿De qué sirven las abstracciones cuando no coincide con lo que hace en la practica el movimiento político, si se entretiene en ejercicios secuenciales de lógica pero no apuesta por resolver un plato de fríjoles, un golpe menos, unas horas de vida más para las que alguna vez fueron sujeto de emancipación-liberación y que construyeron el espacio teórico que sí nos garantiza el plato de fríjoles a las que hacemos estos ejercicios intelectuales? ¿Son los fenómenos sociales como la violencia y el hambre que ocurren a las mujeres tan vistos, tan pasados de moda, tan faltos de interés científico que ya no nos ocupan?
 …para qué servimos a la inexistente mujer negra que no ha politizado su ser negra pero vive cada día la racialización en su cuerpo, para qué servimos a la indígena cuya vivencia cosmogónica ya ha sido clasificada y calificada, pero no se entera y sigue adentro del temazcal cantándole a la Tonanzin y sintiendo que es su lugar en el universo, pero que vive, al mismo tiempo, la lucha por la tierra y el gobierno castiga esa lucha en su cuerpo de mujer, en su inexistente y absurdo cuerpo de mujer -cuerpo del cuál no hemos enterado a los policías violadores de que ya no existe-...
¿Para qué este feminismo elevado; discutido en medios electrónicos a los que la mitad de los pobladores de mi país no tiene acceso regular; publicado en lengua de blancos, por editoriales de blancos; feminismo pagado en euros y venerado en nuestras universidades del color de la tierra, en los círculos de pensadoras lesbianas y feministas de Latinoamérica, institucionales o no, a quién y para qué sirve? ¿Cuál es la utopía que académicas, activistas, actuantes y/o pensadoras proponemos para los años venideros? ¿Hay una utopía aún?

Rich, Adrienne (1980). “La heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana (1980)”  en Revista d'Estudis Feministes, núm.10
Scott, Joan. 1990. "El género: una categoría útil para el análisis histórico". Historia y Género: Las mujeres en la Europa Moderna y Contemporánea, J. Amelang y M. Nash (eds.). Valencia: Ediciones Alfons El Magnanim, pp. 23-56.
Wittig, Monique (1978). “La mente hetero”. Discurso leído por la autora en Nueva York durante el Congreso Internacional sobre el Lenguaje Moderno realizado en 1978 y dedicado a las lesbianas de EE.UU. http://www.mulheresrebeldes.org/Lesbianidades/Monique%20Wittig/la%20mente%20hetero.pdf
Zigga, Itziar. 2009. Devenir Perra. España. Editorial Melusina, pp.

sábado, 20 de octubre de 2012

Carmen Tacam, la mujer que dirige “Los 48”





En noviembre la primera mujer en presidir una organización ancestral, la de los 48 Cantones –cuyo primer presidente fue el mismo Atanasio Tzul–entregará el cargo.

 
 




Claudia Pal

ma cpalma@elperiódico.com.gt


Esta es la primera vez, en 200 años, que una mujer preside uno de los grupos indígenas políticos más conservadores del país. Se trata de Carmen Tacam Poncio, quien dirige los 48 Cantones en Totonicapán.

Tiene 27 años, es una estudiante de Derecho, soltera. “En Totonicapán uno no practica para ser líder. Cada comunidad lo elige. Son propuestos”, explica David Ordóñez, también integrante de la asamblea de los 48 Cantones.

Tacam vive en la zona que en Totonicapán se conoce como “tenerías”, en alusión al número de quienes practicaban ese oficio antiguamente. Se graduó como bachiller en computación y es la mayor de cuatro hermanas, cuenta María, una de ellas. Su padre fue líder comunitario, y presidió la junta directiva de los baños termales de Totonicapán.

K’AXK’OL puede traducirse como “servicio con dolor”

En Totonicapán cada comunidad tiene su propia administración de servicios de acuerdo con su consejo de autoridades indígenas. Hay comités de agua, de caminos, de introducción de energía eléctrica, que son integrados por vecinos quienes durante un año ad honorem dedican su trabajo a la comunidad. “Eso genera que no haya una conflactividad tan grande”, explica Ordóñez.

Tacam fue electa representante del Comité de Caminos y posteriormente presidenta de los 48 Cantones. “Encontró oposición de las otras mujeres porque era muy joven”, escribió Andrea Ixchú, una de sus colaboradoras más cercanas, en un artículo publicado en marzo en el suplemento feminista La Cuerda.

