martes, 29 de marzo de 2011

Ángela Davis: un compromiso de clase



Genero con Clase

Ser mujer, comunista y negra no le resultó nada fácil a Davis durante los 70 en EEUU.Pero tampoco les resulta nada fácil a quiénes lo son en la actualidad.

Ángela Davis soportó la explotación y la represión en uno de los estados capitalistas que cuenta con las persecuciones más duras en contra del movimiento comunista.


De la misma manera, hoy en día, mujeres negras y trabajadoras de todo el mundo siguen explotadas por un sistema capitalista que utiliza el racismo y el sexismo para segregar a la clase trabajadora, atomizarla y hacerla insignificante.

Angela Davis fue encarcelada y acusada de dar armas a Jonathan Jackson, quien había participado en un secuestro con el fin de liberar a otros activistas del movimiento de liberación negro. Su juicio fue uno de los momentos más emblemáticos que se recuerda de aquella época ya que creó redes de solidaridad masivas que apoyaron a Davis. Después de varios intentos por acabar con ella, los poderosos nunca pudieron callarla.

Racismo y capitalismo

Davis participó en el movimiento contra la guerra de Vietnam, pero fue como miembro de los Black Panther donde Davis comenzó a desarrollar su pensamiento político. El movimiento pacífico que se creó para acabar con la segregación racial en el Sur de EEUU, liderado por Martin Luther King, sufrió una gran represión y parte de ese movimiento vio necesario tomar las armas para defenderse. Los Black Panther tomaron una posición radical de autodefensa que estuvo estrechamente relacionada con el avance de su teoría política. Mientras que otros grupos hablaban del fin del racismo en abstracto, los Black Panther relacionaban la explotación capitalista con la racista.

Davis declaró en una ocasión que "el único camino verdadero para la liberación de la gente negra es el que trabaja hacia la total desaparición de la clase capitalista en este país". Esta luchadora llevó la perspectiva de clase al centro de cualquier debate sobre explotación. Lo que diferencia a Davis de otras activistas feministas es que ella supo discernir con magnífica clarividencia que la explotación racista y sexista son intrínsecas al sistema capitalista.

Sexismo y clase

En su libro "Mujeres, raza y clase", Ángela Davis traza la historia de las mujeres negras trabajadoras y su relación con las activistas feministas blancas de clase burguesa. Davis explica que el movimiento sufragista, que se inicia en EEUU a principios del s. XIX, se desarrolló completamente alejado de las mujeres negras trabajadoras del campo. Para éstas últimas, las reivindicaciones políticas y el uso de la papeleta en las urnas no le suponían un cambio en la situación de explotación económica que tenían que soportar día a día. Así, en su libro, explica: "los poderes cegadores de la ideología le hacían ser incapaz [a feministas burguesas] de comprender que las trabajadoras al igual que las mujeres negras, estaban esencialmente unidas a los hombres con quiénes compartían la explotación de clase y la opresión racista ya que ninguna discrimina entre los sexos". Afirmar que la liberación de la mujer pasa por el derrocamiento del sistema capitalista lleva consigo riesgos que Davis decidió asumir como feminista. Pero no solo fue ella. Lucy Parsons, Anita Whitney, Claudia Jones, etc.
son ejemplos de mujeres trabajadoras que fueron conscientes de la fuerza de la lucha de clases para la consecución de la liberación real de la mujer de todos sus yugos: del capital, de la raza, del sexo… Conscientes de la necesidad de unión con nuestros compañeros para la consecución de un mundo sin clases y sin diferencias que nos segreguen y nos atomicen.

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