lunes, 20 de diciembre de 2010

Harriet Tubman



Monse Vilar
 
"Miré mis manos para ver si era la misma persona ahora que estaba libre. Había tal gloria sobre todas las cosas ... y me sentí como si estuviera en el cielo."


Sufragista y abolicionista de gran coraje


Aunque se la conoce como
Harriet Tumban, su verdadero nombre es Araminta Ross. Nacida en 1820 bajo el régimen esclavista del sur de Estados Unidos, fue una ferviente luchadora por la libertad de las personas afroamericanas y espía durante la Guerra Civil estadounidense.

Su niñez como esclava estará cargada de numerosos episodios de maltratos y violencia indiscriminada por parte de varios de sus propietarios. En su adolescencia un acto accidental (un objeto lanzado contra otro esclavo) le provocará una grave herida en la cabeza que la llevarán a padecer ataques de apoplejía, dolores de cabeza, visiones y narcolepsia durante toda su vida.



En 1849 tras conseguir escapar de sus amos, consigue llegar hasta Filadelfia, donde encuentra trabajo y rehace su vida. Pero el hecho de conocer la situación de muchas personas en situación de esclavitud en el Sur la llevan a entrar en contacto con el pujante movimiento abolicionista. Se dedicará desde entonces a luchar de forma incansable por la libertad de los esclavos y esclavas que aun permanecían en el Sur, pese a tener que arriesgar muchas veces su vida.


El nombre de
Harriet Tubman irá siempre ligado al “Ferrocarril Subterráneo”, una red clandestina organizada en el siglo XIX en Estados Unidos para ayudar a las personas afroamericanas esclavas a escapar de las plantaciones. Es sin duda la "conductora" más popular en la historia del ferrocarril y para llevar a cabo esta labor regresará hasta 19 veces al Sur.

Los blancos esclavistas llegarán a ofrecer una recompensa de 40.000 dólares por capturarla viva o muerta, una cifra muy elevada para la época.


Ayudará a más de 300 fugitivos y fugitivas, incluida su propia familia, logrando llevarlos a Canadá (llamada simbólicamente Canaán).


Durante la Guerra Civil trabajará para el bando unionista, primero como cocinera y enfermera, y más tarde como espía.


Será la primera mujer en dirigir un batallón armado en la guerra, durante el asalto a Combahee River, que termina con la liberación de más de setecientas personas esclavas.


Durante sus últimos años trabaja por la causa sufragista. Comienza asistiendo a actos de organizaciones sufragistas y pronto empieza a trabajar con Susan B. Anthony y Emily Howland.


Viajará a Nueva York, Boston y Washington para dar discursos a favor del derecho al voto de las mujeres, describiendo en ellos sus propias acciones durante la Guerra Civil y utilizando los sacrificios cometidos por mujeres en la historia moderna como evidencia de la igualdad con los hombres. Será ella quien pronuncie el discurso de apertura en la fundación, en 1886, de la Federación Nacional de Mujeres Afroamericanas.


Será activista del movimiento sufragista hasta que la enfermedad la obligue a retirarse a una residencia para ancianos afroamericanos.


Tras su muerte en 1913 se convertirá en un icono americano de coraje y libertad.

Fuente: Sin Genero De Dudas.. 

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