Para Andrea la elección de su amiga ha sido “un parte aguas, la búsqueda de nuevas metas dentro de nuestra colectividad. Los 48 Cantones es una organización precolombina. Posteriormente se reorganiza con las leyes que permitía tener un Cabildo de Indios”. La Junta Directiva hace convocatorias por medio de asambleas en las cuales primero se informa “es un acto consensuado”, explica Andrea. “Este octubre había gente que no quería ir a protestar”, dice al referirse a la última acción protagonizada, un bloqueo que dejó 8 campesinos muertos.

Pero el bloqueo es solo uno de media docena de los emprendidos entre 2000 y 2012. El incremento a la energía eléctrica, al IVA, el Impuesto sobre la Renta y la ley de Aguas, los temas de las protestas. Este último, para los pobladores de Totonicapán, era el principio de la privatización de los nacimientos de agua administrados de forma comunal. Según los inconformes, la ley permitiría que empresas privadas canalizaran las fuentes y fueran los distribuidores.

Recientemente Tacam, junto a otros líderes indígenas, también interpuso una acción de inconstitucionalidad contra la Ley de Minería. Solicitaron expulsar la ley del ordenamiento jurídico, porque no toma en cuenta ordenamientos jurídicos internacionales, que establecen consultar a los pueblos indígenas cada vez que se prevean medidas legislativas en procesos relacionados con la regulación de la minería.

El día que Tacam fue electa los diarios locales recogieron sus palabras: “Vamos a luchar contra la corrupción y la incursión de la mala política, además, la fiscalización va a ser una de nuestras acciones más importantes”.

elPeriódico intentó comunicarse durante tres días consecutivos con Tacam y dejó mensajes a su hermana y colaboradores, pero no respondió.


Fuente: EL PERIODICO GUATEMALA 

viernes, 19 de octubre de 2012

Las mujeres de la Revolución I y II


Carolina Escobar Sartí






Cada octubre, cuando se celebra el aniversario de la Revolución del 44, algunas personas esperamos que el recorrido histórico recupere también el aporte de las mujeres que participaron en aquella gesta revolucionaria. Pero no aparecen por ninguna parte, a excepción de una que otra mención bastante marginal de la maestra María Chinchilla, en su condición de mártir.

Habría que comenzar por reconocer que las mujeres de hoy le debemos siempre mucho a las de ayer. Cabe citar aquí a doña Dolores Bedoya en 1839, la misma que años antes llamara con cohetes y marimba a apoyar la independencia de Guatemala, cuando escribe: “Si las mujeres reclamaran sus derechos y su voto, se las consideraría, no se burlarían de ellas y podrían participar en la organización y acción social”.
A ella le siguieron otras como Vicenta y Jesusa Laparra, Sara de More, Adelaida Cheves, Carmen de Silva, Rafaela del Águila, Pilar de Villeda, María C. de Morales, Paula Rukuardt, Isabel Ardón, Jesusa Rodríguez, Piedad Rogel y Olimpia Altuve. En distintos momentos de nuestra historia, varias mujeres de las élites, intelectuales, maestras, artistas, activistas, indígenas, ladinas, mestizas y criollas, participaron en hechos históricos como el levantamiento de 1920, para derrocar a Estrada Cabrera; en la Federación Centroamericana, para obtener el voto durante algunos meses en 1921; en la primera huelga de obreras, en 1925; y en las luchas por alcanzar el derecho al sufragio, en la década de 1930. Algunas, incluso, presionaron para que se reconociera la ciudadanía de las mujeres desde un “Comité Pro-Ciudadanía”, integrado, entre otras, por Graciela Quan, Gloria Menéndez Mina, Magdalena Spínola, Romelia Alarcón, Clemencia de Herrarte, Laura Bendfelt, Adriana de Palarea y María Albertina Gálvez.
Pero cuando, durante el gobierno ubiquista, se reprimió todo libertad, incluso la participación de todos los partidos políticos nacionales, menos el nazista, el fascista y el franquista, las mujeres que quisieron jugar papeles no tradicionales se vieron también obligadas a replegarse. Hoy lo decimos más fácil, pero en aquella época las mujeres se enfrentaban a sentencias como esta, identificada en un documento histórico: “La mujer no tiene derecho al sufragio porque la naturaleza la creó para la casa y para estar ocupada con el sinnúmero de difíciles tareas familiares como el dar de comer y educar a los niños, enseñándoles valores morales y los derechos y obligaciones que tendrían más tarde como ciudadanos. El destino de madre no le permite ocuparse de la política”.
Llegamos entonces a las mujeres del 44, quienes participaron en aquella inédita revolución guatemalteca, único momento de verdadera autonomía de nuestra historia —por cierto—, en el cual no estuvimos sometidos a ningún imperio. Ni al ruso, ni al estadounidense, ni al inglés, a ninguno. Esas mujeres participaron como correos, marcharon, recaudaron fondos, se sumaron a sindicatos, se afiliaron a partidos políticos, obtuvieron el voto, se presentaron como candidatas, divulgaron los contenidos de la Revolución, organizaron grupos de mujeres, se expresaron, escribieron, accionaron. Parecía el inicio de algo duradero

Las mujeres de la revolución (II)

Las mujeres del 44 definitivamente abrieron brecha, más aún si pensamos que en este país todo lo que suena a revolución sigue sonando a “comunismo”. Y si al término revolución le sumamos el de mujer con ansias emancipatorias, la cuestión puede volverse realmente incómoda para algunos


Llama la atención que, más de seis décadas después, esos algunos consideren caducas las ideas libertarias que motivaron aquella gesta revolucionaria, pero siguen usando como referentes irrefutables las ideas aristotélicas de hace 25 siglos y las expresiones como “comunismo”, hoy totalmente descontextualizadas.
La del 44 fue una revolución de ideas, porque no existía aún una ideología revolucionaria propiamente dicha o una estrategia revolucionaria milimétricamente diseñada. Basta leer los primeros 20 decretos de la Junta Revolucionaria que llegó al poder o los apasionados pero ingenuos discursos de Arévalo durante su campaña electoral, para confirmar lo anterior. Por ello no fue casualidad que, con la excepción de los ubiquistas de pura cepa, todo el mundo se sintiera entonces revolucionario. Atrás quedaba la tradición de preservar el orden que situaba en los extremos de un poder abusivo o inexistente a peones y hacendados, indios y criollos, obreros y amos, mujeres y hombres. Una tradición en la que unos pocos se arrogaban el derecho de pensar, reservando para las grandes mayorías la obligación de solo obedecer y trabajar. La Revolución del 44 fue, en esencia, la respuesta de la decencia a la vergüenza que Jorge Ubico y su pupilo Ponce Vaides habían impuesto a una nación. Aquel 20 de octubre, cuando el fuerte de San José se derrumba, lo que realmente cae es un símbolo del totalitarismo y el colonialismo.
Por ello es importante traer a nuestra memoria a las abuelas, madres, tías e hijas que vivieron y participaron en aquella experiencia inédita. No desde una nostalgia romántica o en su condición de víctimas, como suele hacerse con la maestra María Chinchilla, sino desde la intención de reconocerlas y de darle seguimiento a sus luchas en distintos campos. Por ejemplo, mujeres como Julia Urrutia, Consuelo Pereira y algunas otras maestras impulsaron propuestas para que el derecho al voto femenino se incluyera en la nueva Constitución de 1945. Y a pesar de algunas resistencias, aun de hombres muy “progresistas”, el derecho al voto fue establecido entonces para las mujeres guatemaltecas. Lamentablemente solo para las alfabetas, que eran una minoría.
Otras mujeres hicieron también aportes sustantivos en distintos espacios, entre ellas Chita Ordóñez de Balcárcel, Aída Chávez, Victoria Moraga, Laura Pineda, Ester de Urrutia, Matilde Elena López, Ofelia Castañeda de Torres, Leonor Paz y Paz, Irma Chávez, María del Carmen Vargas de Amézquita, Esperanza Barrientos, Zoila Luz Méndez, Julia Meléndez de De León, Mélida Montenegro de Méndez, Blanca García, María Luisa Silva Falla, Julia Estela Velásquez, Dora Franco, Guadalupe Porras y María Vilanova de Árbenz. Fue entonces cuando muchas de ellas fundaron instancias como la Asociación Dolores Bedoya de Molina, la Alianza Femenina Guatemalteca, las Muchachas Guías, la Alianza Cívica de Asociaciones Femeninas y el Consejo Nacional de Mujeres.
Si hay algo que entraña libertad es la posibilidad de hablar y participar, algo que muchas mujeres pudieron hacer durante los dos gobiernos revolucionarios, más allá de las cuatro paredes de sus casas. Claro que faltaron y siguen faltando las mujeres mayas, xincas y garífunas en toda esta historia, pero con aciertos y errores, como sucede a cualquier grupo humano, las mujeres hemos trazado rutas libertarias importantes. La nefasta llegada de Castillo Armas al poder obligó a muchas de ellas a replegarse e incluso a desdecirse públicamente, como consta en algunos documentos suscritos por el entonces representante del “Honorable Comité de Defensa contra el Comunismo” (1/12/1954). Como sea, les debemos también a ellas el paso y la huella, porque no hay revolución verdadera sin mujeres, ni mujeres verdaderas que no sepan de revolución.

FUENTE: Prensa Libre Guatemala 


lunes, 8 de octubre de 2012

Las muertes de campesinos en Totonicapán “no son nada aislado”

Entrevista a un líder quiché en relación a la masacre ocurrida en Totonicapán cuando el Ejército disparó contra campesinos que se manifestaban acabando con la vida de 7 personas y dejando cerca de otras 40 heridas.

La identidad el entrevistado permanece oculta por razones de seguridad     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Guatemala ya ha condenado los hechos y la actuación del Ejército.

Periodismo Humano. ¿Qué fue lo que paso en Totonicapán el día de hoy?
Estamos muy indignados porque fue una masacre, suscitada hacia los hermanos K’iche’s en el territorio de Totonicapán, una masacre que fue en cumplimiento de órdenes de quien ya casi se ha dicho a nivel nacional, a nivel del mundo, que es el presidente Otto Pérez Molina que se sabe que este hombre es un genocida.

P. ¿Cómo fue que se dieron las seis muertes?
La situación fue que los hermanos de los 48 Cantones realizaron una manifestación pacífica y legítima por tres demandas específicas: una en relación al alto costo de la energía eléctrica, otra por la forma de imponer las reformas constitucionales acá en Guatemala y la tercera es el abuso de poder y negligencia de las reformas a la carrera magisterial. Entonces se tomó esta decisión porque durante dos meses se estuvo este dando a conocer el posicionamiento de los pueblos, y el gobierno ha hecho oídos sordos, nunca ha puesto atención a nuestra problemática.

Funeral de uno de los campesinos asesinados durante una manifestación por el Ejército (AP)
P. ¿Qué se está viviendo en este momento allá?

Estamos en un caos porque al principio se hablaba de cuatro muertes, hasta ahora ya se habla de seis muertes, hay mucha gente que está en el hospital, desconocemos si hay personas capturadas, y además los medios de comunicación están diciendo cualquier cosa, no están diciendo la verdad y están como justificando esta medida de represión hacia los pueblos. Hay mucha incertidumbre pero también hay mucha desinformación.

P. ¿Qué medidas piensan tomar al respecto?
Repudiamos este hecho porque ratifica este camino de la represión. Nada justifica quitarnos la vida, la fuerza brutal que el gobierno utilizó al mandar cinco camiones del ejército, es muestra de represión, parece ser en cumplimiento de órdenes.
Lo que está pasando en Totonicapán no es nada aislado, porque se había venido anunciando, no sólo de parte del gobierno sino de parte de la oligarquía, una oligarquía racista y ellos le dieron un mandato al Estado. Entonces más bien fue una represión autorizada por el alto mando de este Estado represor como en la época de la guerra.

Estamos denunciado esta represión porque pareciera ser un camino hacia la dictadura militar, ellos no entienden que este Guatemala esta cohabitada por cuatro pueblos y que los pueblos mayas tenemos nuestras propias formas de ver el mundo, tenemos nuestras decisiones y nuestro posicionamiento. Por eso decimos que no debemos analizar este caso de una forma aislada porque la represión está bien planificada y tiene vínculos con las empresas transnacionales, con el Estado represor y con la oligarquía.
P. ¿Quiere dar algún mensaje a la opinión pública?

Que nos unamos, hacemos un llamado a la reciprocidad nacional e internacional a que nos pronunciemos. También para que el Ministerio Público pueda investigar y que haya justicia, para que no se queden estos hechos impunes, y para expresar nuestra profunda indignación por los actos de violencia. También un llamado al Estado de Guatemala para que sea consciente de que esta aquí quitando vidas a los pueblos y nos está dejando en luto permanente.

Estamos cada vez con más represión y hay que llamar a las Naciones Unidas, hay que llamar a otros organismos internacionales a que también se pronuncien porque sino quedan los hechos impunes y este gobierno continuará porque ése es su mandato y está acostumbrado a esto este presidente. Estamos en dolor, estamos en duelo y ellos están diciendo cualquier cosa en los medios monopolizados.

Fuente: Periodismo Humano 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Declaran víctimas de violencia sexual durante guerra interna



La hora Guatemala 

En el Juzgado Primero de Mayor Riesgo B, inician las declaraciones anticipadas de más de 15 mujeres que fueron víctimas de esclavitud y violencia sexual durante el conflicto armado interno.

Catalina Caal Rax fue la primera mujer en rendir su declaración como anticipo de prueba, ante Miguel Ángel Gálvez, juez contralor en el proceso que inició por una denuncia planteada por la asociación Mujeres Transformando el Mundo, querellante adhesivo en el proceso.

Acompañada de una intérprete y una psicóloga, Caal Rax, de 70 años y originaria de San Marcos, dijo que durante el tiempo del conflicto armado interno, ella y su esposo, Salvador Marquí, procrearon 9 hijos.

Según relató, su esposo, que se dedicaba a vender arroz, estaba trabajando con uno de sus hijos, cuando miembros del Ejército lo amarraron y se lo llevaron: “Ya no llegó a la casa, allí se quedó, solo un mi hijo sí regresó” dijo y agregó que su conviviente fue llevado a la finca Las Tinajas.

Dicha finca, a la que hace referencia Caal Rax, está ubicada en el municipio de Panzós, departamento de Alta Verapaz, donde funcionó un destacamento militar.

Allí, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG) recibió el mandato de la Fiscalía de Derechos Humanos del Ministerio Público, para realizar exhumaciones en la antigua base militar.

De acuerdo con la información, en la finca se han identificado hasta el momento 10 fosas. En una de ellas, FAFG exhumó 50 osamentas, otras 10 fueron exhumadas por un equipo de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHAG).

SEIS AÑOS EN LA MONTAÑA
Caal Rax, en su declaración, dijo que posterior al secuestro de su conviviente, miembros del Ejército, en repetidas ocasiones, llegaron a su vivienda a buscarlo; sin embargo, ella no sabía nada de su paradero y en tercera ocasión en que la intimidaron por información, al no tener los resultados que esperaban, la violaron. 

“Yo ya no podía hacer nada porque me agarraron a la fuerza. Me decían que yo había escondido a mi esposo y yo les decía que cómo. No creían lo que decía”, indicó, y agregó que, con insultos, la tiraron al suelo, “en ese momento ya no pude hacer nada, me pusieron un arma en el pecho y otra en la boca”.

Con lágrimas, sostuvo: “Es verdad lo que estoy diciendo, no estoy mintiendo ante ustedes. En ese momento, yo tenía un hijo pequeño, me lo quitaron y se lo llevaron a la finca La Tinaja. Ya no lo volví a ver”. 

Para escapar del abuso de los militares, relató que se decidió huir con sus hijos hacia las montañas, pensando que allí estarían a salvo. Una de sus hijas estaba embarazada cuando escapaban del Ejército, pero cuando la encontraron la mataron: “Allí la hicieron pedazos con un machete, la mataron a ella y su hijo; ellos (los militares) nos seguían, no sé qué querían porque no teníamos nada”.

Pero la desgracia seguía llegando, Caal Rax testificó que permanecieron seis años en la montaña y no tenían nada que les permitiera sobrevivir. Para comer “lo único que teníamos eran yucas”; como consecuencia, allí murieron de hambre cuatro de sus hijos.

Los hechos ocurrieron entre 1982 y 1986, y la declaración se asemeja a las más de 15 declaraciones de víctimas de esclavitud y violación sexual que durante el transcurso de la semana, el juez Gálvez escuchará.

campaña "Yo también soy Hermelinda + Yo también soy Lolita"

Así se lanza la campaña "Yo también soy Hermelinda + Yo también soy Lolita" en la inauguración del Festival de Muejeres a realizarse del 24 al 27 en Huehuetenango...TODAS SOMOS BARILLAS






CAMPAÑA YO TAMBIÉN SOY HERMELINDA + YO TAMBIÉN SOY LOLITA






Envíanos tu foto, defendamos nuestro cuerpo y nuestro territorio.